Economista ciudadano

Recesión tras el cambio de gobierno

Las previsiones que se están conociendo estos días sobre la economía española alertan sobre una recesión profunda que durará, según nuestras previsiones, al menos hasta 2014. Ya en enero de 2011, algunos pronosticábamos que en 2011 apenas creceríamos un 0,5%, y que en 2012 la caída sería notable, hasta el -1,8%, previsión que ahora es moderada.

Entonces, la pléyade de economistas adaptativos de la corte política y mediática, abrazaban previsiones y diagnósticos que incluían tasas de crecimiento moderadas, pero todas en el entorno de la horquilla 0,7%-1,5%. Entonces, ellos pensaban que el sistema financiero estaba ya saneado, que los recortes de gastos y la austeridad, ya empezaban a surtir sus efectos, y por efecto de Laffer y la aproximación y soluciones neoclásicas a una típica crisis de oferta, que no es tal, el mundo saldría adelante.

La otra fuerza motriz que nos llevaría al crecimiento de una forma automática sería la del cambio de gobierno y las alianzas europeas y multilaterales, ante el giro drástico de política económica que prometieron los que hoy llevan el timón, de una forma un tanto dubitativa. La realidad es que en el momento que han accedido al poder, la economía, como no puede ser de otra forma, ni se ha enterado. Ni hay más confianza, ni hay cambios drásticos de política, salvo en el plano fiscal, ni los mercados han modificado su percepción sobre la economía española. En este punto, hay que enseñar a los creadores de opinión y a la ciudadanía en general que la inercia económica es muy superior a la acción política en un mundo globalizado, como en el que vivimos. Por ello, es conveniente hacer pedagogía política y económica con la ciudadanía para elevar la educación del mismo género y así disfrutar de una sociedad más libre y más crítica.

Deflacionar la economía

En el momento del triunfo del PP, además, les ha pillado con el pie cambiado. Justo cuando las instituciones más inmovilistas, el FMI o Banco Mundial, han empezado a girar sus posiciones frente a lo que significa la consolidación fiscal en un contexto recesivo, el nuevo gobierno sigue balbuceando que logrará llevar al déficit público al 4,4% este año, lo que con las previsiones actuales, supondría una reducción de gasto de más de un 4% del PIB. La UE también comienza, tímidamente eso sí, a intentar dar una imagen de que el crecimiento también es importante, algo que las principales economías ya empiezan a defender en sus foros internos. Con estas premisas, el nuevo gobierno español ha mantenido, e incluso agravado, la política procíclica del gobierno de Zapatero.

Las primeras medidas van encaminadas a deflacionar la economía, reducción de renta disponible, reducción de gasto productivo, eliminación de todo el entramado de economía social y sensible reducción de las grandes prestaciones públicas como educación y sanidad.  Estas medidas tienen un impacto inmediato y ya se han empezado a notar. El consumo privado y público caerán un 2% y un 5% el próximo año respectivamente, lo que llevará el paro al 25%, pudiéndose llegar a finales de 2012 a una cifra superior a 5,5 millones de parados. Sin gasto en infraestructuras, y con el circuito financiero en franca recesión, ¿quién puede crear empleo si no hay crecimiento?   Las empresas, que están sufriendo la restricción crediticia, no pueden acometer nuevos proyectos de inversión, pues ninguna señal muestra recuperación en la confianza, ni en el gasto de los agentes privados. Las que logran salir al exterior, sin ninguna ayuda de la administración diplomática, se están encontrando con la sequía crediticia y con la desconfianza de la marca España, fruto de las malas políticas en el pasado, pero que no han logrado enderezar las primeras decisiones del nuevo gobierno. Además, la caída de actividad y crecimiento de nuestro entorno económico, van a lastrar aún más las posibilidades de crecimiento por la vía de la exportación.

En suma, el supuesto consenso de las bondades de la austeridad expansiva ha sido desmontado por el FMI y otros expertos, que ya se les ha permitido salir a la luz pública, tras el secuestro ideológico de los herederos del consenso de Washington. Lo malo es que para el gobierno español reconocer que estaban equivocados, que el déficit debe esperar y que es urgente una política neokeynesiana, es tanto como mentar al enemigo más indeseado. Los parados, las empresas quebradas y la exclusión social incipiente no saben de macroeconomía, pero sí saben que algo falla y ellos son los más perjudicados.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba