Economista ciudadano

Formalmente en recesión: ¿y ahora qué?

El Gobierno de Rajoy, pero también la UE, han conseguido llevar a buen término el mantra que dice que para salir de esta crisis, hay que deflacionar tanto la economía y así esperar sentados a que el ciclo devuelva el crecimiento a los niveles anteriores. Esta aproximación, tan unívoca como falsa, está llevando al suicidio económico a una buena parte de economías al colapso, sin que el poder político, ni tampoco la sociedad civil, sean capaces de reaccionar.

En el caso español, tras el retroceso del 0,3% en el cuarto trimestre de 2011, el primer trimestre (con datos provisionales) el PIB ha arrojado un descenso del 0,4% trimestral, entrando ya en tasas anuales negativas, un 0,5%. La demanda interna restó 0,9 p.p, mientras que el sector exterior sólo aportó 0,6 p.p. notándose una fortísima moderación de las exportaciones, fruto de la debilidad de la demanda europea.

Las políticas de austeridad han logrado su objetivo: la recesión ha llegado, se hunde el consumo y la inversión privada 

Las políticas implementadas, no solo por imperativo de Bruselas sino que incluyen un claro componente ideológico de cambio de modelo de provisión de servicios esenciales, han logrado su objetivo de forma nítida. El consumo privado, a raíz de una notable pérdida de poder adquisitivo de los hogares, especialmente rentas medias y bajas, se reduce un 0,4% trimestral. A esto ha ayudado mucho los anuncios de nuevos recortes en sanidad, educación, prestaciones sociales y encarecimiento de bienes y servicios otrora sin pago por consumo, lo que ha menguado la confianza de consumidores y productores. La reforma laboral, además, sigue favoreciendo la salida del mercado a un coste cada vez menor de trabajadores, no solo privados, sino también públicos.

En un alarde de desconocimiento de cómo funciona el ciclo económico, la política procíclica europea y española también ha llegado a la inversión productiva. El parón de toda la obra pública a la vez ha dejado a una gran parte de empresas auxiliares, especialmente industriales, sin carga de trabajo, lo que unido al esfuerzo por deflacionar todo el sector privado ha generado un desplome de la inversión en bienes de equipo del 3,5%. A esto hay que añadir el desmantelamiento del sistema público de I+D, que era un arrastre para el sector privado, y de facto era la esperanza para sacar a España del atraso atávico en el que había caído por la influencia del Colbertismo.

Sin noticias de la construcción, salvo para comprobar el virus que ha infectado al sistema financiero y que tendrá que ser saneado, sí o sí, a la manera sueca, es decir con un banco malo en el que paguen acreedores y deudores y se limpien los consejos de dirección, la economía española encara una segunda parte del año realmente complicada. No hay que olvidar que el Tesoro tiene un colchón financiero de liquidez, herencia recibida de una gran gestión por parte de Soledad Núñez, hasta el mes de junio, por lo que los vencimientos y emisiones hasta esa fecha están cubiertos. Otra cosa es lo que ocurrirá a partir del tercer trimestre, cuando tengamos que sufrir las embestidas del mercado, ampliación de spreads de crédito, público y privado, y sin colchón de liquidez.

Los lobbys sanitarios y educativos son los grandes beneficiados del progresivo desmantelamiento de los servicios públicos

Todo este proceso de desmantelamiento de los servicios públicos, lo que está siendo celebrado por los lobbys sanitarios y educativos, especialmente universitario, se realiza con el objetivo de sanear las finanzas públicas, cuya desviación del objetivo la Comisión ha corroborado, finalmente el déficit de 2011 alcanzó el 8,5% del PIB. Sin embargo, el relato del mismo es tramposo, puesto que solo se hace mención del exceso de gasto, y nada se dice del desplome de los ingresos públicos. El Banco de España acaba de cuantificar que la desviación del déficit de 2011 respecto al objetivo, se explica en un 90% por la reducción de ingresos públicos, más de un 1%, alcanzando la presión fiscal el 35% del PIB. Las CCAA son las responsables mayoritarias de dicha desviación, 1,6 p.p. frente al 0,3% del Estado, y un 0,1% en el caso de Ayuntamientos.

La clave de la desviación del déficit público son los ingresos públicos y las CCAA, no el gasto público.

En resumen, se ha logrado el objetivo, deflacionar precios y salarios, iniciar el desmantelamiento de prestaciones públicas, entregar aparte del monopolio público de provisión de servicios esenciales a lobbys sanitarios y educativos, reducir la equidad, destruir una parte de la clase media y entrar en el territorio tan anglosajón del abandono de la cohesión social. Todo esto para cumplir un mantra: todo por eliminar el déficit, pero solo reduciendo gastos de los que algunos llaman improductivos. Eso en Francia está reavivando la ultraderecha más xenófoba y fascista. Cuando las barbas de tu vecino veas pelar…


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba