Economista ciudadano

¿Por qué no fluye el crédito?

Durante la última fase expansiva, la financiación concedida por las entidades de crédito nacionales a las empresas y a las familias españolas aumentó intensamente, llegando a alcanzar tasas de expansión que triplicaron el crecimiento nominal de la economía. Con la llegada de la crisis, el saldo vivo del crédito bancario a estos sectores comenzó a disminuir en el contexto cíclico excepcionalmente contractivo de una doble recesión.

Después de una ligera moderación de la caída en 2010, que estuvo ligada a la leve recuperación de la actividad económica registrada ese año, la tasa de contracción interanual del crédito tendió a intensificarse hasta mayo de este año. Desde entonces, el retroceso ha comenzado a moderarse, situándose la tasa de crecimiento en el –6,6 % en agosto de 2013, última fecha disponible.

Las últimas cifras de crédito apuntan a una profunda del crédito del 6,6% anual

La contracción está siendo más acusada para las sociedades no financieras (9,4 % de caída interanual, en la misma fecha), pero afecta también a los préstamos concedidos a los hogares (3,9 %) y, dentro de estos, tanto a los destinados a financiar la adquisición de viviendas (4,2 %) como a los créditos para consumo y otros fines (3 %).

Dentro del segmento de la financiación a las sociedades no financieras, la contracción es también general por sectores de actividad, aunque existe cierta dispersión en la intensidad de los retrocesos. En junio de 2013, última fecha para la que se dispone de este tipo de desglose, las caídas interanuales oscilaban entre el 17,9 % del sector de construcción y el 6,8 % de la rama de servicios no inmobiliarios. En los servicios inmobiliarios la disminución era del 9,1 %, y en las compañías industriales, del 11,3 %.

La contracción de la financiación afecta especialmente a sociedades no financieras

Por su parte, los diferenciales de los tipos de interés de las nuevas operaciones de crédito con respecto a las rentabilidades de mercado de referencia se han elevado significativamente desde 2008. Nuevamente, los aumentos han sido generalizados, aunque más notables en aquellos segmentos con un mayor nivel de riesgo relativo y donde es previsible que la crisis haya contribuido más a elevarlos, como ocurre con el crédito para consumo y otros fines, en el caso de los hogares, y con los préstamos a pymes (aproximados a partir de las operaciones de importe inferior a 1 millón de euros), en el caso de las sociedades. Por otra parte, se observa cómo el coste de los créditos para empresas y familias españolas se ha ido separando del que se aplica en los países del núcleo de la UEM. Esta diferencia es relativamente pequeña en los préstamos a los hogares para adquisición de vivienda, algo más significativa en los concedidos a las sociedades por valor superior a 1 millón de euros (segmento que aproxima la financiación de las empresas de mayor tamaño), y muy notable en los créditos de menor importe a las sociedades y en el concedido a las familias para consumo y otros fines.

Los diferenciales de tipos de interés son mayores para PYMES y superan los existentes en la UE

A la hora de analizar los factores explicativos de esta fuerte contracción del crédito en España, resulta de utilidad separar, aunque solo sea a efectos expositivos, entre elementos de demanda y de oferta. El intenso aumento de las deudas de los hogares y de las sociedades no financieras españolas durante la última fase cíclica expansiva, que superó con creces los avances de sus rentas y que se tradujo en unas ratios de endeudamiento excesivamente elevadas, explicaría el lado de la demanda. Este desequilibrio macroeconómico entró, con la crisis económica y financiera, en una prolongada fase de corrección. Sin embargo, a pesar del camino recorrido, la comparación de los niveles actuales con los promedios de los países de la UEM apunta a que el proceso dista aún de haberse completado.

La consiguiente necesidad de reequilibrar el peso relativo de los recursos propios y ajenos en la financiación de los planes presentes y futuros de gasto impone un freno a la demanda agregada de crédito. De hecho, la corrección del sobreendeudamiento del sector privado y la convergencia hacia ratios de deuda  sostenibles harán que durante un cierto período de tiempo el crédito en nuestro país tienda a crecer, a nivel agregado, por debajo del avance de la actividad y de las rentas. Un segundo factor de demanda relevante es el relacionado con la adversa evolución de las rentas corrientes y esperadas de los prestatarios, que limita los niveles de gasto presentes y proyectados y, en consecuencia, la necesidad de préstamos con los que financiarlos.

El elevado endeudamiento del sector privado explica parte de la restricción crediticia

Por el lado de la oferta, los principales factores que inciden sobre la evolución del crédito incluyen fundamentalmente los relacionados con la situación de las instituciones financieras españolas, pero también algunos ligados a la calidad crediticia de los prestatarios.

Dentro de los factores relacionados con la situación de las entidades se encuentra su posición patrimonial, que ha mejorado gracias al proceso de saneamiento y de recapitalización del sector. Ahora bien, no se puede descartar que las perspectivas de débil crecimiento económico, un entorno regulatorio en el que todavía persisten algunos elementos de incertidumbre y una cierta presión de los inversores internacionales puedan ejercer todavía alguna restricción sobre el crédito por esta vía.

Adicionalmente a los factores relacionados con la situación de las entidades, la crisis ha producido un deterioro de la calidad crediticia de los prestatarios que incide negativamente sobre sus condiciones de financiación. Este factor es especialmente relevante en el segmento de las pymes, ya que, en promedio, estas empresas presentan una menor calidad crediticia y una mayor dificultad para proporcionar la información necesaria para que las entidades puedan discriminar fácilmente entre las empresas más solventes y las más arriesgadas.

La situación patrimonial de las entidades financieras y la peor calidad crediticia son las variables de oferta más relevantes

En suma, estamos ante factores de demanda mucho más potentes que los de oferta que explican la brusca caída del crédito, por lo tanto no bastará que las entidades financieras terminen su saneamiento para que se recupere el nivel del crédito. Será el crecimiento, el empleo y la recuperación de las rentas previas a la crisis lo que facilite la mejoría de la financiación a los sectores necesitados de flujos financieros.


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