Economista ciudadano

Morosidad y recesión: tormenta perfecta en 2014

Los datos de morosidad bancaria han vuelto a marcar un máximo en 2013 desde que comenzó la crisis económica y cifra más elevada en la reciente historia financiera española. En noviembre esta cifra alcanzó el 13% del saldo vivo de crédito, lo que supone más de 192.000 millones de euros. Este dato, unido a las dramáticas cifras de endeudamiento del sector privado y público, podría provocar lo que se ha denominado como la tormenta perfecta para que España pueda caer en una recesión aún más profunda que la sufrida desde 2008.

La mezcla de endeudamiento,  morosidad bancaria y el cambio de percepción del riesgo puede provocar una tormenta perfecta en 2014

La deuda total de nuestra economía, privada y pública, se aproxima a los 4,4 billones de euros, alrededor del 430% de nuestro PIB. La deuda desde el inicio de la crisis no ha dejado de crecer, si bien su composición ha variado. La inmensa mayoría de nuestra deuda a principios de la crisis correspondía a las empresas no financieras y a las sociedades financieras. A finales de 2007 de los 3,7 billones de deuda de España 2,4 pertenecían a las empresas  financieras y no financieras. Fueron fundamentalmente las sociedades no financieras y las instituciones bancarias, quienes se apalancaron sin ningún control del riesgo, o bien alrededor de un colateral cuyo precio acabó colapsando, o sobre un negocio cuyos retornos son y serán muy inferiores a los que se suponían por el precio pagado.

En la actualidad de los casi de 4,4 billones de euros de deuda que tiene nuestra economía casi 1,3 corresponden a las empresas no financieras, y 1,1 a las sociedades financieras. Como se puede observar, las empresas en su totalidad apenas han disminuido su deuda. Sin embargo las políticas implementadas han disparado la deuda  pública desde poco más de 400.000 millones de euros hasta superar el billón actual.

La deuda empresarial apenas ha reducido su tamaño, pero la pública ha disparado su ratio hasta cerca del 100% del PIB

Pero la situación real del sistema financiero es manifiestamente peor que lo que nos quieren hacer creer con las cifras publicadas. Los activos tóxicos van más allá de los incluidos en el Sareb, se extienden a préstamos y créditos a Pymes, a empresas participadas, a créditos hipotecarios sometidos a constantes refinanciaciones, y un largo etcétera. Sin embargo si añadimos el importe de la Sareb, y todos los activos contaminados que hemos comentado, la mora real supera el 20%. En este contexto el crédito a empresas y familias está paralizado.

El problema es que hasta ahora la recapitalización de la banca se ha hecho a costa de los contribuyentes, incrementando la deuda pública. Según mis cálculos son necesarias nuevas recapitalizaciones, pero si el procedimiento utilizado es el mismo que hasta ahora supondrá un fuerte incremento adicional de la deuda pública. Su senda será completamente insostenible. Cuando los mercados aumenten la aversión al riesgo, las pérdidas en los instrumentos de deuda soberana afectarán negativamente a la banca.

La morosidad real, junto al fiasco de la Sareb podría provocar nuevas inyecciones de capital a la banca

La banca española, además, presenta una foto artificial sobre su realidad patrimonial y de beneficios empresariales a través de dos artíficos contables. Por un lado, vía activos fiscales, y, por otro, de naturaleza más grave, el no computar la cartera de deuda soberana como activo ponderado de riesgo para el cálculo de capital.

A estos problemas financieros, se une las lagunas y problemas endémicos de nuestro crecimiento a medio y largo plazo. Por componentes, el consumo privado, a falta de la estadística más importante que es la Encuesta de Presupuestos Familiares, revela señales mixtas a final de año, con una ligera mejora en la confianza, pero siempre en valores que denotan una situación de recesión. Lo mismo ocurre con la inversión empresarial que, falta de financiación, languidece y especialmente en construcción, sigue anclada en cifras negativas. Con todo, el grado de utilización de la capacidad de consumo e inversión muestran que no se puede hablar de recuperación cuando existe más de un 30% de capacidad sin utilizar.

La capacidad de utilización de la economía apenas alcanza el 65%, lo que perjudicará al consumo e inversión

Por sectores, siendo la construcción, y la industria en general, donde se aprecia una peor coyuntura y solo los servicios han mejorado algo la actividad, aunque en ninguno de ellos se crea empleo neto a finales de 2013.

Con todo, la demanda interna sigue deprimida, y solo la demanda externa permite mitigar el mal año, aunque las exportaciones ya dan señales de agotamiento a finales de 2013, máxime cuando no ha habido mejoras de competitividad precio como podría esperarse tras la enorme deflación interna.

El resultado práctico de esta situación es que se ha concatenado dos trimestres consecutivos con superávit corriente, fruto del desplome de la tasa de inversión, que apenas alcanza el 17% del PIB y de la estabilización del ahorro nacional en el 19%, debido a que las empresas y familias han dejado de gastar. Las finanzas públicas, a pesar de recortes en gasto público productivo y social no han logrado equilibrar el presupuesto, y debido a la enorme carga de intereses, más del 4% del PIB, el déficit público terminará el año por encima del 7%, como preveía a principio del año.

El buen dato del déficit corriente se explica por el desplome de la inversión privada

El crecimiento de las exportaciones se ha ido moderando a lo largo del año y ha terminado el ejercicio con cifras manifiestamente peores que con las que empezó el ejercicio. De hecho, la aportación en el tercer trimestre del sector exterior fue negativa (en términos trimestrales), lo que da idea del cierto agotamiento de las exportaciones y de la ligera recuperación de las importaciones. En términos interanuales, la demanda externa neta aportó 1,4 puntos porcentuales a la variación del PIB, siete décimas menos que en el trimestre anterior, debido a una moderación en el ritmo de avance de las exportaciones (del 9,1% al 4,7%) mayor que el de las importaciones (del 2,5% al 0,7%).

No obstante, los mercados de exportación, principal determinante de las exportaciones, explicaron casi en su totalidad el aumento de las exportaciones en 2013, ya que la mejora de la competitividad-precio fue marginal. En efecto, en el tercer trimestre de 2013, según el Banco de España, los precios relativos de consumo frente a los principales países desarrollados disminuyeron, pero la apreciación del tipo de cambio efectivo nominal actuó en sentido contrario.

Las exportaciones han empeorado a finales de 2013, por el mal comportamiento de los mercados de destino

El detonante y acelerador de esta nueva ruptura de la tendencia de fondo será un empeoramiento significativo en los mercados financieros. La mayor parte de activos financieros están sobrevalorados, es cuestión de tiempo esperar a que se desate la siguiente fase de venta masiva de los mismos. En un reciente estudio del economista Andrew Wilkinson refería al grado de sobrevaloración de los activos financieros, especialmente los bursátiles, liderando dicha sobrevaloración el IBEX 35. En resumen, el cambio de percepción del riesgo a nivel mundial, podría coger a la economía española en el peor escenario posible. Sobreendeudamiento, morosidad bancaria y sistema financiero muy dañado. Todo ello con unas cifras macroeconómicas que apuntan a un periodo de estancamiento o caída de la actividad. Atentos.


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