Economista ciudadano

¿Se avecina el fin de la UE?

Hay toda una corriente política, pero también económica, que está empezando a plantear abiertamente acabar con el club de la UE, y por tanto del euro. Grecia parece una buena excusa para lanzar todo el arsenal mediático contra Bruselas, gracias, en parte, a la pésima gestión del conflicto por parte de la Comisión Europea, y la ausencia de contrapesos políticos en la Cámara de Estrasburgo.

El órdago de Grecia ha puesto de manifiesto la ausencia de proyectos económicos y políticos diferenciados entre las dos granes familias del Parlamento Europeo

La excusa de Grecia se está utilizando para empezar la disolución del euro y de la UE

Aunque ya lo sabíamos, el órdago de Grecia ha puesto de manifiesto la ausencia de proyectos económicos y políticos diferenciados entre las dos granes familias que moran los cálidos asientos del Parlamento Europeo, sobresaliendo siempre la idea mercantil de la eurozona, sin espacio para un cambio drástico de orientación política y económica.

El peso del sector financiero, verdadero cáncer de nuestro tempo, es que el que decide en cada momento qué se hace, cuánto se presta y qué cantidades se pueden condonar, y a quién. Todo el espectro del análisis se lleva a cabo penando en qué van hacer los bonos, o cómo va evolucionar la bolsa, como si ello fuera el verdadero origen de la economía globalizada. Todos los avances que podría haber traído la globalización los ha destruido la avaricia y codicia de los inversores de casino, que tratan de presionar a gobiernos y entes multilaterales para que defiendan únicamente sus intereses.

El sector financiero lidera este movimiento al constatar que ha dejado de ser rentable

El mundo económico es un gigante fondo de pensiones en el que los pensionistas, población muy respetable y defendible, decide en cada momento la política económica a seguir por parte de los gobiernos nacionales, y por extensión al mal llamado gobierno europeo. Esta búsqueda permanente de valor para los inversores, ha degenerado en la creación de instrumentos de ingeniería financiera capaces de destruir el sistema financiero internacional, bien es verdad que gracias al uso pervertido en algunos casos de los abyectos bancos de inversión. Esta teoría financiera tan manoseada que proclama la eficiencia de los mercados y que los precios incorporan toda la información disponible sigue engañando a miles de pequeños inversores, como se está viendo en China, a perder todos sus ahorros en casinos dominados por entes con tan pocos escrúpulos como Fidere, Blackrock o Goldman Sachs.

Sin una visión económica que mire al ser humano, que vuelva a pensar en producir bienes y servicios y que contemple las instituciones como un órgano colaborativo, nada tendrá sentido

La obsesión por el valor del inversor está destrozando la economía productiva

En este contexto internacional, Grecia ha intentado desafiar al gran capital, mostrado en este puzle por Alemania y los pequeños países del norte, como Finlandia o Austria, curiosamente países donde su banca ha sufrido los efectos de la especulación con activos basura. Pero este sistema financiero, apoyado por el BCE y también por los contribuyentes alemanes, nunca pierde y todavía se atreve a dar ejemplo de austeridad al resto de habitantes del Sur, los vagos y maleantes que nos gastamos el dinero del norte. Este desafío, forjado por un grupo de reputados soñadores educados en los mejores centros educativos del mundo neoclásico, se ha dado de bruces contra la realidad financiera de una maquinaria que no va a permitir que gire hacia posiciones no tanto radicales, sino simplemente aquellas que busquen desmantelar la orgía financiera que está matando a medio mundo, que está dejando a un lado los derechos políticos, civiles y laborales, y que sólo busca retribuir la enorme bolsa de liquidez de los rentistas.

Tras el fracaso griego, jaleado en España por el PP, PSOE y todo la caterva de economistas y think tank supuestamente progresistas, ahora es el tiempo de que Francia caiga en manos del fascismo de Le Pen, que Alemania vuelva a tener una fuerza política fuerte con planteamientos cercanos al nazismo, y que el Reino Unido se salga de la UE para volver a la época victoriana. Sin una visión económica que mire al ser humano, que vuelva a pensar en producir bienes y servicios y que contemple las instituciones como un órgano colaborativo, en lugar de ajustar cuentas históricas como está haciendo Alemania con Grecia, nada tendrá sentido.

Los nuevos movimientos antieuro de tintes fascistas empiezan a ser peligrosos

La UE, tal y como fue concebida, está muerta, y así lo está el euro. Curiosamente, cuando crearon estas instituciones no se encargaron de redactar fórmulas legales de salida, lo cual está dificultando lo que Alemania está deseando, expulsar a Grecia e ir hacia un modelo de germanización absoluta de la UE. Este modelo, basado en el ahorro y la aversión a la inflación en lo económico, tiene connotaciones incluso de pureza de raza entre algunos de sus más ilustres defensores, y ello da pavor. Por suerte para Alemania, la socialdemocracia teutona se ha posicionado, incluso, más a la derecha de Merkel, como queriendo hacer méritos para que pueda seguir siendo la muleta del nuevo régimen que se está abriendo paso en Europa.

Mientras el debate sea la edad de jubilación en Grecia o si la deuda es no sostenible, algo mucho más preocupante se está gestando y no hay contraposición política. Sryza en Grecia o Podemos en España no tienen la capacidad de servir de contrapeso, ya que en muchos casos, serán comprados por el régimen, algo que se nota en la defensa que hacer Tsripras del gasto militar.

Con la excusa del pago de la deuda griega para que vivan bien los pensionistas universales, se esconde una revolución silenciosa que está generando el declive estructural de gran parte de la sociedad

Los partidos como Sryza o Podemos no son la alternativa ya que serán engullidos o comprados

En suma, bajo la falsa excusa del pago de la deuda griega para que vivan bien los pensionistas universales, se esconde una revolución silenciosa que está generando el declive estructural de gran parte de la sociedad que no participa de la orgia financiera, básicamente porque carece de ahorro. Los que sí han ahorrado en China ahora están sufriendo la manipulación de los precios de los activos. Esto ya lo han sufrido los pensionistas de Bankia, con las preferentes, gracias a los trucos diseñados por el Banco de España y entidades de inversión en España para generar capital para la banca.

Si nada lo remedia, la UE y el euro están abocados al fracaso y a su disolución. Tal vez sea un buen momento para desempolvar la peseta.


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