Economista ciudadano

Si manipulamos, saldremos antes de la crisis

En un momento en el que la ausencia de transparencia en España es un clamor, se suceden los casos en los que las dudas sobre la calidad y veracidad de la información estadística aumentan entre muchos expertos y analistas.

La información estadística veraz y de calidad es clave para poder situar a un país en la vanguardia de la transparencia internacional, algo en lo que España está cada día más lejos de las mejores prácticas internacionales. El principal escollo sigue siendo el poder político, pero también el poder administrativo, en especial las élites funcionariales que no quieren soltar la información relevante para que los agentes económicos y sociales puedan tomar decisiones con la máxima información disponible.

La élite administrativa y funcionarial en España retrasa y dificulta la mejora en la transparencia estadística

Durante mi paso por el Ministerio de Economía me tocó diseñar un plan de transparencia estadística para toda la Administración General del Estado, que incluía el Banco de España y el INE. La desagradable sorpresa vino al contemplar, primero, la ausencia de personal especializado en diseño y manejo de estadísticas en la mayoría de Ministerios. Por ejemplo, lo poco que se publicaba era en papel, sin ningún calendario preestablecido, y sin ninguna metodología de organización, diseño y difusión de la información estadística. En el caso del INE, mi mayor sorpresa fue la escasa predisposición a la mejora de las grandes lagunas estadísticas, por ejemplo, en materia de vivienda. Se planteó un grupo de trabajo para la elaboración de una estadística del precio de la vivienda utilizando la metodología hedónica, como sí lo hacen en el mundo anglosajón. Este grupo se disolvió por la dificultad y carga de trabajo que suponía cambiar toda la metodología del cálculo de los precios de la vivienda, verdadero talón de Aquiles en el diagnóstico del mercado inmobiliario y en su posterior solución.

No hay ningún interés en el INE por mejorar algunas de las estadísticas más necesarias, como el precio de la vivienda

Cuando un estamento como el INE desprecia la mejora del sistema estadístico por exceso de trabajo y complejidad, dice muy poco de la voluntad real de mejorar la transparencia y calidad estadística. En una segunda derivada, este plan de transparencia estadística se intentó que fuese el embrión de una ley de transparencia estadística, en cuyo preámbulo se hacía referencia a que toda la información disponible susceptible de ser publicada debería hacerse en tiempo y forma. La gran sorpresa llegó cuando un Director General del INE nos indicó que dicha información podría perjudicar al gobierno de turno, por lo que abogaba por un grado de discrecionalidad elevada en materia estadística, me imagino para poder manipular a la sociedad y a la opinión pública.

Esta máxima se ha mantenido en el tiempo, y en el momento actual se puede observar un deterioro de la calidad estadística, solo en parte motivada por la crisis económica. Esto se deja notar, por ejemplo en el cambio estructural en las estadísticas de vivienda. Lo que era un censo que se llevaba a cabo cada 10 años, ahora se ha dejado en una encuesta, por lo que la inferencia estadística pierde mucha precisión y calidad sobre lo que es un censo. Los resultados se han dejado notar en los resultados. Por ejemplo, la estadística de vivienda vacía, apenas 3,4 millones, con un ridículo aumento en la parte más dura de la crisis y la ruptura de la burbuja inmobiliaria, ha dejado perplejos a muchos analistas. La sensación de que ha habido una gran presión por parte de los grandes promotores inmobiliarios para que no se desplomasen los precios, a lo que el INE habría cedido y publicado una estadística que ha deteriorado claramente la calidad y especialmente la credibilidad de la institución.

En los últimos tiempos esta sensación se ha agudizado, particularmente en los datos del PIB, empleo y sector exterior. Las cifras coyunturales de consumo privado, por ejemplo, son manifiestamente más negativas que las que publica el INE y el Banco de España en las cifras de Contabilidad Nacional. Por ejemplo, la Encuesta de Presupuestos Familiares de 2012 apuntó a una caída del consumo de los hogares del 3,4%, o las cifras del INE de las cuentas de los sectores institucionales arrojaron que en el 1trim 2013 el consumo descendió un 2,1% anual, mientras los salarios decrecieron un 6,1%. Por eso, sorprende mucho que el INE y el Banco de España publiquen cifras del consumo en Contabilidad Nacional muy inferiores. Esto distorsiona mucho la fiabilidad real de las cifras del PIB, que solo se entiende por dar una imagen de la economía española artificialmente positiva y utilizar los tentáculos del INE y el Banco de España para manipular la realidad económica.

Las principales estadísticas, como el PIB, no concuerdan con las cifras de coyuntura y las principales encuestas entre los agentes

Otro ejemplo claro ha sido el reciente dato de la EPA, publicada por el INE y cuyo mensaje del Ministro ha vuelto a faltar a la realidad económica, amén de filtrar la encuesta a un periódico afín. Los datos del INE han demostrado que se sigue destruyendo empleo cuando se ajustan las series de empleo por estacionalidad y calendario. Por el contrario, el Ministerio ha publicado unas cifras de ocupación distintas que, sorprendentemente, cambiaban el signo de la serie. No hay más que saber algo en materia de estadística y seguir las cifras de la Seguridad Social para poder aseverar que se mantiene la tónica de destrucción de empleo. Lo mismo con el desempleo, la caída de las cifras de desempleo, un 1% trimestral si ajustamos por estacionalidad, lo que muestran es que hay una alarmante caída de la actividad y la tasa de empleo, lo que prevé que el crecimiento potencial de la economía española se verá seriamente amenazado a medio plazo.

El Ministro de Economía ha intentado engañar a la población con los datos de la EPA en materia de ocupación

Con todo esto, la demanda interna se sigue suavizando y siempre se compensa con la evolución del sector exterior, cuyas cifras también despiertan mucho recelo, especialmente las importaciones. No se entiende que, en un contexto de ralentización económica en muchas zonas geográficas del mundo, las exportaciones españolas, y el saldo en sí mismo, pueda compensar el significativo deterioro de la demanda interna, cuya suavidad en su descenso, solo se explica por el método econométrico utilizado. Con todo, se tendrá que revisar a la baja toda la serie estadística de crecimiento, cuando ya no sea dañino desde un punto de vista político.

En resumen, todo el entramado estadístico se ha puesto al servicio del poder político para poder superar la crisis, al menos en las cifras, y así poder sacar pecho de la política económica puesta en marcha. Menos mal que los empresarios, salvo los grandes, los hogares y todas las organizaciones sociales siguen notando la crudeza de la recesión.


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