Economista ciudadano

El fracaso autonómico de PP y PSOE

Los españoles habrán votado el día 24 de mayo en 13 Comunidades Autónomas y más de 8.000 municipios para elegir sus representantes en un ambiente muy crispado y polarizado, fruto del largo periodo de duopolio político entre PP y PSOE. Más allá de filias y fobias, la campaña electoral no ha permitido un debate sosegado, realista y riguroso, ya que el partido más amenazado, el PP, ha preferido la trinchera antes que la palabra, y el insulto y la injuria, como Esperanza Aguirre, antes que las propuestas.

Los resultados que arroja Eurostat sobre el PIB per cápita en España son realmente desoladores y revelan, sin paliativos que gran parte de los Gobiernos Autónomos en España han fracasado estrepitosamente

Por todo ello, las sucesivas noticias económicas, políticas y sociales, han pasado desapercibidas, ya no se habla del paro según el Presidente del Gobierno, lo que sin duda nos ha hecho más pobres intelectualmente hablando, manteniendo intactos los numerosos problemas inherentes a la economía española.

Dada la estructura territorial que nos hemos dado, fruto del consenso del 78, hoy por hoy son las Comunidades Autónomas las que deciden y gestionan buena parte del grado de bienestar que padecemos, ya no lo disfrutamos, aunque los ciudadanos todavía no se hayan dado cuenta políticamente hablando. Los resultados que arroja Eurostat sobre el PIB per cápita en España son realmente desoladores y revelan, sin paliativos que gran parte de los Gobiernos Autónomos en España han fracasado estrepitosamente.

Globalmente, el PIB per cápita, ajustado por poder de compra, en España está por debajo de la media de la UE, un 94%, lo que sin duda refleja la situación tan negativa en la que se encuentran buena parte de los territorios. De hecho, trece Comunidades Autónomas están entre las más pobres de la UE, destacando Extremadura, con un nivel equivalente el 65% de la media (base 100). Le sigue Andalucia con un 70%, Castilla la Mancha con un 76%, Murcia con un 77% y Valencia y Canarias con un 82% y 81% respectivamente. En el siguiente percentil estarían Galicia, Cantabria y Asturias y ligeramente por encima Castilla León con un 89%.

En la parte positiva, al margen de Madrid que lidera el ranking, aunque habría que descontar el plus de capitalidad, hay que mirar la situación en Euskadi,  Navarra y Cataluña, con una holgada posición superior a la media comunitaria. Estas cifras claramente se explican por un modelo productivo muy diferente, por un grado de inversión en capital físico y humano superior, y a pesar de malas praxis políticas, como es el caso de Cataluña. El ranking del Noroeste se completa con la Rioja y Aragón que también se sitúan por encima de 100.

El corolario a esta grave situación del Sur y Este de España hay que centrarla en el fracaso de la acción política de los dos grandes partidos, PP y PSOE

El corolario a esta grave situación del Sur y Este de España hay que centrarla en el fracaso de la acción política de los dos grandes partidos, PP y PSOE que llevan gobernando en esas zonas más de 20 y 30 años respectivamente. Especialmente dantesca es la situación de Extremadura que, tras toda una vida gobernada por el PSOE de Rodríguez Ibarra, quien dejó su puesto a Fernandez Vara, y tras el paréntesis folclórico de Monago, presenta unos números que deberían hacer reflexionar a los gobernantes y a sus votantes.

La ausencia de un proyecto económico solvente, la gran diferencia de dotaciones iniciales de capital con el resto del Estado y la falta de industria que permita un catch up  con el norte, inducen a pensar que el éxodo poblacional ya iniciado no ha hecho sino comenzar. ¿Qué futuro les espera a los jóvenes en Extremadura? La realidad es que, a pesar de los esfuerzos de cohesión mediante políticas públicas, es casi imposible que Extremadura, poco poblada y con población muy dispersa, pueda alcanzar los niveles de riqueza de sus homólogas españolas y europeas. Otro caso paradigmático es Andalucía, territorio con mucha población, con importantes infraestructuras de transporte, tanto ferroviario como aeroportuario, educativas, con varios focos turísticos muy relevantes, pero que adolece de una estructura política y empresarial que permita cambiar el rumbo.

El caso andaluz es particularmente grave. La corrupción imperante en la Junta, la nula capacidad de selección de profesionales que le dieran lustre al enorme poder institucional del PSOE, tal vez porque carecía de mimbres adecuados, han sembrado de grandes zonas oscuras la gestión política a lo largo de estos últimos años. El gran desprecio a miles de pequeños empresarios, autónomos y sociedad civil han convertido la Junta de Andalucía en un cortijo de personal adosado al poder político, y cuya única misión ha sido preservar las prebendas alcanzadas. El daño realizado, al margen de problemas exógenos heredados de la dictadura, puede llegar a ser irreversible y con ello, las diferencias de renta en España, y la amenaza de la pobreza continuará acechando de forma estructural. Sorprende que,  con tasa de paro superiores al 30% y con tasas de actividad y empleo por debajo del 48%, nadie haya salido a explicar las razones de por qué el gobierno andaluz es incapaz de atajar esta situación, que tanto daño ha provocado en la sociedad y en la clase empresarial.

Los niveles de deuda en máximos, con respiración asistida por el FLA, y con una propuesta de sanción por parte de Bruselas por falsear las cifras oficiales, Valencia es un ejemplo de incompetencia política y social

En el lado opuesto están Valencia y Murcia. Aquí es el PP el que domina y abduce a la población desde hace más de 20 años. Con numerosos casos de corrupción, el modus operandi es similar al de Andalucía y Extremadura. Con algo más de industria, especialmente el automóvil gracias a Ford, estas dos zonas se han especializado en ladrillo, turismo barato, obras faraónicas y agricultura de temporada. El patrón ha sido muy parecido. El partido único ha extendido sus redes clientelares a lo largo de la geografía, y con ello ha logrado prácticamente dinamitar la oposición política, algo similar a lo ocurrido hasta ahora con el PP de Andalucía. El resultado es el ya conocido. Los niveles de deuda en máximos, con respiración asistida por el FLA, y con una propuesta de sanción por parte de Bruselas por falsear las cifras oficiales, Valencia es un ejemplo de incompetencia política y social, incapaz  de despojarse del fatalismo de tener a personajes como Camps, Barberá, Fabra o Ricardo Costa, con los suplentes de lujo como Rus o el infante Urdangarín, algo muy similar a los casos en Murcia, aunque con mucho menos glamur.

Todo ello, configura un panorama en el que en un modelo dicotómico, nos explica que el tener un gobierno del PP o PSOE en estas zonas es responsable de algo más del 60% de la varianza del nivel del PIB per cápita en dichas regiones. El resto podría ser explicado por factores exógenos, política nacional y condiciones iniciales.

Es momento, sin duda, de que la sociedad expulse el cáncer que supone estos gobiernos autonómicos, aunque Andalucía ha vuelto a dar la confianza al mismo equipo, un PSOE liderado por Susana Diaz, que los que la sufrimos empresarialmente, sabemos que seguirá hundiendo a Andalucía. Nos queda la esperanza que las nuevas fuerzas emergentes, en coalición con una sociedad civil muy harta, pueda dar un vuelco y revertir el fatalismo histórico de tener muchas de las regiones más pobres de Europa, casi como elemento consustancial a nuestro ADN. 


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