Economista ciudadano

Fraude fiscal en el corazón financiero alemán

Las noticias sobre fraude fiscal en Europa están salpicando prácticamente a todos los países europeos, desde España, Italia, Grecia y recientemente a Alemania, país que muchos ponían como ejemplo de comportamiento, fruto del calvinismo imperante, frente al relativismo católico que siempre se mostraba complaciente con el engaño a las arcas públicas.

La carcoma del fraude fiscal ha llegado al corazón del sistema financiero alemán

En el caso alemán, la  fiscalía alemana está investigando la conexión de los dos principales directivos del Deutsche Bank en una trama de evasión fiscal, ligada a certificados de emisión de dióxido de carbono, lo que llevó a la policía alemana a un registro en la sede del primer banco alemán, en una operación que recuerda a las grandes operaciones contra el crimen organizado. La trama compraba certificados de emisión de carbono fuera de Alemania y se ahorraban el IVA. Luego los vendían dentro, cobrando el impuesto, pero no ingresándolo en Hacienda. El llamado carrusel del IVA no hubiera sido posible sin la connivencia del banco.

Deutsche Bank jugaba al carrusel del IVA con certificados de emisión de carbono para defraudar al fisco alemán

Asimismo, este mismo banco está siendo investigado por la manipulación del LIBOR, junto al suizo UBS, otra vaca sagrada de la banca europea, que está dando muestras de la ausencia de escrúpulos en los principales agentes bancarios europeos. Estas presuntas prácticas delictivas podrían explicar el por qué de la no intervención del gigante financiero alemán, lo que dice muy poco de la ética y solvencia de las autoridades políticas y financieras que les siguen apoyando.

Lo que subyace a todas estas noticias es que el sistema de supervisión financiero y bancario europeo, e internacional en general, ha fallado y ha necesitado de la connivencia del poder político y las oligarquías financieras. Esta situación, sin embargo, contrasta con la reticencia del sistema financiero alemán a que se compensase a la banca española por malas prácticas, lo cual ahora pone en evidencia que algunos de los mitos sobre el país germánico se están empezando a tambalear. Lo que sí prueba, poco a poco, es que una gran parte de la banca europea ha estado extrayendo rentas de oligopolio y rentas fiscales propiedad de los contribuyentes, quienes han financiado una gran parte del extraordinario aumento de beneficios de los últimos años en este segmento del sistema financiero.

La hipocresía alemana criticando las malas praxis españolas, ahora se torna un chiste

El principal problema es que el lobby bancario sigue campando por los despachos de los principales gobiernos europeos, y por ende, nada va a cambiar después de estas crisis. Ni se modifica la supervisión, ni los gestores son depurados, ni se prohíben las puertas giratorias entre el sector financiero y la política, ni se regulan las retribuciones, ni las comisiones bancarias, ni por supuesto se imponen impuestos al sector, como sí se hacen con el resto de sectores.

Lo más curioso de esta caso del Deutsche Bank es que va a ser accionista de la Sareb o banco malo español. Tal vez, aunque sea legal, se debería tener cuidado con quien nos aliamos, aunque es cierto que Sareb surge precisamente por las malas prácticas de gestores bancarios y supervisor bancario, así como sucesivos ministros/as de Economía y entidades de asesoramiento que fueron las ideólogas de las participaciones preferentes.

España no hace ascos al Deutsche Bank a la hora de financiar el Sareb

En suma, la principal entidad financiera alemana, también presenta, presuntamente, rasgos poco edificantes sobre comportamiento fiscal, e incluso sobre manipulación del mercado  monetario británico. Ya podemos decir que nuestras entidades bancarias, ministros y supervisores juegan en la misma división que el Deutsche Bank.


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