Economista ciudadano

Rajoy desprecia la educación

En unos días en que las cacerías de elefantes y la confiscación de Repsol son noticias principales, ha pasado desapercibido el tremendo ataque a uno de los pilares de cualquier sociedad, como es la educación. El recorte anunciado ya en diciembre, se ha unido el que se plantea ahora, cifrado en 3.000 mill€.

Siendo un problema grave la financiación, variable muy correlacionada con el resultado en términos de calidad educativa, que luego se traduce en retornos crecientes en salario para un país ilustrado y educado, lo relevante es la carga ideológica que subyace detrás de toda la reforma planteada. Los aspectos cruciales de la reforma, que han acompañado algunas Comunidades Autónomas, son la pérdida de equidad del sistema, la doble segregación, económica y rendimiento, que van muy ligadas, el abandono de la gratuidad de una parte del sistema y la supresión de complementos relevantes de la educación: apoyo en las aulas, financiación global del tercer ciclo y la Universidad, y la eliminación de la educación infantil como parte integrante del catálogo de servicios públicos.

La aplicación de la contrarreforma educativa solo tiene un objetivo ideológico: hacia el modelo anglosajón

En suma, estamos ante una enmienda a la totalidad a los principios que rigen en la Constitución, y que tan bien plasmó la LODE, pero que se torció con la instauración primero de los conciertos educativos, y luego las derivas e incumplimientos sistemáticos de las Comunidades Autónomas y de la alta inspección del Estado. Comencemos por el primer principio que inspira la reforma y contrareforma educativa del PP. La llamada libre elección de centro educativo por parte de los padres. Este principio, que en la práctica nos lleva a una dualidad en el sistema, ha sido duramente criticado por la OCDE, nada sospechosa de totalitarismo o estatismo, en su reciente estudio sobre “Equidad y calidad de la educación. Apoyo a estudiantes y escuelas en desventaja”. En este informe se pone de manifiesto que la segregación temprana, por factores socioeconómicos, como practica impunemente una buena parte de la escuela concertada, eleva el fracaso escolar, demostrándose que en España, una buena parte de este fracaso es socioeconómico. Por ello, la eliminación de un año de enseñanza obligatoria (ESO), junto con la ocurrencia de elevar la ratio de alumnos por aula, reduciendo los profesores de apoyo, es una clara discriminación contra la educación pública obligatoria.

Según la OCDE, los estudiantes de entornos socioeconómicos desfavorecidos tienen dos veces más de probabilidades de manifestar un desempeño deficiente   

Esta criba social se viene haciendo de forma sistemática en centros concertados, pues violando la norma, se obliga a muchas familias a desembolsar unas cantidades opacas, bajo el manto de la aportación voluntaria, lo que deja fuera a los estudiantes de rentas bajas, que se concentran, junto al grueso de la inmigración en centros públicos. Por ello, bajo el manto de la búsqueda del mantra de la excelencia, se olvida el concepto de equidad, que debe ir de la mano con el de la calidad.

Por ello, la OCDE sigue recomendando los criterios de ingresos familiares, aunque en España se falsean, de barrio o de hermanos en el centro. La nueva norma en Madrid elimina el criterio de proximidad, lo que, de facto obligará a muchos padres y madres a desplazar inútilmente a sus hijos en búsqueda de centros con plaza, sin importar si el centro esa bueno o malo.

El ejemplo francés o alemán es paradigmático. En Francia no hay más que una opción pública, simétrica en calidad y normas de admisión, y otra privada pura, donde van los hijos de las familias que pueden y no quieren mandar a sus hijos a la enseñanza pública.    

Las últimas medidas encaminadas al ahorro, es tremendo que un político considere a la educación un gasto, son la eliminación de la inversión en escuelas infantiles públicas, y la posibilidad que el bachillerato deje de ser financiado por fondos públicos, lo que puede ser la puntilla para muchas familias, para la conciliación y para el empleo de muchas mujeres, u hombres,  que confían en esos estamentos  para poder tener hijos y formarlos desde el nacimiento.

En conjunto, España se encamina hacia multitud de guetos educativos, hacia una pérdida significativa de la calidad de la enseñanza y hacia un empobrecimiento futuro. Todo por un despilfarro de querer tener ratios de profesores y alumnos acordes con los países desarrollados. Enhorabuena a los premiados.


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