Economista ciudadano

Los desahucios aúpan a la izquierda municipal

Uno de los aspectos más debatidos en la última campaña electoral ha sido, sin duda, cómo combatir los desahucios y, especialmente, qué medidas pueden tomar Ayuntamientos y Comunidades, ante la inacción del Gobierno Central.

Los resultados electorales han mostrado que el mensaje de que este es un problema capital ha calado de forma significativa, no solo gracias a las televisiones, como se lamenta el Presidente Rajoy, sino especialmente por la irrupción de las Plataformas de Afectados por la Hipoteca, lideradas en Cataluña por Ada Colau. No sorprende que, curiosamente, Cataluña sea la Comunidad Autónoma más afectada por esta lacra y por ende, algo explica el resultado electoral de Barcelona en Común, a pesar de la fragmentación política que tiene Cataluña.

Según datos publicados por el Consejo General del Poder Judicial entre el 1 de enero y el 31 de marzo de 2015, el número de lanzamientos practicados fue de 18.869, lo que supone un incremento del 2,1 % respecto al mismo periodo de 2014

Los desahucios han aupado a las nuevas formaciones ciudadanas

Los datos son tozudos. Según datos publicados por el Consejo General del Poder Judicial entre el 1 de enero y el 31 de marzo de 2015, el número de lanzamientos practicados, que afectan a distintos tipos de inmuebles, no solo a viviendas y, en el caso de éstas, no solo a vivienda habitual, fue de 18.869, lo que supone un incremento del 2,1 % respecto a los 18.485 del mismo periodo de 2014, a pesar de la supuesta mejoría económica. Más de la mitad de los lanzamientos o desahucios, el 52,6%, se derivó del impago de alquileres en aplicación de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU); el 43,3%, de ejecuciones hipotecarias, y el 4,1%, por otras causas. Los lanzamientos consecuencia de la LAU disminuyeron un 0,3% en términos interanuales, mientras que los derivados de ejecuciones hipotecarias aumentaron un 6%.

El número de desahucios sigue aumentando, aunque el de ejecuciones ralentiza

En Cataluña se produjeron el 23,4% del total, seguido de Andalucía con el 15,1%, Valencia con el 14,8% y Madrid con el 12%. Estas cifras dibujan el mapa de la especulación inmobiliaria, la sobreexposición de la banca al mercado inmobiliario y los casos de laxitud crediticia, al calor de las peores prácticas financieras: Caixa Cataluña, Bankia (con conexión en Valencia) y algunas de las andaluzas, especialmente Cajasol.

Los datos del INE muestran que el 21,1% de las ejecuciones hipotecarias iniciadas sobre viviendas en el primer trimestre corresponde a hipotecas constituidas en el año 2007, el 15,2% a hipotecas constituidas en 2006 y el 11,8% a hipotecas de 2008. El periodo 2005-2008, el del apogeo de la burbuja inmobiliaria, concentra el 58,9% de las ejecuciones hipotecarias iniciadas este trimestre. Lo que se podría inferir de estos datos es que hay una cierta ralentización de las ejecuciones hipotecarias respecto al año anterior, aunque los lanzamientos sigan creciendo ya que es una variable retrasada, entre dos y cuatro trimestres. Las explicaciones a esta variación tendrían varios frentes. Por un lado la presión mediática, gracias a las plataformas, ha condicionado la acción de la banca. No hay que olvidar que no hace tanto, la mayor parte de entidades se negaban a cualquier solución al margen de la judicial, apenas accedían a la dación en pago y mucho menos a que los afectados continuasen como inquilinos, con un precio público o de emergencia.

La presión mediática y las Plataformas lideran la mejoría y la concienciación social

La aprobación de las sucesivas moratorias del lanzamiento por parte del ejecutivo apenas se ha dejado notar, ya que era un compromiso voluntario, y no había ninguna coerción. Estas medidas, muy difundidas por la propagando oficial gubernamental, no han calado entre la población, que ha reaccionado volcándose, en términos relativos, por candidaturas ciudadanas que han hecho de este drama un objetivo primordial.

Hasta el partido gubernamental, en boca de la aspirante a presidir la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, se ha atrevido a tocar un tema tabú: la creación de un parque público de viviendas sociales para atender situaciones extrema de necesidad, algo que cada vez será más común y más necesario.

La presión social se ha demostrado imprescindible y ha apartado a los dos grandes partidos políticos que han fracasado, cuando no incluso frivolizado, con el drama humano del desahucio

La solución a este problema pasa por elevar la ratio de empleo, pero también que los que están empleados puedan sufragar los gastos esenciales, entre ellos los pagos de alquiler e hipoteca. La presión social se ha demostrado imprescindible y ha apartado a los dos grandes partidos políticos que han fracasado, cuando no incluso frivolizado, con el drama humano del desahucio. Se ha intentado criminalizar al deudor, desde muchos púlpitos mediáticos y políticos, creyendo que alertando de los peligros del impago o la extensión de la dación en pago, el coste y la disponibilidad de crédito empeorarían. Esta falsedad, fruto de la impotencia de no poder controlar estos movimientos espontáneos, ha culminado con la irrupción política de muchas de estas plataformas ciudadanas que ya han empezado a mostrar la hoja de ruta, como es  el caso de Manuela Carmena o la propia Ada Colau.

Los grandes partidos han fracasado en ofrecer soluciones y en una mínima empatía

La banca ya no tiembla ante la llegada de estos grupos denominados radicales por parte del establisment político, PP y PSOE, sino que de forma inteligente han empezado a integrar algunas de las propuestas en sus propios protocolos de actuación, sabiendo que es mucho más pernicioso el daño moral y reputacional que estaban sufriendo como consecuencia de la inacción. Este miedo ha sido superado y, de forma pragmática, van a ver cómo una parte de su parque de viviendas ocioso pasa a ser utilizado en usufructo por Ayuntamientos y otras organizaciones.

Mientras el resto de actores siga pensando en clave de soviets o marxismo leninismo, como Esperanza Aguirre o Villar Mir, la marea de la indignación y los nuevos inquilinos municipales, curiosamente en coalición con el sistema financiero, irán solventando, o mitigando, uno de los mayores problemas que tiene la sociedad española: la pobreza y la pérdida de un bien esencial como es el techo.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba