Economista ciudadano

El PP desprecia a la mayoría de familias

Uno de los enfrentamientos  políticos más absurdos que de de forma artificial se ha producido en España en los últimos años, se ha centrado en que las políticas a favor de la familia eran un monopolio de la derecha política, frente a la izquierda, que aparecía como enemiga ancestral de la familia.

Esta propaganda a favor de la familia, tema muy sensible para algunas asociaciones que dicen defender a la familia, se plasmó en el anuncio del enésimo plan de apoyo a la familia aprobado el pasado jueves en el Consejo de Ministros. Este supuesto plan, un conjunto de medidas inconexas, la mayoría ya en vigor, se ha presupuestado en más de 5.000 millones de euros. Estas medidas, aprobadas a una semana de las elecciones, apenas tendrán impacto sobre la gran mayoría de familias que han sufrido un ataque sin parangón desde hace ya muchos años, tanto en la época de gobiernos socialistas, como de gobiernos conservadores.

Las familias no notarán nada tras lo anunciado por el Consejo de Ministros

El primer problema es la propia definición de familia, dónde sí hay diferencias ideológicas entre los dos grandes partidos, que en muchos casos rallan en la discriminación intolerable. El Gobierno de Rajoy, influido por la Conferencia Episcopal y asociaciones que defienden un único modelo familiar, solo reconoce un modelo de familia: pareja heterosexual con hijos, excluyendo cualquier otra consideración de familia. De hecho en las medidas aprobadas el pasado jueves, se ha incluido en el colectivo de familias con problemas, a gays, lesbianas, transexuales y bisexuales, juntando a este conjunto de ciudadanos con familias con enfermedades graves, inmigrantes, o expatriados, lo cual refleja la catadura moral del legislativo.

Más allá de los conceptos ideológicos, que revela un sectarismo intolerable en un país democrático, la realidad de los problemas familiares es mucho más grave que lo que se aprecia por las medidas aprobadas en los últimos años. El primer problema es la propia tasa de natalidad o fertilidad en España, apenas 1,1 hijos por familia, lo que está condicionando el futuro demográfico y con ello el crecimiento potencial de la economía española. En España, si no hay crecimiento de la población, en estos momentos está decreciendo, y no hay aumento de la productividad, que no crece, no habrá crecimiento del PIB.

El grave problema de la natalidad y la demografía en España sigue sin atacado por ningún gobierno

Los diversos gobiernos apenas han mejorado las condiciones para que las parejas en España puedan acometer un proyecto de futuro, garantizando el derecho a tener los hijos que se deseen. Por un lado, las empresas discriminan a las mujeres en edad fértil, no solo no contratando a una gran parte de estas mujeres, sino incluso despidiendo a muchas mujeres que han sido madres. La legislación española sobre conciliación personal y laboral es la más regresiva de toda Europa, y todos los intentos en mejorarla, como el Plan Concilia en la Administración española, fue ridiculizado y boicoteado por los propios miembros del ejecutivo de Zapatero, como fue el caso de Elena Salgado en el caso del teletrabajo.

Pero hay otros elementos que impiden la formación de hogares en edad fértil, como es el tema sangrante de la vivienda, la política de salarios, la ausencia de escuelas infantiles asequibles, los horarios de trabajo y la falta de flexibilidad empresarial. Estos factores, junto a la carencia de ayudas monetarias directas como en Francia, explican la bajísima natalidad, la tardía emancipación de los jóvenes, lo que sin duda va a suponer un serio problema de las finanzas públicas y de la sostenibilidad de la Seguridad Social.

No hay medidas que mejoren los horarios de trabajo, conciliación ni ayudas monetarias directas que faciliten la natalidad

No hay que olvidar que las mujeres son las que siguen sosteniendo el cuidado de hijos, mayores, y discapacitados, sin que la sociedad sea consciente de la injusticia y especialmente la carga económica que supone ello para casi la mitad de la población. En este contexto, las medidas aprobadas recientemente apenas se dejarán notar en la gravedad del problema que casi nadie quiere encarar. De hecho, la medida estrella aprobada por el ejecutivo en materia de pensiones para mujeres con hijos, no deja de ser una broma de mal gusto.

Esta medida, sin partida presupuestaria prevista en 2015 y 2016, lo que trata es de influir en el voto de las mujeres cercanas a la jubilación, para intentar elevar las expectativas electorales. Las mujeres con dos, tres, o cuatro hijos que se jubilen a partir de 2016 tendrán un 5%,10% o 15% más de pensión (apenas 30€), un coste aproximado de 51 millones €. Este anuncio electoral, en un momento en el que la Seguridad Social atraviesa un grave problema financiero, simplemente se puede entender como un brindis al sol, pues cuando las reservas se están agotando, se reducen cuotas, tengamos dinero para subir pensiones sin sentido, engañando con la realidad del colectivo.

El anuncio de la mejora de pensiones para jubiladas con hijos es regresiva y solo beneficia a pensionistas con rentas medias y altas

En términos numéricos, de las 275.000 que se prevén se jubilen en 2016, apenas 124.000 tendrán derecho a los beneficios que han anunciado a bombo y platillo, la pregunta es clara. ¿Qué pasa con el resto? Pues las mujeres sin hijos o con un solo hijo, y las que ya estén jubiladas o viudas, no se beneficiarán de esta limosna que ahora el ejecutivo aprueba de forma sorprendente. Curiosamente, este colectivo es normalmente el de renta más baja, por lo que la medida es claramente regresiva, y solo tendrá un impacto en el presupuesto de la Seguridad Social.

Tampoco lo percibirán las empleadas de hogar, las mujeres jubiladas del mar, campo o aquellas mujeres que no han cotizado suficiente, por lo que el intercambio es realmente significativo: dejamos fuera a más de 2 millones de mujeres pensionistas, con actualización al 0,25%, para entregar una paguilla de 30 euros a poco más de 124.000 mujeres con rentas medias y altas. En suma, lo que el gobierno se ahorrará en complementos a mínimos a este colectivo, lo pagará en forma de una elevación de pensión. Es decir, como casi todo, humo para llenar de contenido un Consejo de Ministros que no para de aprobar medidas excéntricas, que luego tardan en ponerse en marcha o simplemente no tienen ningún efecto para los afectados.

En resumen, la frivolidad con el que se trata la natalidad la demografía y la falta de medidas reales de apoyo a la familia raya la indecencia. Ni se toman en serio el problema de los horarios de trabajo, la discriminación salarial y laboral de mujeres, o la falta de políticas de vivienda en alquiler que faciliten la emancipación. A todos ellos siguen llegando ofertas llenas de humo, parches que tratan de engañar y utilizan el señuelo de las pensiones públicas para atraer votantes de última hora. Mientras, la natalidad y la demografía siguen descontando una situación tan grave que podríamos ver la quiebra técnica de la Seguridad Social  en un horizonte no muy lejano. Dejemos de regocijarnos en medidas que solo sirven para llenar titulares de medios de comunicación rehenes del poder financiero.  


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