Economista ciudadano

Hundidos en la fase YIN del ciclo

El estudio de las decisiones de política económica en la UE, pero también en EE.UU. o Japón, muestra el escaso conocimiento que se tiene en los policy makers de las consecuencias y acciones tras el estallido de una burbuja de cualquier tipo.

Cualquier estudioso del tema sabría que tras una burbuja, y su estallido, viene una etapa denominada recesión de balances, que nos lleva, si no se ataca bien, a una recesión prolongada. El proceso está dividido en dos fases: YIN (sombras) y YANG (luz).

Comencemos por la fase YIN. El origen de nuestros males, tras la generación de la burbuja que en este caso ha sido inmobiliaria, es un endurecimiento de la política monetaria, que lleva a la burbuja a colapsar. La brusca caída de los precios de los activos, genera un exceso de pasivo frente al activo, lo que conlleva un proceso de desapalancamiento global del sector privado y la economía cae en lo que se denomina recesión de balances.

Tras la el estallido de la burbuja, estamos en plena fase de recesión de balances privados

En este esquema, el sector privado al estar repagando deuda, la política monetaria deja de tener efecto, ya que los tipos de interés y la cantidad de dinero es irrelevante ante lo que se denomina trampa de la liquidez. Por tanto, solo la política fiscal es útil para relanzar la demanda interna y la inversión. Cuando el sector privado termina de repagar su deuda, se finaliza la recesión de balances, pero el sector privado todavía puede atesorar fobia al endeudamiento, lo que mantendrá los tipos de interés y el crecimiento bajos. Por tanto, solo hasta que una vez finalizada la recesión de balances, el sector privado pierda el miedo al endeudamiento, comenzará la fase YAN.

En plana fase de despalancamiento privado, la política monetaria deja de tener efecto y la consolidación fiscal es un suicidio económico

Una vez que el crédito se recupere, la política monetaria volverá a tener su efecto, y es en ese momento, cuando la prioridad de la consolidación  fiscal tiene su sentido, pero no antes, para dejar de succionar la inversión privada. La siguiente fase, una vez que la economía ha recuperado su vigor, es volver a iniciar el proceso de generación de burbujas.

Una vez analizado el proceso, toca situar a las principales economías en las distintas fases, y especialmente a la economía española. Las economías españolas, británica  y americana están inmersas en plena fase de recesión de balances, es decir el sector privado está repagando deuda a un ritmo muy notable. Así, España desde el mínimo en 2007, acumula un superávit de ahorro privado del 18% del PIB nominal, desglosado en un 12,5% las empresas y un 5,4% las familias. En el caso americano, la cifra es de un 9,3% y en el británico del 8%. La contraparte es un fuerte incremento del déficit público desde mínimos, un 12% en el caso español, un 6% en el caso americano y un 7% en el caso británico.

La consecuencia más relevante en el caso de España, EE.UU. y UK es que crece el ahorro privado y decrece el público

En consecuencia, estas economías, a diferencia de Alemania o Francia, donde apenas se ha sufrido la burbuja, y Japón, saliendo después de 16 años de recesión de balances, están en plena recesión de balances y por tanto, las políticas monetarias expansivas son irrelevantes y sólo las políticas fiscales podrán ayudar a salir del estancamiento.

EEE.UU y UK han entendido el mecanismo y han puesto en marcha, más EE.UU., una fuerte expansión fiscal que permita mitigar los efectos del parón del consumo e inversión privada. España, en cambio, no es autónoma y se encuentra dentro de la UE, donde la recesión de balances global es muy pequeña. Por tanto, la política económica de la UE es la de Alemania y Francia, países donde no hay riesgo aparente de estancamiento, y por tanto urge la consolidación fiscal.

La UE con sus errores de diagnóstico, puede llevar a la quiebra y la salida del euro a los países periféricos

El gran riesgo para España, y los periféricos, es que la gravedad de la recesión provoque su quiebra y les obligue a salir de la UE y el euro. Los remedios son claros, la UE tiene que coordinar con EE.UU y Reino Unido y Japón una política fiscal expansiva para poder unificar sus ciclos y salir de la peor crisis económica y financiera desde el 29. Y mientras, de forma transitoria, deberíamos poder implementar una restricción del movimiento de capitales para evitar ataques especulativos contra nuestra deuda soberana.     


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