Economista ciudadano

¿Es la OCDE bolivariana?

Los últimos informes emanados de la entidad multilateral comienzan a asustar a muchos garantes de la ortodoxia y del statu quo. Especialmente significativos son las últimas recomendaciones sobre salarios, una vez que las retribuciones de los asalariados hayan llegado a una cota inferior incompatible con el crecimiento y con la recuperación de buena parte de los asociados.

Las recomendaciones sobre salarios de la OCDE podrían estar rompiendo el status quo ortodoxo

Pero también ha sorprendido la finalización, parcial, del informe sobre la elusión fiscal de las grandes multinacionales, cuyos mecanismos de exportación de beneficios y su escaso amor por la fiscalidad ha sido siempre un relato de la ultraizquierda, cuya convergencia ahora no sabemos si se debe al éxito de Podemos en España.

Estos dos aspectos han sido durante muchas décadas la base misma del capitalismo salvaje o la desregulación expansiva que preconizan cada vez con menos éxito los llamados economistas de oferta. El tema salarial ha sido, por naturaleza, el instrumento más eficaz para mantener a la gran masa de asalariados controlados y alejados de las veleidades del igualitarismo, que nos recordaba siempre al comunismo soviético. La lucha por la dignidad del trabajador y por la remuneración justa ha sido siempre un factor de distorsión entre el capital y el trabajo, que se mitigó con el barniz socialdemócrata durante las décadas de prosperidad tras el pacto suscrito en Europa tras la II Guerra Mundial. Los procesos de desregulación en la mayor parte de mercados de bienes y servicios, especialmente el financiero, en los años 80 fueron el detonante para la paulatina pérdida de peso de los salarios en la renta nacional, no sólo en España, sino en la mayor parte de los países de nuestro entorno.

El abandono de la negociación colectiva explicaría la brusca reducción salarial

Las continuas recomendaciones de moderación salarial, únicamente  para los salarios medios y bajos, nunca para los percentiles altos, ha desencadenado un empobrecimiento tan notable que las generaciones actuales van a vivir mucho peor que la de sus padres. El mantra que la negociación colectiva es una rémora para la eficiencia y para el crecimiento ha calado en la mayor parte de gobiernos e instituciones, e incluso entre los trabajadores, gracias a comportamientos indignos en algunos cuadros sindicales. Esta asimetría en el poder de negociación ha llevado, de forma irreversible, a que la fijación de salarios quede en manos de la dirección de la empresa, y que ésta pueda decidir unilateralmente modificar cuantías y condiciones laborales, sin resquicio para la negociación o el pacto, salvo en sectores industriales muy concretos.

Este mundo feliz alcanzado por el mundo empresarial puede truncarse ahora  con la irrupción de una organización como la OCDE que ha encendido la luz de alarma sobre el devenir de la deflación salarial, particularmente en España. Los que llevaban mucho tiempo clamando por el riesgo social, pero también económico, de la reducción drástica y unilateral de los salarios, eran condenados al infierno por radicales y poco menos que estatistas, enemigos de la libertad económica. Se está demostrando que la pérdida de dignidad de los asalariados de los percentiles medios y bajos, verdaderos damnificados por la estrategia de desregulación, ha sido uno de los mayores fracasos de la supuesta política que beneficia al empleo y al crecimiento. Estas consignas claramente ideológicas algún día serán desterradas de los libros de texto y comenzará una nueva era donde los alumnos y ciudadanos podrán experimentar que hay alternativas.

La deflación salarial en un contexto de desapalancamiento ha encendido la alarma en la OCDE

En el otro campo en el que la OCDE ha comenzado a girar hacia posiciones radicales es en el de la fiscalidad de las empresas transnacionales, otrora especies a proteger, mimar y transigir por todas sus tropelías, muchas de ellas legales. Así, la OCDE ha elaborado un documento en el que se establecen una serie de recomendaciones, otra cosa es que los países y las transnacionales lo pongan en marcha. Entre las principales novedades del informe destaca la recomendación para que las empresas detallen a las autoridades fiscales el origen de su negocio por países para evitar la elusión de impuestos. La propuesta de la OCDE, contenido en el plan BEPS, consiste en que las compañías informen a las Haciendas nacionales de las cifras de facturación, beneficios, impuestos y activos que tiene en cada país. De esta forma, se podrá hacer un mejor análisis de los precios de transferencia, es decir el traslado de beneficios de un país con ventajas fiscales.

La elusión fiscal de las transnacionales comienza a ser un grave problema a ojos de la OCDE

En Europa sigue escociendo que, mientras los ciudadanos y PYMES son exprimidos por los Ministros de Hacienda, estos grandes grupos apenas tributan, escapando, de forma legal o alegal, de la fiscalidad. Multinacionales como Apple, Microsoft, Google, Amazon y otras grandes compañías se sirvieron de estrategias de ingeniería fiscal para reducir su factura con el fisco.

Entre las primeras siete recomendaciones, cabe destacar las siguientes:

a)    impedir el abuso del convenio de tratados internacionales,

b)   asegurar que los resultados en los precios de transferencia están en línea con la creación de valor intangibles,

c)    garantizar una mayor transparencia de las administraciones tributarias y una mejor coherencia de los requisitos para los contribuyentes mediante la mejora de la documentación de precios de transferencia,

d)   combatir las prácticas tributarias perniciosas, mejorando la transparencia  

e)    desarrollo de un instrumento multilateral como un medio que permite jurisdicciones para aplicar las medidas desarrolladas en el BEPS y como consecuencia de esto, modificar la red de tratados bilaterales de doble imposición.

Por fin, el G-20 ha identificado los problemas de la erosión de las bases imponibles y el desplazamiento de beneficio (BEPS) como un grave riesgo para los ingresos fiscales, la soberanía y los sistemas fiscales justos en todo el mundo.

En suma, la OCDE ha identificado dos graves flancos por los que el capital estaba ganando la batalla, incluso a pesar de la profunda crisis. Por un lado, la apropiación de rentas salariales en beneficio de las del capital, y por otro, la elusión fiscal de las grandes transnacionales que han dejado de pagar impuestos por imperativo divino, con la aquiescencia de los gobiernos, tanto conservadores, como socialdemócratas  ¿será la influencia de Podemos?


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