OPINIÓN

Turistas frente a trabajadores en conflicto

La reforma laboral ha eliminado la vigencia de los convenios de sector, dando todo el poder de negociación a las empresas y permitiendo a las empresas pagar por debajo del salario de sector.

Turistas frente a trabajadores en conflicto.
Turistas frente a trabajadores en conflicto. Europa Press

En estos días de asueto, en los que algunos ciudadanos salen de vacaciones, se producen con cierta regularidad conflictos laborales que ponen en colisión derechos contrapuestos. Son legendarias las huelgas en Renfe o Iberia, cuyas reivindicaciones no siempre eran entendidas y compartidas por la mayoría de la población al ser convocadas por sindicatos franja (maquinistas de Renfe o pilotos del SEPLA), lo que causaba gran rechazo y déficit de legitimidad aparente. Los turistas pensaban que los únicos que tenían derechos eran precisamente ellos, y que el resto de trabajadores deben aguantar cualquier pérdida de derechos, siempre que ellos puedan disfrutar de las merecidas vacaciones.

Una vez superadas las huelgas tradicionales de Iberia y Renfe, llegan las de las empresas de seguridad en los aeropuertos

Pero la pelota ha cambiado de tejado y ya hace unos cuantos años que, desaparecido el monopolio de Iberia, los veranos ya son mucho más tranquilos en materia de aviación civil, algo que también ocurre en Renfe, tras años de gran conflictividad. Por ese flanco, los sufridos ciudadanos que toman vacaciones pueden estar tranquilos, aunque la situación laboral de otros colectivos, al margen de pilotos de líneas aéreas o maquinistas de Renfe, sea cada vez peor, pero ya se ha perdido, de facto, el derecho de huelga y reivindicación entre muchos trabajadores.

Los nuevos conflictos laborales, esclavismo fruto de la reforma laboral, está enfrentando a trabajadores explotados en colisión de derechos

Este verano suena mucho el conflicto de los trabajadores de seguridad de Eulen en el Aeropuerto del Prat. Las colas han causado, y eso es lamentable, la pérdida de vuelos que han ocasionado la ruina de vacaciones de muchas personas, lo que está siendo aprovechado para criminalizar, como antes fueron los de la estiba u otros, a este tipo de trabajadores. Pero también están muy de moda las trabajadoras que nos limpian las habitaciones en los hoteles, y que graciosamente dejamos cada vez más sucias y desordenadas, sin tener en cuenta que estas mujeres tienen 20 minutos para arreglarla, para que entre el siguiente cliente.

Esta nueva forma de trabajadores a destajo, como los que limpian aviones o trenes, es el fruto deseado de la Reforma Laboral, la misma que crea empleo a raudales y que ha logrado salvar a España del rescate a la griega

Esta nueva forma de trabajadores a destajo, como los que limpian aviones o trenes, es el fruto deseado de la Reforma Laboral, la misma que crea empleo a raudales y que ha logrado salvar a España del rescate a la griega. Esta tensa espera para que nos den la habitación también es causa de enojo y protesta por esos trabajadores solidarios que, tras ser explotados en su empresa durante 11 meses al año, salen de vacaciones a humillar y vejar a camareros en bares y hoteles, o los empleados de seguridad en aeropuertos y estaciones. Es lo que tiene endeudarse para coger una semana de vacaciones y mandar las fotos a Instagram o a Facebook.

El destajo de empleados de seguridad y trabajadoras de hoteles y sus conflictos laborales ha encendido a muchos usuarios, sin que medie ninguna solidaridad interclase

Esta nueva forma de esclavitud, especialmente de las empresas multiservicio como Eulen, Clece, Valoriza entre otras, ha llegado a un límite que los que hoy se quejan de las molestias, o incluso de las pérdidas, debería dar que pensar a estos compatriotas, y no compatriotas, que supuran bilis cada vez que se convoca un conflicto laboral. Pero la sociedad no es la única culpable, ya que este tipo de conflictos son la herencia de la reforma laboral, aquella norma que defienden los economistas conservadores, liberales, libertarios y social liberales, aunque algunos colectivos extremos irían más allá, eliminando cualquier suelo en la retribución y en el número de horas tanto ordinarias como extraordinarias.

