Economista ciudadano

Las petroleras siguen sangrando a los consumidores

En el país de los lobbys y de los oligopolios que campan a sus anchas como es España, uno de los ejemplos más sangrantes de cómo se abusa de los consumidores es el sector petrolero y de distribución de carburantes.

Este sector es muy sensible y su sistema de formación de precios es uno de los más oscuros y menos transparentes de todos los que se pueden analizar, y que sigue siendo consentido por todos los gobiernos que han ocupado el poder en los últimos años. Estas prácticas de oscurantismo incluso han sido condenadas por la propia UE, pero nadie se atreve a contradecirlas, lo que demuestra que el poder político en España está al servicio de grandes corporaciones, depreciando el daño que se produce a los consumidores.

El sector petrolífero, uno de los más oscuros y menos transparentes, sigue ejerciendo un claro poder oligopolístico en España, sin que ningún gobierno se atreva a romperlo  

Los últimos datos del año 2012 son contundentes. La política económica llevada a cabo por el Gobierno actual ha generado una drástica reducción de la renta de los hogares, lo que ha provocado un desplome en la demanda de carburantes, fundamentalmente gasolina y gasóleo de automoción, que podría alcanzar más del 7%. Pero los precios, lo que implica claramente un mercado cautivo, no han dejado de ascender, casi un 8%. Es decir, más allá de los aumentos de impuestos y la materia prima, el sector petrolífero es claramente un oligopolio consentido y desmiente a los que siguen pensando que este sector, y otros tan sensibles como el eléctrico o la telefonía, están verdaderamente liberalizados.

En un contexto de fuerte caída de la demanda, los precios y por tanto los márgenes han seguido escalando

La razón última de este contrasentido económico, un mercado en el que al caer la demanda sube el precio, es que los márgenes no han dejado de crecer, ante el beneplácito de los distintos ministros de Industria que, lejos de contradecir, han optado por la máxima del liberalismo: laissez faire, dejando enriquecerse a un grupo de empresas, sin intervenir en un mercado donde el poder de negociación de las mismas es omnímodo.

Los distintos ministros de Industria han optado por dejar al oligopolio hacer y deshacer a su antojo

La evolución de los márgenes podría definirse como confiscatoria, y ha llegado a ser de 20 céntimos por litro, ilógica en un mercado con tamaña caída de las ventas y el consumo. Este sector, en el que tres empresas dominan el 73% de la distribución - Repsol, Cepsa y BP -, sigue copando todos los informes de los reguladores respecto a la falta de competencia y transparencia, a pesar de que los últimos movimientos revelan una tímida reacción de los monopolistas, simplemente para evitar algunas posibles multas o envites por parte de la tímida UE que ha permitido esta apropiación por parte de estas tres empresas.

Esta tímida reducción de márgenes se ha visto ensombrecida por el método utilizado. Las bajadas de precios se producen los lunes, día en el que la Comisión Europea toma las muestras en las estaciones de servicio en toda la UE para fijar los precios y establecer las comparaciones homogéneas. Luego, a lo largo de la semana, iban subiendo los precios, sin que mediase ninguna causa objetiva, sino la búsqueda continua de extraer las rentas monopolísticas de los consumidores. Curiosamente, este 'efecto lunes' en el mercado de la distribución ha tenido una excepción en el último lunes de diciembre de 2012, cuando siendo Fin de Año, se ha notado un significativo aumento del precio a partir del día 28 de diciembre, aprovechando la mayor demanda y el fin de la fiscalidad favorable para algunos tipos de gasóleos. Los primeros días de enero siguen en la misma tónica, un 3% más alto que en la última semana de 2012, sin que el consumo se haya recuperado.

La tímida caída de los márgenes ha sido producto de una pequeña trampa al bajar los precios los lunes y posteriormente subirlos a lo largo de la semana

La realidad es que ni las amenazas del ministro de Industria ni la presión de la UE han hecho mella en un sector que está aprovechando su poder de mercado para extraer gran parte del excedente del consumidor, lo que además afecta mucho más a las rentas más bajas, por su mayor propensión al consumo. Esta es la tónica con todos los últimos gobiernos: pleitesía a los grandes oligopolios, tal vez esperando algunas sillas posteriores en sus Consejos de Administración.


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