Economista ciudadano

Montoro embalsa el déficit de 2012

La consigna dada por el ministro Montoro, con el aplauso de la bancada popular y la prensa adepta, ha sido que había que cumplir el tercer objetivo de déficit para 2012, aunque se utilizasen métodos de ingeniería contable.

El objetivo era presentar unas cuentas que pudieran pasar el examen de Bruselas, y así pedir árnica para este año y los siguientes, precisamente cuando los enjuagues contables saliesen a flote, tras el oscurantismo y cierto engaño de 2012. La realidad es tozuda, y tras las algaradas sobre las bondades del incumplimiento de 2012, se ha anticipado la cifra del 6,7%, por supuesto sin contar las ayudas a la banca.

Yendo un paso más hacia adelante en el delirio, la aparente tranquilidad en los mercados financieros, fruto de la continua inyección monetaria de la Fed, cuya burbuja podría estallar este mismo año, se explica por la buena acogida de los datos fiscales españoles. Pero la propaganda cada vez es menos efectiva y, en estos momentos de recesión de balances en España, las falsedades, incluso las contables, apenas tienen efecto en la población menos informada y formada.

La pregunta que se hacen todos los analistas independientes es: ¿cuál es el verdadero déficit español, sin utilizar trampas contables? Si nos fiamos de las cifras de ingresos, lo que han dejado claro los datos de enero, es que una buena parte de devoluciones de IVA e IRPF no se hicieron a finales de 2012, simplemente para poder presumir de una corrección ficticia, lo que sin duda descalifica a cualquier dirigente político serio. El aumento de las devoluciones en enero, casi un 85% respecto al mismo mes del año anterior, demuestra esta tesis.

Por otro lado, se dejó de computar gasto, criterio de caja, en la primera semana de noviembre, por lo que en este primer trimestre aparecerán reconocimientos de pago por valores muy superiores a los registrados en 2012. Jugar con el criterio de caja y devengo es muy hábil, y lo han hecho todos los gobiernos, pero en estos momentos de sufrimiento para una gran parte de la sociedad, parece, cuanto menos, de mal gusto.

La suma de trucos contables es difícilmente cuantificable pero, por las previsiones que manejábamos una serie de instituciones y EAFIS, la cifra de 2012 estaría más cerca del 7,1%-7,2%, que del 6,7% que maneja el Ejecutivo, y que todavía tiene que pasar el filtro de la Comisión. Sumando las ayudas a la banca, estaríamos con un déficit real, que no contable, del 10,2%, con una previsión de caída del PIB del 2-2,5% en 2013, lo que volverá a presionar al ejecutivo en este año a multiplicar el proceso de embalsamar el desfase de este año.

Lo curioso de las cifras brutas, antes de que pasen el filtro de Bruselas, es que el mayor ajuste en 2012 respecto a 2011 se ha producido en las comunidades autónomas, una gran mayoría gobernadas por el PP, mientras que el ajuste en la Administración central fue mayor durante el último año de mandato de Zapatero. Esto pone en cuestión el mantra sobre la herencia recibida que nos acompaña desde que llegó Rajoy a la Moncloa. Es decir, fueron las CCAA gobernadas por el PP y también Andalucía, gobernada por el PSOE, las que realmente causaron la desviación. Ahora se ve claramente que, por motivos electorales, no se quiso hacer lo que después se ha hecho sin piedad: dejar a muchos ciudadanos sin una gran parte de los servicios públicos que sí eran una buena herencia, y que venían desde 1986.


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