Economista ciudadano

La herencia indigente en protección social española

Cuando uno se enfrenta recopilar los datos y estadísticas de protección social en España choca con dos graves problemas: por un lado, la mala calidad de las estadísticas, no solo atribuible a España, y por otro, lo triste de la realidad que se oculta a los ciudadanos.

El sistema de protección social en España está completamente desmantelado

Pero buceando y dejándose muchas horas, uno logra sacar una fotografía, más o menos realista de la indigencia en la que está el sistema de protección social en España. Lo malo es que cuando uno lo pone de manifiesto saltan como resortes los brazos armados de cada uno de los partidos políticos responsables, PP y PSOE a lanzarse el argumentario, falso en su totalidad, para justificar que el malo es el otro. Pero el ciudadano ya no es tonto, ha crecido y no se somete a este juicio sumarísimo. Este mismo ciudadano sufre en silencio el drama de la brusca reducción de la protección por desempleo, primera estación del vía crucis particular del excluido en España. Continúa con la pérdida de camas hospitalarias y el aumento de las listas de espera, el descenso de las prestaciones por dependencia y consiguiente mengua de la pensión del abuelo que servía de sostén en muchos hogares españoles.

Una de las partidas que más sonrojo causa es lo dedicado a la infancia y maternidad

Estos son algunos de los principales agujeros de la protección social en España que, en términos comparados, está por debajo de países como Portugal, Grecia o Irlanda, lo que dice muy poco de las autoridades políticas españolas, tanto nacionales, como regionales, responsables de una gran parte del pastel de la protección social en España. Una de las partidas que más sonrojo causa es lo dedicado a la infancia y maternidad, que incluye ayudas por hijos, permisos maternos y paternos y que está detrás, junto a la aberración de políticas laborales en materia de horarios y la ausencia de políticas sociales de vivienda, de la escasa tasa de natalidad que presenta España. En lugar de sacar pecho por las hazañas de Nadal y Contador frente a los franceses, más nos valdría imitar las políticas educativas y de natalidad que tiene Francia, uno de los escasos países que tiene mejor pirámide de población de toda la UE.

España está en el furgón de cola de los países europeos en materia de protección social

En estos días de discusiones banales y postureos varios entre la indigente clase política, desde una óptica intelectual, que nos hemos dotado, se deberían presentar las principales cifras de protección social para que lleguen a calibrar el cabreo que tienen los afectados y la magnitud del problema. Por ejemplo, saben sus señorías que la pensión media de jubilación apenas llega a 900€/mes y que una viuda cobra apenas 630€/mes para sobrevivir. Frente a este problema, las últimas reformas han ido encaminadas a reducir el gasto en pensiones, creyendo que el problema es este y no los ingresos de la Seguridad Social. Desde 2007 a 2015, los ingresos de la Seguridad Social apenas han crecido un 0,2%, mientras que los gastos lo han hecho un 28%. A favor juega el efecto sustitución y la demografía, en contra la reducción de salarios y bases de cotización. De las pensiones no contributivas, mejor no hablar, ya que la limosna llega a 335€, por no hablar de orfandad u otras miserias que circulan por tantos afectados de contingencias sociales poco conocidas y con poco glamour, como los discapacitados.

Más del 33% del total de pensionistas reciben menos de la pensión mínima de jubilación

Pensiones, desempleo, infancia e invalidez son algunos de los agujeros negros de los grandes excluidos en España

Deberían saber también sus señorías, que más de un 33% del total de pensionistas reciben menos de la pensión mínima de jubilación (692€ en 2014), y que dicha cuantía asciende a 414€/mes. A pesar de esta situación, la Seguridad Social terminará 2015 con un déficit del 1,4% del PIB.

En materia de subsidio de desempleo, a finales de 2015, España tenía una tasa del 57,25 de parados sin cobertura de ningún tipo. Hay más de 4 millones de parados que no tienen cobertura contributiva, siendo el ingreso medio por parado de 800€/mes. Es decir, hay más de 2,8 millones de parados que no tienen ningún tipo de prestación. Poco a poco se va imponiendo el carácter asistencial de las prestaciones, lo que va en contra de lo que debería ser un país que antaño presumía de las prestaciones del Estado de bienestar. El recorte en prestaciones ha sido notable desde el 2008, fruto de las imposiciones de Bruselas, y de un sistema fiscal tan débil como injusto que es incapaz de preservar, siquiera que puedan funcionar los estabilizadores automáticos de la economía. En total, desde 2010, la reducción del montante de gasto en prestaciones por desempleo ha sido del 25%, algo que sigue sin ser materia de debate central en las discusiones públicas.

El gasto social por mil habitantes ha pasado de una cantidad de 62.229€ en 2008 a 39.547€ a finales de 2015

En España hay más de 2,8 mill. de parados sin ninguna prestación

El gasto social por mil habitantes ha pasado de una cantidad de 62.229€ en 2008 a 39.547€ a finales de 2015, de nuevo un ejemplo más que tras el estallido de la crisis en 2008, los dos grandes partidos han utilizado la protección social para contentar a la burocracia en Bruselas y también a los dioses del mercado, que por supuesto, no valoran lo positivo que tiene para la salud de un país la cohesión social y la equidad intergeneracional. Esto se ha traducido en la reducción de personas atendidas en ayuda a domicilio, escasez de plazas, que ya era crónico, en residencias públicas, apenas hay 359.000 plazas totales en este tipo de centros.

Gasto social por mil habitantes se ha reducido casi a la mitad desde 2008

Globalmente, España dedicaba a finales de 2014, último dato homogéneo conocido, un 25,6% del PIB a protección social, frente a Suecia que decida más del 45%, Francia un 35% o Alemania e Italia más de un 30%. Grecia y Portugal también se aceran al 30%. En este punto, destaca el mísero 1,85% el PIB dedicado a invalidez, 0,85% a pobreza, 1,33% a familia e hijos.

En resumen, España languidece en el furgón de cola de la protección social, incluso en épocas de bonanza. A partir de 2008, los dos gobiernos que han gobernado han iniciado una cruzada contra este tipo de gasto, lo que sin duda les incapacita para seguir hablando en nombre de la mayoría, por más que les hayan votado. Lo malo es que los partidos supuestamente nuevos tampoco parecen muy entusiasmados en estas minucias, y les va más el boato del contrato único o la Ley 25, tan vacía, como inocua.


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