Las empresas multiservicio como Eulen han hundido los salarios, lo que beneficia a la administración y destroza a miles de trabajadores gracias a la reforma laboral

Esta nueva norma laboral ha eliminado la vigencia de los convenios de sector, dando todo el poder de negociación a las empresas y permitiendo a las empresas pagar por debajo del salario de sector. Esto de facto permite a todas las empresas a retribuir con el único límite del Salario Mínimo Interprofesional, que este año es algo más de 707€/mes. Esto es lo que han aprovechado las empresas multiservicio en el sector de la seguridad para adjudicarse el contrato de Aena, pasando de salarios de entrada de 1.300€ a 900€, abandonando la formación, reduciendo al mínimo imprescindible el número de trabajadores, y obligando a hacer horas extras, algunas sin retribuir, para poder completar el salario.

La gran mayoría de ciudadanos desconocen cómo estas empresas tratan a sus trabajadores, cómo muchas familias no pueden llegar a fin de mes, cómo son despedidos al no querer cumplir las jornadas laborales inhumanas

La gran mayoría de ciudadanos desconocen cómo estas empresas tratan a sus trabajadores, cómo muchas familias no pueden llegar a fin de mes, cómo son despedidos al no querer cumplir las jornadas laborales inhumanas, pero aun así pretendemos que sigan tragando, como tragan los que hoy salen de vacaciones. El mensaje es claro: si yo me tengo que aguantar en mi empresa y no protesto, ¿por qué lo tienes que hacer tú y encima fastidiarme mis vacaciones?

La eliminación de la preponderancia de la negociación sectorial permite transformar salarios y condiciones dignas de trabajo en trabajadores a destajo sin derechos

Esta depredación y canibalización entre trabajadores pobres y esclavos es el gran triunfo de la revolución socio económica actual. Toda reivindicación aboral es cuestionada, no solo por la patronal o el gobierno, sino por los aliados sociales, ese ganado ciego y desprovisto ya de toda brizna de solidaridad interclase que antaño causaba pavor entre los dueños del capital.

Yo solo quiero imaginar que un verano como este todas las camareras de piso de los hoteles en España, que cobran 2,5€ por habitación hecha, se pusiesen de huelga

Yo solo quiero imaginar que un verano como este todas las camareras de piso de los hoteles en España, sí esas mujeres que despreciamos porque no nos tiene la habitación disponible antes de las 2 de la tarde, que cobran 2,5€ por habitación hecha, se pusiesen de huelga. Pero esa quimera no es posible porque tiene tanto miedo a dejar de ser esclavas que prefieren aguantar la cantidad de enfermedades profesionales que acaban teniendo tras años de trabajo, que organizarse de verdad y plantar cara a lo peor que puebla el empresariado en España.

La canibalización entre trabajadores pobres es el gran triunfo de la revolución socio-económica que nos invade

Esta deriva social ha puesto fin a las organizaciones sindicales de clase en España, para regocijo del mundo conservador y social liberal/progresista, que siempre han abogado por la negociación individualizada, huyendo del colectivismo y de la negociación colectiva sectorial. Cuando se les reprocha la realidad social, siempre se defienden implorando que debe ser la inspección la que sancione los abusos, pero curiosamente también braman contra el aumento de los trabajadores públicos.  Al final, su único argumento es la autorregulación de las relaciones laborales entre desiguales, una falacia e ilusión óptica que solo se creen los que todavía ansían que los Reyes Magos existan.

El señuelo de la eficiencia de la negociación individualizada es otra de las grandes mentiras de la economía de oferta

En resumen, cuando los derechos colisionan, al margen del cumplimiento de los servicios mínimos justos y no abusivos, tiene que prevalecer el derecho constitucional a la huelga, porque la seguridad en los aeropuertos o las camareras de piso en los hoteles todavía no son derechos fundamentales, como sí lo es el salario y las condiciones de trabajo dignas.


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