Economista ciudadano

Subcontratemos el servicio de Gobierno de España

En la era en la que prácticamente se subcontrata todo, podría haber llegado el momento de plantearnos si no sería mejor subcontratar el servicio de gobernar este país, dado la renuncia a hacerlo por parte del actual ejecutivo.

La señal más clara fue la patética rueda de prensa del pasado 26 de abril tras el supuesto Consejo de Ministros en el que las respuestas ante la excepcional situación económica y laboral fueron balbuceos, risas y menosprecio para el conjunto de la sociedad. Ni una sola medida en materia de reactivación económica se puso sobre la mesa, pero tampoco ninguna de las ambiciosas reformas que prometieron al llegar al poder y al gobierno.

La dejadez de funciones por parte del Gobierno se puso de manifiesto en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del día 26 de abril

El fracaso más absoluto se puede apreciar en el apartado laboral, donde las cifras del paro y del empleo son las peores de la historia democrática reciente y ya no solo incorporan la situación heredada, sino que son responsables de la aceleración tras la aprobación de la reforma laboral. La letanía que suelen contestar cada viernes en el Consejo de Ministros sobre la herencia recibida empieza ya a tener un carácter censurable notorio. Un gobierno que pierde unas elecciones ya ha pagado democráticamente su incapacidad para seguir ejerciendo el mando de un país, como le pasó al PSOE, y el que toma el relevo, en base a un programa y a una capacidad de ejercer el poder, debe asumir sus responsabilidad desde el minuto uno.

El mayor fracaso de este gobierno, y del anterior, es la política laboral que ha dejado a España al borde del abismo social

Lo que en cualquier país democrático es lógico, en España comienza a ser una excepción. Lo que se está demostrando cada día es que los dos grandes partidos de gobierno son incapaces de reconducir la tarea de gobierno, priorizando el interés general y anteponiendo éste a sus mantras ideológicos. El ejemplo más claro lo tenemos en el caso del mercado laboral.

González Pons prometió que se crearían más de 300.000 empleos sin ninguna intervención pública y con la mera aprobación de reformas de oferta

El PP llegó al gobierno prometiendo que el paro dejaría de crecer y que se crearían más de 300.000 empleos en la legislatura, como dejó claro su Vicesecretario de Estudios. Sr- González Pons. Por supuesto, esta creación de empleo se haría sin ninguna intervención pública y con la mera aprobación de las reformas de oferta que son como la panacea para crear empleo. Es decir, liberalizar los mercados de productos y servicios, reducción de impuestos, reducción de salarios y eliminación de rigideces en el mercado laboral. De todos estos mantras, puramente ideológicos, el único que han cumplido ha sido el de la reducción drástica de salarios y rentas de las clases medias y bajas y la práctica eliminación de los derechos a la negociación colectiva en la mayoría de empresas medianas y pequeñas. Han convertido la excepción, la precariedad en el empleo para los primeros años de carrera profesional, en la norma, extendiendo la posibilidad de contratos temporales a cualquier edad y sector, y sin ninguna causalidad.

El PP llegó al Gobierno prometiendo empleo y recuperación y ya ha abandonado este objetivo

El resultado obtenido con esta reforma es que más de 900.000 personas han engrosado las filas del paro, la caída del empleo se acerca a 4 millones y la polarización en la destrucción de empleo nos deja dos colectivos muy dañado: los jóvenes (con tasas de paro del 57% en el segmento 16-24 años) y mayores de 55 años, cuya tasa de paro ha aumentado un 21%, siendo muy significativa la limpieza realizado en este colectivo en el sector bancario. Es decir, la reforma laboral ha propiciado que una gran mayoría de empresas limpien, con un coste muy pequeño, todo el personal mayor de 45 años, sin tener en cuenta el valor añadido que aportan estos trabajadores.

La radiografía del empleo es dramática para los colectivos joven y mayores de 45 años

Centrándonos en el segmento más joven, las cifras de ocupación son realmente un síntoma de la situación de emergencia. Los ocupados en el segmento de 25-29 años han caído más de 20 puntos porcentuales, y en el segmento 16-19 años más de 15 puntos. Todo esto se une a las cifras de actividad que revelan una clara atonía presente y que afectará al crecimiento potencial futuro. A pesar de ello, hay que desmitificar algunos puntos que forman parte del ideario común. Por ejemplo, el éxodo masivo de jóvenes. Las cifras muestran que en 2012, las salidas de autóctonos en edad laboral fueron de 28.600 personas y los retornos de 24.700, es decir un saldo neto de 3.900.

En lo que sí se nota es que la edad de la juventud se prolonga. Aquellos con el rango de edad 20-24 que en el año 2000 trabajaban, hoy se ha reducido a la mitad, con apenas un 8% con hogar propio. En el colectivo, 25-29, la reducción de jóvenes con hogar propio se ha reducido más de 2 puntos porcentuales, y solo alcanza al 21% del total. Podemos decir que la juventud llega a los 34 años.

Los mitos, como el del éxodo masivo de jóvenes, todavía no son realidad, pero podrían serlo si no hay reactivación

En resumen, el mercado laboral se ha segmentado de forma dramática para los jóvenes y mayores de 45 años. Las condiciones laborales han empeorado significativamente, los salarios y rentas se han reducido, estructuralmente, más de un 30% y la empleabilidad para una gran parte de los parados es cada día más pequeña. Sólo la inversión, el gasto en formación y la expansión de la demanda podrán reactivar el mercado laboral. Pero nada de esto está en la agenda del gobierno que lo fía todo a la evolución del ciclo y a las políticas de oferta. La realidad manifestada en el Plan de Estabilidad enviado a Bruselas es claro. En esta legislatura no habrá crecimiento del empleo, ni apenas crecimiento, ni cumplimiento del déficit. Pero para esto, no necesitamos toda la estructura gubernamental, ni un Consejo de Ministros vacío todos los viernes.

Sin acción pública y financiera no habrá recuperación del empleo y de la actividad

Lo peor de esta situación es que cuando en algún momento haya una recuperación de la economía, habremos perdido todos los derechos laborales y sociales. Y ya nadie los restituirá.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba