Economista ciudadano

El espejismo de los datos de empleo

En un nuevo alarde de propaganda, desconocimiento y falta de honestidad intelectual, el Gobierno y la gran mayoría de medios de comunicación se han lanzado a dar por terminada la crisis de empleo que asola España desde el año 2007.

El primer gran error es darle al registro del SEPE el carácter de estadística de empleo fiable, y además mezclarla con los datos de Seguridad Social, asumiendo que las personas que salen del registro transicionan hacia el empleo, algo radicalmente falso, puesto que no hay fuentes de información para saber dónde se sitúan ahora este conjunto de trabajadores, si en la inactividad, o en la emigración, o incluso siendo parados pero que ya nada tienen que esperar del SEPE. Esta confusión interesada se da siempre que un partido político llega al Gobierno. En la oposición sólo se utiliza la EPA como fuente fiable de información del mercado laboral, ya que es la estadística que utiliza la UE y que es homologable al resto de países comunitarios.

Al llegar al Gobierno, máxime si estamos en una fase recesiva, la transformación es completa y se exprimen los datos del SEPE, que cada vez más son filtrados para eliminar personas, para sacar pecho con informaciones mezcladas, sin rigor estadístico y que lamentablemente son jaleados por una gran mayoría de medios de comunicación, cada vez más vagos para profundizar y filtrar la propaganda gubernamental.

La EPA nos proporciona la información necesaria para poder hacer un seguimiento de la población activa, empleo y desempleo y así se puede analizar las matrices de transición del conjunto de la población laboral en edad de trabajar. Con ello, y teniendo en cuenta que todavía adolece de algunas lagunas para poder hacer un seguimiento exhaustivo de las series desestacionalizadas, podremos analizar con rigor la situación real del mercado laboral y así poder establecer con precisión si estamos o no ante un punto de giro en el empleo.

Por el contrario, el SEPE es un mero registro administrativo que solo tiene una función, que es el pago de las prestaciones por desempleo. Precisamente, ete dato nos aporta una señal muy negativa y es que la cobertura por desempleo sigue descendiendo, lo cual es una pésima notica para tantas familias que se verán abocadas a la exclusión social. Hasta noviembre, y tras la reforma que reduce drásticamente la prestación al sexto mes, el gasto por prestaciones se ha reducido un 5,25% respecto al mismo periodo del año anterior. En este descenso pesa tanto la caída de perceptores, por el agotamiento de la prestación, un 6,8% menos que en 2012, como la caída del gasto mensual, un 6,4% menos. Las solicitudes se reducen un 14% ya que buena parte de los trabajadores que vuelven al desempleo acumulan grandes periodos en el desempleo. Con todo, la cobertura se sitúa en el 61,4%, frente al 65% en 2012.

Estas cifras explican el por qué las listas de personas que están apuntadas al registro se van limpiando, ya que al no servir como servicio de intermediación de empleo, cada vez hay menos personas cobrando prestación y las políticas activas de empleo han desaparecido, todo apunta a que el SEPE debería cerrarse o reducir drásticamente su tamaño.

Por ello, las cifras de reducción de personas inscritas en el SEPE no tienen nada que ver con la realidad del desempleo, como lo pondrá de manifiesto la EPA que seguirá mostrando que en 2013 aumentó el número de desempleados, incluso teniendo en cuenta la cantidad de personas que se han ido del país, tanto nacionales como inmigrantes. Eso será obviado por el Presidente del Gobierno que se ha atrevido a decir que hay menor parados en 2013 utilizando los datos del SEPE, lo cual muestra que adolece de un grado de conocimiento mínimo del mercado laboral.

Los datos de la Seguridad Social de diciembre, de momento con datos medios y no datos de final de mes que son más precisos, sorprendieron aumentando en más de 64.097 afiliados más, la gran mayoría provenientes del sector agrícola, lo que supone cerrar el año con una destrucción de más de 85.000 cotizantes, un 0,52% menor que en 2012. Esta cifra, repito en media mensual, parece ser un dato atípico, fruto de la excelente campaña agrícola y no se puede considerar una señal de un cambio definitivo de tendencia en el mercado laboral. En cifras desestacionalizadas, el aumento de la afiliación media fue solo de 38.292 personas, sin tener información desglosada por regímenes, lo cual dificulta el análisis.

En materia de contratos, se aprecia una tendencia a la precarización absoluta del mercado, fruto del tipo de actividad que crea empleo, básicamente estacional, como es la hostelería, comercio y agricultura. Pero incluso en los sectores distintos a estos, se está transformando empleo a tiempo completo, por empleo a tiempo parcial, por lo que en conjunto el número de horas trabajadas ha disminuido en 2013 un 3,8%. Si midiéramos el empleo por las horas trabajadas, la destrucción de empleo sería muy superior a lo que marca la afiliación. Esto se deja notar en las cotizaciones a la Seguridad Social que terminará el año 2013 con un déficit del 1,8% del PIB, algo que se explica en gran parte por la reducción de la cuantía de cotización del empleo generado.

En suma, estamos ante un mercado laboral que pierde activos, caen los salarios, se reducen las horas trabajadas, se destruye empleo de calidad y los contratos a tiempo completo e indefinidos apenas suponen un 7% del total. Estas características, teniendo en cuenta el carácter prociclico de la población activa, estaríamos ante un mercado laboral en recesión, por más que se empeñen las autoridades y algunos medios de constatar otra realidad. Y aún falta la EPA.      


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