Economista ciudadano

¿A quién le importa la formación de los trabajadores?

El mercado laboral español está lleno de lagunas por el que se escapan las oportunidades de empleo de miles de trabajadores y trabajadoras, sin que apenas nadie le dedique la atención necesaria, más allá de ocurrencias en épocas electorales.

En España apenas hay voces que de verdad velen por el cambio en la formación de los trabajadores

Entre sus muchas lagunas, tal vez la más sangrienta, sea la de la cualificación/formación de los trabajadores, cuyo alcance no está suficientemente interiorizado por los agentes involucrados. El déficit de cualificación, y especialmente de habilidades a veces tan sencillas como hablar en público, redactar o saber introducirse ante unos potenciales clientes, tiene que ver con el sistema educativo y formativo que nos hemos dotado, y que hace tiempo que hace agua.

El déficit de cualificación, y de habilidades a veces tan sencillas como hablar en público, tiene que ver con el sistema educativo y formativo

Este sistema que mantiene la memoria como arma de discriminación para profesores con poco espíritu de innovación y que consagra los libros de texto como dogmas escritos por lobbys, empresariales y religiosos, que tratan de expoliar la renta de las familias, con la complicidad de algunas Comunidades Autónomas. Poco a poco esto va gestando futuros autómatas, sin capacidad de crítica, obsesos del aprobado sin esfuerzo y adalides de vegetar por la vida laboral sin cultivar su propia iniciativa. Ante tamaño desastre, cuya complicidad política es clara, tanto de la derecha, como de la mal llamada izquierda que ha gobernado España de forma mayoritaria, no hay ningún atisbo de cambio en profundidad.

El sistema educativo no ayuda a superar los graves problemas de formación que tienen los trabajadores

Si a esto añadimos el sesgo negativo que incorpora la tremenda desigualdad de renta y acceso a la educación, cuya mejor definición sería mera instrucción, tenemos la solución a la ecuación: mal sistema educativo más desigualdad de renta y pobreza=país en vías de desarrollo. Si esta es la calidad del capital humano que engendramos en la base, con un porcentaje de fracaso y abandono escolar que responde en gran medida a la distribución de renta, cuando alcanzan la edad laboral, sus posibilidades de empleabilidad en un mundo globalizado tienden a cero. Si este suceso de repita n veces, el resultado de esta combinatoria es un mercado laboral segmentado, con serias posibilidades de exclusión social y cuyo coste de rescate es creciente en el tiempo.

Las soluciones a corto plazo pasan por llevar a cabo un Plan Marshall de recualificación y formación continua de verdad, y no la broma que supone lo que existe en la actualidad. Este plan, que debería contar con financiación supranacional debería partir de una serie de premisas básicas:

  1. En primer lugar una auditoria global de formación y habilidades del conjunto del tejido que actualmente está en desempleo. Esta labor no consiste en enseñar a diseñar y elaborar un curriculum, si no de verdad un proceso de filtrado y barrido por colectivos y CCAA que nos indiquen las carencias formativas reales. Esto ayudaría a conocer u cribar las verdaderas necesidades, y así evitarnos el bochorno que supone algunas de las programaciones que sistemáticamente se ofrecen a los desempleados, que responden a intereses espurios y mercantiles de los agentes involucrados.
  2. Una vez evaluadas las necesidades reales de formación, habría que saber hacia dónde se dirige el patrón de crecimiento de la economía española. Si queremos mantener el binomio servicios de bajo valor añadido/construcción, tan ensalzado por algunos economistas,  grupos políticos mayoritarios y alcaldes y alcaldesas de muchos municipios, así como CEOE y parte de los sindicatos, entonces prácticamente no tenemos nada que hacer. Lo que es inaudito es que a algunos se les llene la boca hablando de ciencia, innovación o emprendimiento, con el nivel formativo/educativo medio que tenemos, especialmente en algunas zonas del país.
  3. Si el objetivo es cambiar el patrón de crecimiento, y alcanzar e imitar a los nórdicos o Finlandia a medio plazo, entonces hay que resetear  el país y asumir que algunos colectivos deben pasar a la reserva activa, es decir dar por terminada su vida laboral y comenzar a diseñar un sistema de renta básica de subsistencia para gran parte de estos trabajadores/as mártires de un sistema educativo caótico y una formación continua mercantilizada al servicio de un oligopolio.

Es urgente un Plan Marshall que financie la recualificación masiva de trabajadores, siempre que haya un plan de cambio de modelo productivo

No hay ninguna voluntad de cambiar la dinámica de la formación continua

Como hay que ser realista, y visto el supuesto nuevo modelo de formación que alumbró el viernes el Consejo de Ministros, tanto el modelo nórdico, francés o alemán, y mucho menos el finés, solo serán elucubraciones de PowerPoint para algunos soñadores. La realidad educativa es tozuda, y con la enésima reforma educativa, la primera genuina del PP, que consagra la desigualdad social y el acceso a la educación de calidad, y el nulo efecto que tendrá sobre las nuevas generaciones, nada nuevo saldrá de las aulas que permita un futuro educativo mejor. Por otro lado, no hay ninguna voluntad de cambiar la dinámica de la formación continua, más allá de maquillajes liberales en forma de cheque, como si esa figura fuese la panacea para saldar las deudas y carencias del sistema.

El nuevo modelo de formación aprobado por el Gobierno es un nuevo regalo a la Patronal empresarial

El lobby empresarial ha logrado su objetivo, que nada cambie. La tremenda estructura que los empresarios, pero también los sindicatos, han atesorado en estos años, y los pingües beneficios que se han amasado en estos años, hacían muy complicado que la patronal cediese, a pesar de que ha contribuido al descrédito y a los casos de corrupción, igual o más, que los casos detectados en las  centrales sindicales. La única novedad reseñable es que ahora la gestión y la planificación se centralizan y se obliga a tener una estructura financiera muy potente para poder hacer frente a las obligaciones de adelantar el dinero. ¿Esto a quién beneficia? Pues claramente a las grandes empresas constructoras y de servicios que tienen músculo financiero para acometer estos gastos. Perjudica a las medianas empresas que lo han hecho bien, que hay muchas, pero cuyo fondo financiero se ha agotado al tener que adelantar en muchos casos el dinero para pagar profesores, material y gastos financieros en forma de avales, que la Administración exige se mantengan durante un periodo demasiado largo.

Pero el propio Real Decreto, a falta de conocer la letra pequeña, no soluciona ninguno de los problemas señalados. La formación será un negocio lucrativo, ahora en manos de grandes corporaciones, como los servicios básicos, guarderías, mayores, medio ambiente, etc, pero sin que exista nadie que diseñe lo que necesita verdaderamente este país: otro modelo productivo, otro modelo educativo para alcanzar el hombre/mujer que pueda desarrollar toda su creatividad y potencial laboral. Pero eso la lo propuso el Krausismo y acabó como acabó en España.       


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba