Economista ciudadano

La Unión Bancaria debilita el fondo de garantía de depósitos

El acuerdo alcanzado en el seno de la UE para lo que se ha denominado Unión Bancaria, no deja de ser un acuerdo de mínimos, muy alejado del verdadero problema que tiene la banca europea.

En medio de la negociación entre el Parlamento Europeo, La Comisión y el Consejo, como siempre, la última palabra la tuvo que tener el Ministro de Economía alemán, quien de madrugada dio el plácet para este instrumento, que en cualquier caso, no estará regido por la legislación europea. El Mecanismo Único de Resolución contará con un fondo de resolución pagado por las propias entidades europeas. Pero tal y como exigía Alemania, la creación de ese fondo se hará en base a un Tratado intergubernamental al margen de la legislación europea. Por imposición alemana, además, el fondo no será común desde el primer día, sino que nacerá compartimentado por países y no se fusionará por completo hasta ocho años después de su creación, es decir, en 2023.

El acuerdo sobre Unión Bancaria solo se pudo cerrar cuando Alemania impuso su programa de mínimos

La filosofía de la mal llamada Unión Bancaria europea se acerca tímidamente a lo que debería haber ocurrido en este episodio, es decir que sean los acreedores, accionistas y bonistas los que sufraguen el rescate bancario, y más aún, que si es necesario se deje caer a la entidad en quiebra.

El Parlamento ha logrado, al menos, que esa fusión se haga en un plazo menor de lo previsto, pues el acuerdo inicial del Ecofin  preveía una transición de 10 años. El Parlamento Europeo también han conseguido que el ritmo de mutualización sea mayor, pues al cabo de tres años, el 70% de los recursos del depósito se habrán fusionado, y no el 30% como había establecido el Ecofin. Para ese momento, el fondo dispondrá de unos 20.000 millones de euros, por lo que la hucha común ascenderá a unos 14.000 millones. En el límite, el Fondo aprobado alcanza una cantidad que se antoja ridícula, unos 55.000 mill€, cuando solo la crisis española ha supuesto 40.000 mill€, aunque sumando avales y otros esquemas de financiación el volumen total de ayudas públicas al sector financiero alcanzaría una cifra de casi 200.000 mill€.

El montante del Fondo para las futuras crisis bancarias apenas podría cubrir las necesidades de España

Más allá de un problema de cuantía del fondo, el acuerdo incorpora varios elementos de sombra que rebajan en gran medida la operatividad y la utilidad de lo acordado, lo que confirma que Alemania no tiene mucho interés en crear una verdadera Unión Bancaria. Primero, la ausencia de una red de seguridad que garantice la existencia de recursos durante el período de transición de ocho años. Berlín se ha negado a que el fondo de resolución y el fondo de rescate de la zona euro (MEDE o Mecanismo Europeo de Estabilidad) proporcione esa cobertura. En segundo lugar se percibe falta de claridad en la autoridad del MUR sobre la liquidación o reestructuración de las entidades que no están sujetas a la supervisión directa del BCE, que solo atañe a 128 grandes bancos.

Existen sombras que reducen el impacto de la futura Unión Bancaria: ausencia de red de seguridad durante la transición

Pero lo más importante para España es cómo la creación de este fondo, va a debilitar de forma significativa el fondo de garantía de depósitos. Este quedará reducido a la mitad. Las entidades españolas seguirán aportando lo mismo que ahora en los próximos años, pero la mitad de ese dinero irá a dotar el nuevo Fondo Europeo de Resolución y se detraerá del Fondo de Garantía de Depósitos. Además, no se creará un Fondo de Garantía de Depósitos europeo, pese a que se suponía que era el tercer pilar de la Unión Bancaria. Esto siembra dudas sobre los EPA (Esquemas de Protección de Activos) comprometidos, en especial el concedido al Sabadell en la venta de la CAM.

Lo más negativo es la reducción de las aportaciones de la banca al Fondo de Garantía de Depósitos

La aportación de la banca española al nuevo fondo de rescate europeo será de entre el 10% y el 15% de sus 55.000 millones, es decir, entre 5.500 y 8.250 millones, que se aportarán a lo largo de ocho años desde 2016. Pero esto no supondrá un gasto adicional para el sector, sino que ese dinero se restará de las aportaciones actuales al Fondo de Garantía de Depósitos. La estimación es que la contribución total se mantenga estable y se divida al 50% entre el Fondo de Garantía de Depósitos español y el nuevo fondo de rescate europeo.

Este reparto entre el fondo de garantía de depósitos y el fondo europeo puede acarrear problemas en el futuro para la salvaguardia de los depósitos, en un momento en que tenemos el ejemplo de Chipre, donde se ha llevado a cabo una quita parcial del ahorro depositado en el sistema financiero. Y eso puede ser un problema dado que tiene que hacer frente a los Esquemas de Protección de Activos, las garantías contra pérdidas futuras, concedidos en las subastas de CAM y de Unnim. Para evitar que estas ayudas computaran como déficit público, el Gobierno socialista obligó al Fondo de Garantía de Dspósitos a asumir ese coste, del que ahora debe responder. De este importe, sólo hay provisiones por la pérdida esperada, según el Banco de España, pero los compradores siempre tienen el incentivo de incurrir en pérdidas mayores, ya que las cubre en un 80% el Fono de Garantía de Depósitos, en vez de esforzarse por recuperar la morosidad, vender los inmuebles con beneficio, etc.

Otro gran problema será las dificultades de las entidades que tengan Esquemas de Protección de Activos

Por ejemplo, el esquema de protección de pagos de la CAM cubre el 80% de las pérdidas durante 10 años de una cartera de 24.000 millones, mientras que el Sabadell debe hacerse cargo del 20% restante. Es de suponer que no se pierdan los 24.000 millones en su totalidad; en principio, debería perderse el 60% que está ya en mora, salvo que siga subiendo la morosidad, pero siempre se suele recuperar algo con ventas, tanto del crédito como de los inmuebles adjudicados en pago de esa deuda o con recobros. Por tanto, no se espera que la pérdida supere el 50% del total. El 80% de 24.000 millones son 19.200, con lo que una pérdida del 50% supone 9.600 millones. 

En suma, el acuerdo sobre la Unión Bancaria puede suponer un deterioro adicional sobre la cuantía del fondo de garantía de depósitos, poniendo en riesgo la capacidad del sistema financiero para defender a los depositantes. Pero además, puede afectar también a los propios bancos que tienen contraídos esquemas de protección de pagos para la digestión de la compra de las cajas de ahorro que presentaron serios problemas de solvencia. Si las pérdidas futuras son mayores de lo esperado, podría incrementar el déficit público y también las necesidades de provisión por parte de los bancos afectados, lo que acrecentará los problemas de crédito futuro. Por ende, no se puede hablar de que el acuerdo sea muy beneficioso para los países con más dificultades financieras, como es el caso de España. 


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