Economista ciudadano

Es el gasto público, estúpido

La realidad económica está demostrando que, ante una grave crisis financiera que ha desembocado en una profunda recesión en una gran parte de las economías desarrolladas, los instrumentos clásicos no operan en la dirección adecuada.

Por un lado, los principales Bancos Centrales están inundando de liquidez las instituciones financieras, con la esperanza que éstas restituyan el canal del crédito y así poder recomponer la maltrecha demanda interna de una gran mayoría de economías. Esta liquidez se está depositando en forma de reservas en el propio BCE, en el caso de la UE, y se está traduciendo en compras masivas de bonos al otro lado del Atlántico. Los resultados de esta gran expansión monetaria se pueden cuantificar y lo único que están generando es una nueva burbuja financiera, en el caso de la bolsa americana, cuyo único objetivo es sostener al dólar mediante lo que se denomina carry trade de divisas. Por eso, pedir que el BCE compre masivamente bonos no es, ni mucho menos, una solución, pues solo se está trasladando el riesgo hacia el BCE, sin que eso asegure que el canal del crédito se recupere.

No es tiempo de política monetaria

La política monetaria es irrelevante en estos momentos del ciclo, lo mismo que la compra masiva de bonos. Una vez que la política monetaria ha fracasado, toca preguntarse por qué. La respuesta es sencilla. Cuando las economías domésticas y empresariales tienen los balances colapsados por un exceso de deuda privada, la liquidez adicional y el apetito de riesgo que supone un endeudamiento adicional, resulta irrelevante, por lo que el canal de crédito se colapsa y las empresas y las propias entidades financieras dejan de financiarse en los mercados mayoristas. El resultado es que la velocidad de circulación del dinero disminuye y la demanda de crédito se contrae, agudizada en la zona euro, salvo en Alemania y Francia, por costes de financiación elevados.

Con estas premisas, nos quedaría la política fiscal y la presupuestaria para poder encarar la travesía de la enorme recesión que se avecina para un buen número de países. Las opciones son claras, en una coyuntura de sobreendeudamiento privado, que se traduce en deuda pública por la vía de los estabilizadores automáticos y también por la mala praxis en solucionar la crisis financiera, sólo la política fiscal expansiva y la reestructuración de la deuda pueden paliar y ayudar a superar el ciclo manteniendo la actividad, el empleo y la cohesión social. Las opciones llevadas a cabo por los dos grandes bloques económicos explican las diferencias de crecimiento. Por un lado, la UE ha optado por deprimir el ciclo mediante políticas fiscales contractivas, movida por la preponderancia de políticas de oferta, de corte neoclásicas, a todas luces erróneas y fracasadas. La Zona Euro en su conjunto está experimentando desde abril 2011 una importante disminución en el momentum económico, tal como recoge el indicador adelantado de la OCDE. Todos los países clave pierden momentum, especialmente Alemania, que registra en los últimos meses junto con Rusia e Italia la mayor caída en variación de todos los países de la OCDE. Francia registra descensos más suaves.

Riesgo de crisis social

Solo la política fiscal expansiva nos permitirá desapalancarnos sin caer en una profunda recesión económica profunda y una gran crisis social. En el otro extremo, está EE.UU. y también Reino Unido. Estados Unidos, que registró un incremento intertrimestral anualizado del +2,0% en el III trimestre de 2012, dentro de las estimaciones del mercado. La razón hay que buscarla en la fuerte contribución del consumo e inversión pública, que aportó +0,71% al crecimiento. Dicho de otra manera, sin el gobierno la velocidad de crucero de la economía americana se situaría alrededor del 1%. Así mismo, el empleo continuó su expansión y en conjunto, la economía americana encadenó 17 trimestres consecutivos de crecimiento positivo, fruto del impacto que ha tenido la inyección de renta en los percentiles de renta más bajos y la expansión del gasto público, algo que también ha implementado Reino Unido, al margen de los Juegos Olímpicos. Gracias a este mantenimiento del empleo y crecimiento, la economía americana ha podido desapalancarse casi 20 p.p sbre PIB. en los últimos seis años, es la única manera. El siguiente paso será la restructuración de deuda. Si el nuevo presidente de EE.UU. no consolida la inyección de renta en los percentiles de renta más bajos, EE.UU. podría entrar en una espiral recesivo igual o peor a la UE. Todo esto con una déficit público del 10% del PIB y un volumen de deuda cercano al 100% del PIB. 

El ejemplo norteamericano es clave para entender por qué la política fiscal es la única opción para solventar la crisis de endeudamiento. En suma, si no aprendemos y modificamos la política económica, parte de la UE va a sufrir enormemente la miopía de las clases dominantes en la UE. Atentos.


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