Economista ciudadano

El crédito seguirá cerrado

La economía española adolece de pulso como para generar actividad y demanda efectiva suficiente para recuperar el empleo perdido. Si a esto añadimos que el mix de política económica elegido por la UE, que en estos momentos domina política monetaria y fiscal, es el de la austeridad expansiva, nuestro futuro es muy negro.

El mix de política económica elegido por la UE, y que nos obliga a todos, está siendo una rémora para el crecimiento

El discurso complaciente y orgulloso del ejecutivo, alentado por los aplausos de la burocracia europea, no permite ser optimista sobre un posible cambio de política. Ni siquiera en Portugal, con el destrozo humano que se está produciendo, existe la clemencia y cada visita que giran los hombres de negro encuentran otra partida maravillosa que recortar, en línea con la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.

Esta dinámica, además, está muy afectada por la coyuntura del sistema financiero nacional que, tras una gestión de la crisis nefasta, apenas puede sobrevivir con el oxígeno que le insuflamos todos los contribuyentes. Sus balances quebrados en muchos casos, y las exigencias de capital por parte de directivas europeas y normas de Basilea, están condicionando gravemente su propia actividad, como es la concesión de crédito. A esta situación hay que sumar la errática política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) que, tras una expansión del balance sin igual, mediante barra libre de fondos a los bancos, ha decidido replegarse, gracias a la reducción de las reservas depositadas por las entidades financieras, fundamentalmente españolas.

La retirada de reservas del BCE, sin razón aparente, solo puede explicarse por la relajación de la prima de riesgo

Es decir, la dinámica que se había creado era que la barra libre del BCE, préstamos al 1%, era captada por los bancos, con esos fondos hacían operaciones financieras de corto y largo plazo, y el resto lo depositaban al 0,5%, es decir con mínimas pérdidas, compensadas de largo por los beneficios de la deuda pública soberana, en el caso español. En suma, no hay canal de crédito para actividades productivas con riesgo, motivado fundamentalmente por la falta de garantías reales solventes, por la deflación interna y por la atonía de la demanda interna. En este contexto, no sorprenden los resultados de la última oleada de la encuesta bancaria en el seno de la UEM y España, que publica el Banco de España en su último boletín económico.

Los principales resultados referidos al último trimestre de 2012 son concluyentes. Tanto en la EM como en España se produjo una contracción de la oferta de crédito, algo superior en España a la zona euro. Sin embargo, por sectores, en España fue algo inferior en lo referente a sociedades y a hogares para la adquisición de vivienda, fruto del ligero impulso transitorio del fin de la desgravación fiscal por compra. La misma encuesta anticipa que en el primer trimestre de 2013 se contraerá esta partida, tras el fin del beneficio fiscal. Por el contrario, lo que sí destaca es la tremenda caída de la demanda de crédito al consumo, gracias a los recortes en rentas y salarios, tanto de pensionistas, como de funcionarios y la amenaza constante de mayores recortes y la posibilidad de repagar buena parte de los servicios públicos que hasta ahora se financiaban únicamente con impuestos.

La encuesta bancaria en España y la UEM muestra una clara restricción de crédito a finales de 2012

Esta coyuntura también está provocando la elevación significativa de los márgenes en los préstamos concedidos, ante el elevado riesgo que atesoran los prestatarios, lo cual contradice el discurso oficial sobre que el crédito depende de la voluntad de las entidades financieras. La realidad es que no hay crédito porque es una variable retrasada al ciclo, y por tanto se recuperará cuando haya demanda, y además, su coste es inasumible por una gran mayoría de potenciales demandantes.

Las malas expectativas de la demanda interna, los requerimientos de capital y la elevada prima de riesgo, claves para entender que el crédito seguirá cerrado

Esta restricción crediticia está también causada por la elevación de los requerimientos de capital y las tensiones en los mercados de deuda que han elevado la prima de riesgo de la deuda pública, pero también los spreads de la deuda privada, lo que dificulta el acceso a los mercados mayoristas. Si a esto unimos la reducción del rating, lo que conlleva mayores garantías para poder acceder a la financiación, tenemos la tormenta perfecta.

En resumen, ni las medidas vagas y alejadas de la realidad que propuso Rajoy en el monólogo sobre el Estado de lo que Rajoy, y solo él, ve en España, ni tampoco el rescate bancario recibido, serán variables que cambien la dinámica del crédito. Las encuestas lo muestran muy claramente: malas expectativas de crecimiento, requerimientos de capital elevados, tensiones en la renta fija soberana y especialmente aumento de las garantías, que afecta particularmente a las grandes empresas, son las variables que mantendrán el crédito seco. Al menos no nos endeudaremos más, salvo que triunfe la razón y haya una quita de deuda bancaria en condiciones.


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