Economista ciudadano

¿Por qué se ensañan con la sanidad?

En estos días convulsos, prácticamente todos los estamentos están levantados en contra de las medidas tomadas por el Ejecutivo de Rajoy, todas ellas puestas en marcha mediante la peor práctica en democracia: Real Decreto, lo que implica ausencia de debate y consenso entre las partes.

Al margen de las prácticas, algo de lo que también abusaba el ejecutivo anterior, lo que se pone de manifiesto es que el Gobierno que iba a gobernar para todos, se encuentra solo en el Parlamento, gracias a la generosidad de la población y al desplome de la oposición, y más solo aún en la sociedad. Es realmente meritorio que estamentos tan conservadores y proclives al PP, como la judicatura o la sanidad, hayan saltado como auténticos resortes ante el atropello de los servicios públicos, lo que demuestra que, al margen de cortinas de humo de los responsables aludiendo a privilegios cercenados, la realidad es que hay un clamor ante el irreversible destrozo en servicios y calidad de los mismos.

El Gobierno ha logrado unir a sectores enteros en contra de su política y en contra de las formas de hacer política

Uno de estos sectores, la sanidad, es tal vez el más sensible y el que concita un mayor rechazo, pues a la postre es el servicio más valorado y el que revela una mayor equidad adquirida desde la instauración de la sanidad universal, cuyo artífice, Ernest Lluch, recordamos todos los hombres y mujeres de bien. Lo que está realmente en juego, y ese debate se esconde, es si el modelo de provisión sanitaria es universal, público y gratuito, o pasamos a uno mixto de aseguramiento, público en su mayor parte, y con un coste para una serie de colectivos.

Es necesario tener muy presente el contenido del RDL 16/2012, del pasado mes de abril de reforma de la sanidad, dictado y no negociado, a los cuatro meses de legislatura, en el que ya claramente se pone de manifiesto la voluntad del Gobierno de modificar radicalmente el modelo sanitario público, que deja de ser universal, que deja de ser un derecho de ciudadanía para todos los residentes y marca la dirección del aseguramiento como punto de llegada, que era el de partida en 1986, comenzando por los colectivos más desfavorecidos y con una parcial justificación efectista sobre los abusos relacionados con el turismo sanitario, que se pretende cuantificar con un informe del Tribunal de Cuentas carente de especificidad y rigor. Dicha norma produce también el cambio estructural que significa la implantación del copago farmacéutico para los pensionistas, como un primer paso de lo que ha venido después para determinados productos y servicios, y de lo que puede venir más adelante para servicios asistenciales que no sean considerados dentro de la cartera básica y que podrán adjudicarse a las condiciones impuestas por un futuro rescate.

El RD 16/2002 desmantela el modelo sanitario universal y gratuito para convertirlo en un modelo de aseguramiento con pagos parciales

Lo que puede sorprender más de estas reformas a algunos ingenuos bienintencionados, es que se justifiquen, sobre hipótesis únicamente de eficiencia para poder sostener un sistema público universal. Esto se ha demostrado ineficaz en muchos intentos realizado en otras economías, como la británica. La realidad es que el nuevo modelo salido del RD mencionado, y también de la ley aprobada en 1997 sobre gestión sanitaria, es ha dejado de ser universal, que es menos gratuito al haberse incrementado el copago para pensionistas en farmacia y otros productos, y de menos calidad claramente afectada por los recortes impuestos interesadamente, lo que en un SNS tiene un indicador definitivo en el tiempo de atención, en las conocidas listas de espera, que en Madrid son el secreto mejor guardado al haberse negado el Gobierno de la Comunidad a formar parte del sistema de evaluación de las mismas, aprobado unánimemente por el resto de CCAA que integran el Consejo Interterritorial.

Los recortes sanitarios están haciendo mella en la calidad y en la equidad del sistema nacional de salud

En este intervalo, además, las arcas de las CCAA, también en la de Madrid, han recaudado unos 300 millones de euros por el copago de los pensionistas, y además han ahorrado casi 400 millones de euros con la reducción de salarios, no renovación de interinos, etc., lo cual sería suficiente para compensar el supuesto desvío presupuestario que esgrime la Comunidad de Madrid para privatizar el conjunto de hospitales y centros de salud que quiere llevar a cabo, sin acuerdo, ni diálogo con las partes.

El modelo público-privado que se quiere implantar y vender como un paradigma de eficiencia tiene muchas aristas, cuyo análisis es largo y complejo. Esos modelos, con sus distintas variantes e intensidades, al afectar a inversiones importantes necesariamente tiene que extenderse temporalmente a periodos muy dilatados: 30 años en relación con las infraestructuras y al menos 10 años para las concesiones de gestión sanitaria integral de áreas de salud concretas. Programar y diseñar a 10 o 30 años planes de negocio encierra muchos riesgos pero sobre todo, la realidad nos está indicando tozudamente que encierra mucha arrogancia, si además, este tiene como casi único elemento de ajuste un pago capitativo por parte del financiador.

A la arrogancia debe añadirse una cierta prepotencia que pasa por encima de unos de los principios más comunes en el devenir democrático, como es la alternancia. Comprometer modelos de gestión de servicios básicos como la sanidad, a tiempos superiores a los de la normalidad democrática de la alternancia, impide o condiciona seriamente a otras opciones políticas sus propios modelos asistenciales ofertados a la ciudadanía. Por ello, actuaciones de este calado lo mínimo que deberían requerir en un entorno de respeto y calidad democrática, es un consenso suficiente de las distintas opciones políticas para su diseño y aplicación. No hacerlo así, debilita seriamente la libertad de las distintas legítimas opciones políticas y demandas sociales.

El modelo público-privado, por su alcance temporal, elimina la posibilidad de alternancia democrática en materia de modelo sanitario

En suma, nadie puede demostrar que no hay soluciones distintas a las propuestas por la mayoría absoluta parlamentaria, que además, no llevaba en su contrato social con la ciudadanía nada parecido a lo propuesto. Pero lo que realmente la ciudadanía tiene que saber es que si se implanta será irreversible. Atentos.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba