Economista ciudadano

¿Por qué no se investiga a Bankia?

La realidad financiera está alcanzando cotas realmente preocupantes, pues podemos estar cerca de una intervención del sistema financiero español ante la incapacidad para recapitalizar entidades que en muchos casos están prácticamente quebradas. Esta incapacidad manifiesta, dado el nivel de endeudamiento total de la economía española, de poder generar apetito inversor interno y foráneo, y así mantener la vía de la emisión abierta, está provocando una espiral de órdenes vendedoras y un deterioro político que, para muchos, era impensable.

España, cerca de la intervención

Esta falta de diligencia política del equipo económico actual, al que muchos creímos con una mayor preparación y conocimiento técnico que el equipo anterior, también está generando una ola de portadas y editoriales en medios de comunicación internacionales, otrora afines, tan duros y negativos, que está poniendo contra las cuerdas al breve Gobierno de Rajoy.

Pero lo que puede encender la chispa social es la colusión en el silencio cómplice entre los dos grandes partidos políticos, PP y PSOE, para no investigar el caso de Bankia, un paradigma de lo ocurrido en parte de la banca española. Este silencio, grosero e indefendible, solo se puede explicar por el miedo a que salgan las operaciones que han llevado a esta coyuntura, que no solo responde al cierre de los mercados mayoristas, sino a una gestión del riesgo que presuntamente podría tener responsabilidades financieras y penales.

Silencio cómplice de PP y PSOE 

La historia de Bankia es la historia del fracaso del modelo de las Cajas de Ahorro, con excepciones muy claras en las de Euskadi y pocas más. Por un lado, el reparto político y los métodos de elección de los Consejos de Administración, y por otro la influencia política en las decisiones de inversión y toma de participaciones de riesgo en mercados bursátiles. En un plano similar, se encuentran las decisiones autorizadas y consentidas por parte del Banco de España en la fusión de las siete entidades, y la posterior salida a Bolsa, instigada e inspirada por el equipo de Zapatero. Curiosamente, en este viaje hubo entidades de asesoramiento y consultoría que generaron muchos ingresos con la brillante idea de las fusiones frías, cuyo resultado es el que hoy, lamentablemente, tenemos.

Historia del despropósito político y financiero de las Cajas

Retrotrayéndonos en el tiempo, la hecatombe de Bankia es la hecatombe de Cajamadrid y también Bancaja, cuyo modelo es similar. La primera entidad, cuya gestión con Terceiro era modélica, sufrió el ataque político más pernicioso y triste, auspiciado por los dos grandes partidos políticos en Madrid, con la inestimable ayuda de la parte sindical, para colocar a Blesa. Eran los tiempos en los que Rato propiciaba el inicio de la burbuja inmobiliaria, tiempos de la ley del suelo del 98, aplaudida por Fernández Ordoñez, la orgía del suelo rústico con promesas de recalificación, y el emblema de las Torres Kio. El dinero fluía, los créditos eran repartidos en las oficinas, la inmigración contrataba hipotecas cruzadas, y nada parecía tener fin. Algunos criticábamos este modelo bancario, pero las cúpulas políticas en Madrid campaban a sus anchas, repartiendo sillas, prebendas y facilidades crediticias para operaciones societarias de dudosa rentabilidad, o incluso para pagar fichajes millonarios de clubes de futbol.

La historia dorada de la burbuja inmobiliaria: Rato, Fernández Ordoñez  y Zapatero

Esta falta de control del riesgo, la mala asignación de recursos crediticios y las decisiones arbitrarias han generado una bola, en forma de activos tóxicos, pero peor aún, han presentado a las cúpulas de dirección bancaria como directivos cuya única finalidad era maximizar su propia rentabilidad, con el inestimable apoyo político, hasta que ha estallado. Ahora sorprende que nadie quiera asumir responsabilidades. Ni la cúpula anterior, que se va además con grandes indemnizaciones, ni la nueva recién llegada, ni el propio Gobierno de la nación, que nacionaliza la cuarta entidad del país, sin dar explicaciones en sede parlamentaria, están alimentando la debacle vendedora en los mercados internacionales y la salida de fondos de muchas entidades. Pero también sonroja la posición de la oposición mayoritaria compartiendo el silencio cómplice, y solo la extravagancia ahora de los responsables del PSOE en Madrid plantean que se investigue, cuando han sido cooperadores necesarios.

Esta triste realidad política y económica nos puede llevar, sin duda, a un escenario similar al de Grecia, donde las próximas elecciones pueden alumbrar un país que sea pasto de populismos, y quién sabe si de algo peor en forma de asonada militar.  Atentos.          


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