Economista ciudadano

El cáncer de las compañías son los bonus de los ejecutivos

La consecución de noticias sobre el desfalco en Caja Madrid abre un debate crucial que es el papel de las retribuciones variables, así como sobre su cuantía y control que escapa al control de los accionistas y trabajadores, siendo la cúpula directiva quien se encarga de su manejo.

El papel de las retribuciones variables de directivos es crucial para entender el problema de muchas compañías

Esta controversia surge tras los sucesivos escándalos en las Cajas de Ahorro, pero se extienden a otros sectores dentro y fuera de España, como fueron los casos de Enron u otros. El creciente poder de las grandes corporaciones y su compra de la voluntad política está generando un daño irreparable en muchas economías, empezando por la poderosa economía norteamericana, quien como ya anunciaron Jefferson y Lincoln, serán estas grandes corporaciones las que destruirán el propio país.

El caso de Caja Madrid es particularmente significativo de este comportamiento perverso. Podemos entrar a valorar si el método de selección del Consejo de Administración y el Presidente son óptimos o no, pero la realidad es que el equipo anterior a Blesa sí cumplía unos criterios de profesionalidad, solvencia intelectual y honradez homologables a las mejores prácticas. La cabeza visible, Jaime Terceiro, es un magnífico gestor empresarial, brillante profesional y persona íntegra sonde las haya. Gestionó de forma prudente la entidad, y diseño una política de retribuciones acorde con la situación de la Caja y también con la implicación de los propios Consejeros, especialmente aquellos que no eran ejecutivos. Su propio salario, nada que ver con el que se impuso el amigo íntimo de Aznar, o el límite de las tarjetas de crédito que hoy son la vergüenza de muchas organizaciones, 600€ con posibilidad de extraer dinero del cajero, respondían a criterios económicos y financieros lógicos y prudentes.

El caso de Caja Madrid es paradigmático con el cambio en la dirección, se esquilmó la empresa

Las maniobras que surgen para su destitución, con apoyos espurios de organizaciones supuestamente de izquierdas, como IU o parte de Comisiones Obreras, al PP, rompieron este equilibrio y buena gestión, fulminando a Terceiro y aupando a Blesa, con el apoyo explícito de un personaje como Fidalgo, a la sazón Secretario Confederal de CCOO. Esta operación sólo buscaba extraer rentas ocultas para el enriquecimiento personal y quién sabe si de las organizaciones que apoyaron inicialmente este golpe de mano, como así se ha podido comprobar con la salida a la luz pública de todos los extractos y gastos pormenorizados. Aquí nadie buscaba la buena marcha de la entidad, sino el lujo y la ostentación personal y pública, en un alarde muy hortera, y sin ningún control. A esta orgía se unió después el otro bastión de la izquierda transformadora en Madrid, el PSM, quienes colocaron a personas de la catadura de Chema de la Riva o Antonio Romero, buscando también el disfrute de clubs, viajes caros y dinero en efectivo en pago a su enorme esfuerzo por quebrar la institución, algo que han logrado entre todos con máxima calificación.

Este ejemplo del impacto que tienen los bonus o retribuciones variables en el devenir de las corporaciones es lo que denuncia, desde una atalaya muy autorizada, Henry Mintzberg, Profesor en la Dsautels Faculty of Management en Canadá. Conviene leer su última obra: Rebalancing Society: Radical Renewal donde destruye y critica con dureza el papel de las grandes Escuelas de Negocio, como Harvard, así como el riesgo de las retribuciones de los ejecutivos en la quiebra de las grandes corporaciones.

Surgen nuevas voces contra el management tradicional que emana de sitios como Harvard

Su principal crítica se asienta en el error sistémico de pensar que la gestión empresarial se puede estudiar, sin tener ninguna práctica sobre ello. Es decir, dejar en manos de recién licenciados de Escuelas como Harvard el devenir de grandes corporaciones, solo nos puede llevar al fracaso, como ha analizado con el seguimiento de algunas empresas lideradas por estos supuestos gestores. La práctica del case study supone que personas que desconocen por completo un sector, la propia empresa, su capital humano, sus clientes, sus instalaciones etc, tiene que decidir qué hacer con la empresa tras leer unos cuantos párrafos sobre ella.  Esta es la formación que recibió Bush o Aznar para tomar decisiones sobre la guerra de Irak.

La consecuencia de todo esto es que urge un cambio brusco en la sociedad, abandonando las trincheras de la izquierda, derecha o el centro. Los tres pilares, sector público, sector privado y la sociedad civil tienen que tomar las riendas y dar la vuelta a un modelo de acumulación perverso, inequitativo, ineficiente y extractivo, que favorece la acumulación por la acumulación, y está dejando la humanidad al borde del colapso.

Hay que rebalancear la sociedad y la gestión sin los tics de la izquierda y la derecha

En este panorama dantesco, el papel de las grandes corporaciones es crucial. El poder que han alcanzado es tal que ahora se está planteando dentro del Tratado UE-EEUU crear una corte especial que pueda llevar a los Gobiernos a indemnizar a las grandes corporaciones si estas pierden parte de sus beneficios debido a la legislación implementada por alguno de los Estados. Es decir, si se lucha contra el cambio climático, las empresas perjudicadas podrán demandar y exigir que los beneficios perdidos se les reviertan. Este poder ha llegado para quedarse y tiene su origen, sin duda, en la permisividad con las donaciones políticas por parte de las multinacionales, algo que en EEUU es un serio problema, pero que en España también lo es.

Con todo, el elemento más perverso de este comportamiento, es como ya se ha comentado, el papel que juegan los bonus y las retribuciones estratosféricas que extraen los grandes ejecutivos de las compañías. La mera aceptación de percibir un salario que multiplica por cientos de veces el salario medio de tu empresa, descalifica a cualquier líder e invalidan cualquier esfuerzo de los trabajadores por luchar por su empresa.

En suma, estamos ante una necesidad imperiosa. Rebalancear la sociedad, sin los tics de la izquierda o la derecha, repensar la dirección y gestión empresarial y abandonar las prácticas de mafia organizada que han llevado, y llevarán a la quiebra a muchas grandes compañías, a través de la extracción de rentas en forma de bonus.


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