Economista ciudadano

¿Quién audita al auditor de Gowex?

El sistema financiero se asienta sobre la base de la confianza  y la ausencia de información asimétrica entre oferentes y demandantes de fondos, o por lo menos así se enseña en las Facultades. Así, el principal mercado internacional es capaz de mover fondos que multiplican por ciento cincuenta veces el PIB mundial. Estas transacciones, en su gran mayoría, tienen un objetivo especulativo, entiendo este término como aquella operación de inversión financiera que se hace a muy corto plazo y se puede llevar a cabo de forma repetitiva.

La confianza y la transparencia son la base del funcionamiento de los mercados financieros, algo que falla sistemáticamente

Por ello, en los mercados financieros es esencial que la información y transparencia fluya de manera inmediata para que todos los agentes jueguen con las mismas armas, siendo éstas la información precisa, veraz y en tiempo real sobre los activos financieros susceptibles de ser adquiridos, tanto con vocación de facilitar el ahorro a medio y largo plazo, como para los eventuales jugadores de corto plazo.

La experiencia personal y profesional, y la reciente crisis financiera es un buen ejemplo, me ha llevado a cuestionar el principio de mercados financieros perfectos, eficientes y completos, tanto en sentido fuerte, como semi fuerte, desdiciendo aquellas premisas del ilustre Eugene Fama. Los casos de Enron, Lehman Brothers, Bankia o el muy reciente de Gowex y Pescanova demuestran que existen muchas lagunas en la propia estructura de los mercados financieros. Por un lado, la información que las empresas dan al mercado sigue siendo parcial, interesada y en muchos casos falsa, como se ha apreciado en el reciente escándalo de Gowex y en el anterior de Bankia. La pregunta que surge es, ¿cómo es posible que los órganos supervisores fallen de esta forma? Curiosamente han sido las firmas de auditoría más prestigiosas las que han auditado a las empresas más delictivas, las que han arruinado a muchos pequeños inversores, los que siempre están más indefensos.

Los recientes casos de Enron, Bankia, Pescanova o Gowex, alejan la idea de mercados financieros eficientes y completos

Lo que demuestran estos episodios es que es el capital reputacional el que genera el valor bursátil, y no tanto la realidad de una compañía. Cuando uno ve al Presidente de Gowex ser galardonado con premios a la innovación por parte de los Gobiernos de Zapatero o Rajoy, o ser deudor habitual de instituciones públicas como ICO o ENISA, cuyo acceso para otras empresas sin caché es muy complicado, el pequeño accionista pica. Si además de ello, se elige un mercado bursátil con condiciones de transparencia y exigencias de información muy laxas, como el MAB, el círculo se cierra. Por ejemplo, las empresas que cotizan aquí no tienen que emitir ningún informe de gobierno corporativo, ni se les obliga dotar de un comité de auditoría, lo que relaja mucho el principio de información simétrica entre accionista y los dueños del capital.

Esta connivencia entre el poder político, económico y financiero para apropiarse del excedente del consumidor ha generado ya un dolo irreparable para muchísimas familias, pero aún así, la legislación y la regulación siguen campando a sus anchas permitiendo fraude tras fraude. Las compañías de auditoría siguen asumiendo la información contable que les llega y en algunos casos también son cómplices de esta situación, pues hay intereses creados alrededor de las empresas que auditan. Han mantenido un oligopolio consentido por el poder político y financiero y tras el estallido de numerosos escándalos, simplemente cambian de nombre o se fusionan.

El poder político, financiero y económico se conminan para extraer el máximo del excedente del consumidor

Otro gran ejemplo de corruptela y nepotismo se puede ver estos días en el Tribunal de Cuentas español. Aquellos que tienen que velar por la transparencia y la buena gestión esconden un funcionamiento decimonónico en el capital social, los contactos que tengas, prevalece sobre el capital humano, lo que permite que trabajadores sin la formación suficiente ocupen cargos relevantes, lo que envilece la función del control de las instituciones políticas y públicas de este país.

El Tribunal de Cuentas es otro ejemplo de fraude en los órganos de control de los gestores públicos

La moraleja que se saca de estos episodios es que los mercados financieros no son eficientes, ni perfectos, ni completos. Existe información asimétrica, corrupción entre los actores, y vasos comunicantes entre los auditores, el poder político, financiero y económico. En circunstancias normales, aquellos que auparon, prestaron ingentes fondos públicos y consintieron el funcionamiento del MAB en el episodio de Gowex deberían dimitir y luego ser juzgados. No hay que obviar que mucha gente se lucró con la operación bajista de Gowex, ya que tenían información privilegiada, lo mismo que ocurrió con Pescanova, Bankia y tantas otras. Aquí también juegan un papel estelar las casas de análisis que suelen filtrar la información a sus clientes para mantener sus contratos, y así sus gestores pueden hacer pingües beneficios, como demostré en un paper empírico. Pero tras la tempestad, llegará la calma y los que están arriba, aquellos con capital reputacional, como Blesa u otros, apenas llevarán rasguños en la mochila. Los perdedores de abajo, los ahorradores, seguirán clamando justicia, pero ahora serán multados o encarcelados a poco que sobrepasen la paciencia de los mandos policiales, aleccionados por los Delegados/as de Gobierno.    


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba