Economista ciudadano

La burbuja universitaria a punto de estallar

España vive rodeada de burbujas, porque es su única fuente de crecimiento y felicidad. La propensión al endeudamiento por parte de todos los agentes, públicos y privados, es digna de mención y responde a un deseo irrefrenable de posesión que coquetea con la obsesión. Solo hay que ver el cúmulo de deudas pendientes a nivel agregado, alrededor de 4 billones, cerca del 400% del PIB. Esta acumulación de deuda, en muchos casos inducida por los poderes públicos y en otros por el sector financiero, es el culmen de un conjunto de burbujas que poco a poco irán estallando y dejando a España en el lugar que le corresponde por riqueza per cápita.

Alemania solo tiene 38 aeropuertos para una población de 81 millones de personas

España es un país dopado con deuda para crecer

Haciendo un repaso esta semana sobre el conjunto de gastos superfluos o cómo se gasta el dinero público el conjunto de representantes públicos, salta a la vista qué cantidad de burbujas tenemos flotando a nuestro alrededor, sin que nos hayamos parado a pensar qué uso alternativo a ese dinero se podría haber hecho. Hay burbujas clásicas, como la de los aeropuertos. Tenemos más de 50 aeródromos, muchos de ellos internacionales, que supuestamente son esenciales para la atracción de turismo, argumento fácilmente desmontable. El ejemplo palmario es el norte de España. Hay 7 aeropuertos en un radio de 250 km (Santander, Asturias, Bilbao, Vitoria, San Sebastián, Logroño y Pamplona). Por comparar, Alemania solo tiene 38 aeropuertos para una población de 81 millones de personas. Algunos tan ridículos, como el de Ciudad Real, Castellón o el nuevo de Murcia llevan enterrados millones de euros, tanto capital público como privado. Sólo el de Ciudad Real ha costado a las arcas públicas, 1,000 millones de euros, equivalente a 1000 Escuelas infantiles, gracias al empeño de políticos tan ineptos como Barreda o Hernández Moltó.

Existen múltiples ejemplos de burbujas como aeropuertos o tranvías

La burbuja del AVE también es destacable. Con una inversión prevista de cerca de 100.000 millones de euros, se puede decir que no todas las líneas ni estaciones son racionales. Los grandes ejes de comunicación sí son rentables, al menos socialmente, como pueden ser las líneas a Sevilla, Barcelona, Norte y Galicia. Pero falta acometer, y no se ha hecho, los corredores del Norte de España hasta Francia y hasta Portugal o el corredor del Mediterráneo desde Almería a Francia, con un carácter mixto pasajeros y mercancías, algo que se encargan de parar los lobbys de transporte por carretera.

Podríamos seguir hablando de las burbujas del tranvía, como el de Parla o Jaén como grandes ejemplos, o autopistas y radiales, como las de Madrid que han costado más de 2.500 millones de euros al erario público, cantidad ligeramente superior al montante que supondría becar con 12.000 al conjunto de estudiantes universitarios (1,5 millones) durante todo un año.

Las CCAA quieren mantener el status sobre la base de aeropuertos sin pasajeros, estaciones de AVE fantasmas, Palacios de Congresos sin congresos y universidades cada vez más vacías

Pero me quiero detener en una de las burbujas de las que poco se habla, la universitaria. España tiene una población universitaria no desdeñable, algo más de 1,5 millones de estudiantes, frente a una población en edad universitaria de 3,23 millones, es decir una tasa del 47%, lo que nos sitúa en la parte alta de la tabla comparativa a nivel europeo. Para cubrir esta demanda, que se ha reducido en los últimos años básicamente por dos factores. Uno económico, la subida de tasas y la reducción de la cantidad de las becas, así como el cambio en las condiciones de acceso, y otra demográfico. El porcentaje de población en la franja universitaria (18-24 años) cayó un 2,8%, lo que da idea que las necesidades futuras de educación universitaria, manteniendo constantes el resto de variables y factores, descenderá considerablemente en las próximas décadas.

La burbuja universitaria: 25 universidades por millón de habitantes

Para cubrir esta demanda, España cuenta con 83 universidades y más de 240 Campus presenciales, es decir 25 universidades por cada millón de personas en edad universitaria o 1,78 universidades por cada millón de habitantes a secas. Estas cifras sí que constituyen una autentica burbuja que parece no tener fin. Las CCAA quieren mantener el status sobre la base de aeropuertos sin pasajeros, estaciones de AVE fantasmas, Palacios de Congresos sin congresos y universidades cada vez más vacías. Lo peor es que el ritmo de aperturas de nuevas universidades es de una por año, lo cual va conllevar que en muchos de esos Campus, haya profesores que no tengan alumnos o que el número de horas semanales sea auténticamente ridículo.

Yo recuerdo cuando daba clase en Bilbao, que entré impartiendo 12 horas semanales y acabé seis años después en 2,5 semanales, simplemente por factores demográficos. La gran pregunta es cómo se sostiene esto, y si la sociedad está dispuesta a dilapidar tanto dinero público para mantener a sus hijos cerca de casa, a consta de obtener un título muy devaluado y en muchos casos sin que el retorno futuro de estos años de formación adicionales sea apreciable. Frente a esto, solo caben dos soluciones. Una a largo plazo, aumentar la natalidad para que tenga sentido, y aún así nunca lo tendrá el mantener este número de centros, y otro racionalizar el uso de estas instalaciones o incluso cerrar algunas de ellas y reubicar a los docentes en otros centros, o por qué no, recualificar a parte de este personal que a lo mejor prestaría mejores servicios en otras facetas. Es mucho más barato becar al conjunto de alumnos existentes, más de 1,5 millones con 12.000 euros/año, para que vayan a las mejores universidades, que mantener esos auténticos elefantes de centros que en muchos casos no pasan el corte mínimo de calidad y excelencia.

El sistema educativo en España es contradictorio y de una calidad manifiestamente mejorable

Disminuye la población universitaria y se crea una universidad por año

No hay que olvidar que el sistema educativo en España es contradictorio y de una calidad manifiestamente mejorable. Por un lado, tenemos un exceso de oferta y de gasto en una de las patas de la educación que no es obligatoria, como es la universitaria. Frente a esto, tenemos una aglomeración en muchos centros de enseñanza secundaria, con falta de recursos de apoyo y profesores de desdoble, lo que no garantiza la igualdad de oportunidades, por ejemplo, a niños y niñas con alguna discapacidad, o alumnos/as de otras etnias o nacionalidades. También se constata que hay un déficit enorme de escuelas infantiles para mejorar la escolaridad de niños de temprana edad, que facilite la conciliación a padres y madres. En conjunto, falta una gran revolución en el sistema educativo español. Por un lado, apostar por la calidad, rehaciendo de nuevo todo el esqueleto, apostando por un modelo a la francesa o a la finlandesa, dejando la educación pública de verdad, sin el híbrido de la concertada, como referente. Apostando por la educación infantil, y planificando la demanda futura de educación superior, con un modelo simple. Universidades de excelencia, flexibles en su funcionamiento y en la contratación del profesorado, y un sistema de becas tan potente que nadie se quede fuera del sistema por razones económicas. Ya sé que este modelo no es políticamente correcto, pero al menos espero que de que pensar.


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