OPINIÓN

La falsa huida de empresas de Cataluña

Tras la humillación y el baño comunicativo que les ha dado el Govern fuera de nuestras fronteras, ahora las fuerzas centrípetas sólo les queda el comodín del miedo y la amenaza de caos económico.

La falsa huida de empresas de Cataluña.
La falsa huida de empresas de Cataluña. EFE

En estos atribulados días en el que fluye la opinión, y no la información, siguen apareciendo numerosos titulares sobre la supuesta salida de empresas, todas ellas grandes, de Cataluña. Esta medida sería la consecuencia a la posible DUI (Declaración Unilateral de Independencia) que estarían maquinando los partidos que sustentan hoy al Govern en Cataluña.

El anuncio de la huida masiva de empresas de Cataluña no se corresponde con la realidad

Pero cuando uno va a la realidad, y se lee los comunicados que las corporaciones implicadas han enviado a la CNMV, en ningún lugar aparece la palabra huida o salida definitiva del territorio catalán. Esta es una diferencia crucial, por ejemplo, con Quebec, uno de los referentes que tiene el independentismo en general, pero que alberga grandes diferencias con los personajes tan chuscos y mediocres que lo lideran en España. En el caso de la provincia canadiense, y yo vivía allí entonces, sí hubo una salida bastante generalizada de empresas norteamericanas muy grandes, lo que significó que dejaron de producir o prestar servicios en dicho territorio, trasladando de facto todo su negocio a otras zonas de Canadá, Ontario y British Columbia principalmente, lo que generó un empobrecimiento real de Quebec.

En Quebec sí que hubo fugas y deslocalizaciones reales de empresas, lo que empobreció seriamente el territorio

Esta situación, incluso bastantes años después, todavía se acusa y la provincia ha dejado de ser la pujante y vigorosa región que antaño fue. Esto sucedió, incluso, teniendo una seguridad jurídica plena durante el proceso, con leyes claras y con transparencia, algo que se echa mucho en falta en Cataluña por ambas partes, lo que invalida, de momento, cualquier comparación con el procesquebequés. Aquella verdadera deslocalización no es comparable, por ahora, con los movimientos tácticos que han llevado a cabo las empresas más emblemáticas en Cataluña, tanto Caixabank, como el Sabadell, amén de Gas Natural o Codorniu y Freixenet si dan el paso. Estas corporaciones han cambiado simplemente su sede social, con un impacto económico muy reducido, pero seguirán operando de forma normal en el territorio catalán, donde residen y consumen buena parte de sus clientes nacionales.

El impacto del cambio de sede social es muy limitado, si se queda ahí

Por tanto, no se puede hablar de deslocalización, ni de huida de empresas, sino básicamente de que se ha producido un cambio en la dirección social, que implicará que algunos tributos menores se pagarán en la nueva sede (IAE, y depósitos en el caso de la banca), y se liquidarán otros (sociedades) en las delegaciones tributarias de los nuevos destinos. Ni siquiera, hasta ahora, se van a mover los servicios centrales en muchas de ellas, por lo que parece que únicamente estamos ante un aviso, o una amenaza velada, de lo que podría ocurrir si se declarase la ya famosa DUI de la todo el mundo habla.

Lo que sí tiene es un efecto desgarro significativo a nivel sentimental y social, más entre la elite

Este cambio de domicilio social se ha llevado a cabo gracias a la cooperación entre estas grandes empresas y el gobierno que siempre tiene la buena costumbre de dejar redactar a estos lobbys las leyes que les benefician, algo que no hace, por ejemplo con PYMES, autónomos o consumidores. Sorprende la rapidez y la diligencia legislativa para ciertos temas y otros siguen empantanados, a la espera de que lleguen mejores tiempos, o simplemente porque no responden a intereses tan imperiosos.

Lo realmente sorprendente es la explicación de estos grandes hombres que dominan el BOE a su antojo, y es que esta decisión se toma para defender a clientes y accionistas, pero se lleva a cabo a espaldas de la Junta de Accionistas, lo que sin duda es, una vez más, una de las grandes contradicciones de la gobernanza en las grandes empresas. Es el Consejo de Administración el que toma una decisión de este calibre, horas antes que se pudiese proclamar la DUI, cuyos efectos jurídicos todos sabemos que son nulos. Es decir, Cataluña seguiría siendo parte del Estado español, miembro de pleno derecho del euro y por tanto, los bancos seguirían financiándose en el Eurosistema y las empresas formarían parte del Mercado Único.

Lo que sorprende es la rapidez del cambio normativo y el gusto por la legislación ad hoc entre las grandes corporaciones

Por tanto, la pregunta que surge es sencilla, ¿por qué se toma esta medida ahora de forma tan rápida y precipitada? Uno entendería que una vez que el Govern anunció que iba a convocar el referéndum, y la fecha se sabía hace unos meses, estas y otras empresas podrían haber movido ficha y llevar a cabo este cambio cosmético de sede social y así enfriar el ansia de votación que, parece, es lo que buscan ahora para intentar disuadir a los gestores del Govern de proclamar la Republica Catalana en acto delirante que parece llevarán a cabo esta semana.

Esto nos llevaría a ahondar aún más en la falta de previsión tanto del gobierno central, como del conjunto de empresas que hoy son noticia y que son las que toman las decisiones relevantes e influyen decisivamente en el devenir de nuestras vidas, sin que nos demos cuenta. Porque lo que sí parece claro es que la clave del fracaso del estado el pasado día 1 de octubre fue no encontrar las urnas chinas, ya que todo el plan de Interior estaba basado sobre dicha operación. Sin urnas, la jornada no hubiese pasado de ser una demostración reivindicativa masiva de ciudadanos con un deseo legítimo de expresar su vocación mayoritariamente independentista, obviamente sin representar una clara mayoría social en Cataluña a día de hoy.

Se deja sentir una autentica falta de previsión por parte de empresas y ejecutivo ante el anuncio del supuesto referéndum del 1O

Algo pasó en la madrugada del 1 de octubre cuando los confidentes fallaron o engañaron a todo un ejecutivo plagado de abogados del estado y liderado por un mediocre registrador de la propiedad. Esto originó que se tuviera que cambiar el plan de acción, pasando el testigo a la policía más dura que entonces fue obligada a apalear sin sentido a parte de los congregados para tapar el fracaso de la realidad de la votación. Esta humillación, que nadie se ha dignado a explicar, podría estar detrás del silencio cómplice del mundo económico y financiero  previo al 1 de octubre, porque alguien desde Moncloa les había jurado y perjurado que no habría votación, y por tanto tampoco proclamación de la república catalana.

El gobierno jugó todas sus cartas a la confiscación de urnas y ahí le humillaron

Tras la humillación y el baño comunicativo que les ha dado el Govern fuera de nuestras fronteras, ahora las fuerzas centrípetas sólo les queda el comodín del miedo y la amenaza de caos económico, falseando la realidad y anunciando hechos que no se ajustan a la realidad, como es la huida del capital de Cataluña. De momento, ni una sola empresa va a dejar de operar en Cataluña.

El resultado del fracaso ha sido una actuación policial desmedida que ha hecho más daño a la imagen del ejecutivo central en Cataluña

Pero los acontecimientos les han superado a las dos partes, básicamente por trileros y mediocres. La sociedad ha soportado estoicamente la espiral de falsedades y medias verdades, y ahora todo esto ha degenerado en un enfrentamiento social que no se recuera en Cataluña. La realidad es que este problema no es económico, sino emocional  y racional, por lo que los actores que deben protagonizar su encauzamiento no pueden ser ni grandes banqueros, ni políticos pirómanos. Es hora de la sociedad civil organizada que retome su destino y sea capaz de dar cumplimiento, de forma serena, democrática y pactada todos los anhelos de la sociedad catalana, y también la española. Y eso pasa por una consulta pactada, transparente democrática como la que llevaron a cabo en Quebec o Escocia, explicando los efectos positivos y negativos que ello conlleva. Sin trampas, ni amenazas falsas por las dos partes, como se está haciendo ahora, con la inestimable ayuda de las grandes corporaciones, muchas de las cuales no tienen un curriculum muy limpio en lo que se refiere al cumplimiento estricto de la legalidad.                 


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