Economista ciudadano

La batalla ideológica se libra en Francia

La Comisión Europea, junto a las entidades de rating como Standard&Poor´s, han comenzado, o mejor dicho han reabierto la guerra ideológica contra el eslabón rebelde europeo, Francia. El resultado ha sido la rebaja del rating de la segunda economía europea por parte de dicha entidad, despojándola de la máxima calificación, eso sí manteniéndosela a economías mucho más vulnerables como la holandesa. Se deja notar claramente cómo la heterodoxia y los pagos a los aliados fieles suplantan a un verdadero análisis riguroso de la situación financiera y macroeconómica de los diversos países.

La Comisión Europea y Standard&Poor´s han iniciado una batalla contra Francia por la heterodoxia en la consolidación fiscal, rebajando el rating

La reciente historia nos muestra cómo la política fiscal contractiva, la austeridad impuesta, el desmantelamiento de los servicios públicos y la deflación salarial y de precios son imposiciones de la economía más potente en lo exterior, pero más débil en lo interior, como es Alemania. Estas actuaciones, junto a una política monetaria errática y cuya expansión no ha logrado reducir el endeudamiento privado, ni recuperar el canal del crédito han favorecido la japanización de la economía europea, especialmente la del Sur de Europa.

Las recetas alemanas están generando un proceso de japanización económica en la mayoría de economías del Sur de Europa, con serios riesgos de deflación.

La noticia de la rebaja del rating a Francia, muy deseada y esperada por el ejecutivo de Merkel, ha pasado muy desapercibida por los mercados financieros, manteniendo el coste de los préstamos en Francia en mínimos y apenas se movió su prima de riesgo. Esto, que en otras circunstancias y en otra economía sí habría tenido repercusión, demuestra que los inversores saben que Francia es una economía sólida y solvente, a pesar de sus respectivos ejecutivos, tanto los conservadores, como los socialistas actualmente en el poder. Más aún, analizando los fundamentos económicos de la economía francesa, la decisión de Standar&Poor´s y el aplauso de la Comisión no responde a una preocupación real por el déficit público, sino que están utilizando el déficit para sacar adelante su programa de máximos en materia de desmantelamiento del papel del Estado en la economía. Como Francia se niega a plegarse, el peso del gasto público supera el 56% del PIB y el de los ingresos el 52%, se ha desatado una guerra sin cuartel para tratar de liquidar el portentoso papel de lo público en el país galo.

Ejemplos de esta guerra psicológica han sido artículos aparecidos en publicaciones muy reputadas de corte liberal, como The Economist, en el que se afirmaba que Francia era una bomba de relojería, con unos problemas que podrían eclipsar los de Grecia, España o Portugal. También la CNN norteamericana afirmaba que Francia estaba en caída libre, con símiles un tanto descabellados como que se encaminaba hacia una Bastilla económica.

Ante tanta propaganda, lo mejor es acercarse a las cifras porque uno se esperaría lo peor. Pero la realidad es que Francia, que también acusa la crisis, tiene unas cifras muy similares a la del resto de países de su entorno, salvo Alemania, pero en ningún caso peores que los del Sur de Europa como afirman los agoreros conservadores e interesados. El crecimiento francés es bajo, pero por ejemplo mayor que el de Holanda que mantiene la triple A. La productividad francesa era ligeramente mayor que la alemana hace 12 años, y hoy todavía mantienen ese liderazgo particular.

Las cifras francesas son muy alentadoras en materia de consolidación fiscal, crecimiento y especialmente en materia de natalidad

Si analizamos las perspectivas fiscales son escasamente preocupantes. El déficit presupuestario se ha reducido drásticamente desde 2010 y las previsiones son de mantenimiento en los próximos cinco años alrededor del 3%-4%. Otra gran problema europeo, la demografía, también podría ser un grave desequilibrio a largo plazo. No hay que olvidar que el sistema público de pensiones de Francia es uno de los más generosos en Europa, pero tienen a su favor una tasa de natalidad muy superior a la mayor parte de países de Europa. Esto es así por la clarividencia de los gestores franceses que han implementado un sistema de ayudas a familias y a mujeres trabajadoras que han propiciado esta propensión a la natalidad. Esto facilita que las proyecciones demográficas mejoren las de sus vecinos, incluida Alemania. Junto a esto, el sistema de salud francés, tan bueno como de bajo coste relativo, también será una ventaja fiscal relativa en los próximos años.

La gran pregunta es cómo se ha logrado esto. Básicamente mediante una política fiscal que aúna la suficiencia recaudatoria con la lucha permanente por la equidad fiscal, que permite a Francia ser una de las economías donde menor diferencia hay entre los percentiles de renta más altos y los más bajos. Ello ha sido objeto de crítica por parte de Olli Rehn quien ha descalificado las opciones francesas que han mantenido los grandes programas de gasto, sin grandes recortes como en el resto de las economías europeas. Las recomendaciones sobre el desmantelamiento de la Seguridad Social no se han atendido, ni tampoco la inquina sobre el sistema fiscal progresivo y efectivo y eficiente en materia de estabilidad en la recaudación.

La ventaja relativa en Francia se asienta en un sistema fiscal que mantiene la suficiencia recaudatoria, incluso en fases recesivas

La impronta liberal de Rehn y Standard&Poor´s no tienen en cuenta los resultados de Francia, ni las cifras, sino únicamente el modo de llevar cabo la consolidación fiscal. Existen  investigaciones académicas, pero  también del FMI, que demuestran que reducir el déficit mediante recorte de gasto en medio de una recesión son mucho perores que subidas temporales de impuestos. Lo mismo está ocurriendo en EEUU, donde los republicanos están más preocupados en desmantelar la Seguridad Social y el Medicare que reducir realmente el déficit público.

Se demuestra que la batalla entre Francia y las fuerzas conservadoras internacionales no es económica sino ideológica.

En resumen, los grandes ideólogos del déficit público están castigando a Francia simplemente porque la heterodoxia no se admite en según qué foros. Mantener un sistema fiscal muy potente para poder mantener un generoso Estado del Bienestar, especialmente en pensiones y salud pública, es criticado abiertamente, a pesar de que esté propiciando una consolidación fiscal muy ambiciosa, en un entorno recesivo.


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