Economista ciudadano

Si se muere la cultura, te mueres tú

El mundo de la cultura en España tiene serios problemas para poder tener interlocutores públicos y poder exponer sus graves problemas que acarrea desde hace ya unos cuentos años. Las campañas de mofa y difamación por parte de sectores mediáticos y políticos, identificando a la cultura únicamente con algunas caras famosas y visibles, y su cercanía política al PSOE, han desvirtuado la problemática y sus posibles soluciones.

El mundo de la cultura es amplísimo y en su gran mayoría vive y trabaja en unas condiciones paupérrimas, pero casi nadie se esfuerza por analizarlo sin apriorismos políticos e ideológicos. La crisis institucional de la SGAE, además, añadió nueva gasolina para la moción de censura global sobre autores y compositores, que desterró cualquier fórmula de debate sosegado para intentar llevar a cabo un debate público y privado sobre la problemática de un sector muy intensivo en empleo.

El mundo de la cultura es mucho más amplio que las figuras tan denostadas por parte de la sociedad

Con estos mimbres institucionales, la llegada al poder del Gobierno de Rajoy no ha ayudado a solventar el conflicto, e incluso lo ha agravado. Desde el principio, las políticas llevadas a cabo tienen un doble fin. Por un lado, un sentimiento de venganza política hacia el ariete de más duro que tuvo Aznar durante su mandato. Esto se ha traducido en un cambio drástico en la norma que permitía la financiación del cine, lo que ha dejado a la industria al borde de la quiebra, con el regocijo de toda la corte mediática y social. Es cierto que había disfunciones en la fórmula de subvención y que se debía ajustar mucho más el gasto, pero en ningún caso se puede destruir toda la industria.

La industria cultural está en claro riesgo de quiebra, acrecentada por la llegada del Gobierno Rajoy

El segundo elemento que más daño está haciendo es la subida del IVA cultural del 8% al 21%, algo sin parangón en toda Europa. Aquí se cierne la segunda vía de venganza hacia el sector, lo cual demuestra la absoluta falta de conocimiento y sensibilidad de un Ministro como Wert hacia las manifestaciones culturales. Las consecuencias sobre el PIB y el empleo ya se están notando, aunque sea muy complicada su medición, dado el deficiente aparato estadístico existente sobre el impacto de la cultura sobre el PIB.

La subida del IVA cumple una doble función; recaudatoria y eliminar prácticamente al sector crítico con gran arraigo social

Donde más se está notando la debacle cultural es en la capital de España, supuesto escaparate de un país. A diferencia de Francia o Reino Unido, cuya sociedad cuida, mima y subvenciona su cultura, Madrid está siendo lanzada hacia el abismo de la mediocridad, no solo por el lado de la oferta, sino especialmente por las dificultades de la demanda para sostener una actividad de vanguardia. Por ejemplo, en 2011, Madrid albergó casi 5.000 conciertos menos que en 2008, siendo muy clara la pérdida de espectadores en el apartado de música clásica que ha perdido más de 70.000 espectadores. Los espacios para música sinfónica han descendido de 20 a 6, han cerrado 67 salas de cine en cinco años y se han perdido 15 librerías.

En el apartado de teatro, la asistencia se ha reducido en más de 600.000 espectadores, con 500 funciones menos desde 2008, la danza también ha disminuido su oferta en 400 espectáculos desde 2007. Finalmente en el apartado de museos, en 2004 había 131, frente a los 123 en 2010.

Junto a esto, la posibilidad de estudiar bachillerato artístico ha sido cercenada por el nuevo Gobierno, y en el colmo de la antipolítica cultural, el Ayuntamiento de Madrid ha dejado de apoyar las Escuelas Municipales de Música, lo cual ha propiciado el cierre de una gran mayoría de ellas.

El deterioro del sector cultural comienza en los cambios educativos, con la eliminación del bachillerato artístico

Una de las causas de esta quiebra del sector se encuentra en la subida de precios de las entradas, 17 puntos más que el IPC entre 2004 y 2011, pero también la piratería en el caso del cine, pero lo que ha sido letal ha sido la eliminación de todas las ayudas públicas, en un momento de grave crisis económica. Si esto no se corrige en los próximos meses, la desaparición de una buena parte del tejido industrial será irreversible, como es el caso del cierre de Alta Films.

Con todo, España además de ser el país que socialmente menos valora la cultura y a los creadores, es además uno de los países que menos horas dedica en las escuelas a cultivar la cultura y el deporte. El verdadero cáncer radica en la banalización de las manifestaciones culturales desde la escuela, la escasa o nula preparación de los maestros que la imparten y la demagogia política que se utiliza contra los supuestos líderes culturales, que acaban siendo líderes sociales. 

Como en casi todo, Francia es un ejemplo de cómo el patriotismo de verdad lucha por preservar sus raíces culturales y por hacer más libres y cultos a sus ciudadanos. Por eso sus Liceos son un ejemplo de tolerancia, buena educación, laicismo y compromiso con la cultura y los valores democráticos. Este grito supongo que se ahogará entre las referencias a Ramoncín o Teddy Bautista. Pero urge preservar un bien intangible que, además, genera riqueza material e inmaterial.


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