Economista ciudadano

El FMI nos pone en nuestro sitio

Después del estallido primaveral, flor de invernadero, brotes verdes, o la recesión es agua pasada, las cifras reales de la economía española contradicen completamente la visión frívola del Gobierno Rajoy.

Los principales indicadores de consumo, inversión y empleo son tozudos y revelan que los agentes económicos, lejos de anticipar una recuperación, siguen sufriendo el rigor del ajuste fiscal, la pérdida de poder adquisitivo y el cierre de empresas. Estas cifras, si imitásemos el NBER americano en la definición de recesión, mostrarían que no se ha producido todavía el ansiado punto de giro, es decir estaríamos todavía en la fase recesiva del ciclo.

Según la metodología del NBER americano, España está todavía en recesión y no se prevé que salga de ella en 2014.

En consecuencia, y para ser coherentes, las últimas previsiones anunciadas por el FMI han sorprendido solo al Gobierno, pero no así a agentes económicos y sociales, ni tampoco a analistas independientes que no viven de los medios de comunicación, ni mantienen expectativas de asesorar a este Gobierno o a la oposición. El organismo multilateral ha pronosticado que en 2014 tampoco habrá crecimiento, rebajando la previsión de crecimiento en siete décimas, simplemente haciendo un sencillo ejercicio de traslación de expectativas de ralentización económica en países emergentes y China al comercio mundial, y por ende a las exportaciones españolas.

El FMI contradice al Gobierno y pronostica estancamiento en 2014

Este es el gran fallo, que denota un gran desconocimiento por parte de las autoridades económicas españolas, en el que incurre sistemáticamente el Ministro de Economía español y es considerar a España de forma aislada en el concierto internacional. La economía es dinámica y no cerrada, por lo que cualquier desviación de crecimiento a la baja, como estamos viendo en Brasil, China o incluso Alemania, a España le va a afectar de forma significativa, especialmente cuando la demanda interna está completamente parada.  

Los países emergentes y China están comenzando a aflojar el ritmo de crecimiento, por lo que nuestras exportaciones sufrirán

Si el sector exterior se deteriora, como así va a suceder, sólo nos quedará la situación de la demanda interna para intentar crecer y crear empleo, algo que no parece preocupar mucho el ejecutivo actual. Pero los sectores instituciones españoles están, todavía en una fase lo suficientemente deteriorados, como para que únicamente podamos esperar más destrucción de empleo, menor consumo e inversión. Los datos del primer trimestre publicados por el INE son concluyentes.

Las familias confirman la extrema debilidad del consumo, causada por la reducción anual de la renta disponible nominal del 2,6%, que llega al 5% en términos reales. Aquí, los esfuerzos de las empresas y el ejecutivo han logrado su objetivo para incrementar la competitividad precio de la economía española. Un país que sólo puede competir en salarios demuestra que sus sectores productivos son de ínfimo valor añadido, cuyo éxito en los mercados internacionales solo nos hará ser más pobres en los terrenos de la innovación y creatividad. Con estas cifras, y las de ahorro, se confirma que el problema del consumo no recae en las expectativas, sino en la fuerte caída de rentas. Esta caída se sigue produciendo, prácticamente cada viernes, con las subidas de impuestos recientes o el fuerte incremento del precio de la luz. Con todo, la tasa de ahorro se situó en mínimos históricos, aunque en el primer trimestre alcanzó el 8,5% de la renta disponible. Esto, junto al desplome de la inversión en vivienda, permitió a los hogares aumentar su posición superavitaria.

Con una caída de las rentas reales del 5%, el consumo de las familias se mantendrá deprimido

La renta de las empresas no financieras también evolucionó de forma negativa, cerca de un 2% de caída interanual, pero se beneficiaron de una mayor caída de los salarios, por lo que el excedente bruto de explotación mejoró algo, punto esencial en el modelo neoclásico. Este fenómeno lo ha posibilitado de forma nítida la reforma laboral, que ha dejado prácticamente sin efecto la negociación colectiva, y por ende el poder de negociación de los trabajadores. Pero el mayor ahorro empresarial no va a aumentar la inversión en capital fijo, que apunta un descenso del 6% anual en 2013, sino que va a elevar el ahorro y la autofinanciación, que suple la ausencia de crédito.

Las empresas no financieras dedican al ahorro todo el aumento del excedente empresarial que surge de la caída de salarios

La pregunta que surge es, ¿por qué no invierten las empresas? Pues es sencilla la respuesta. Mientras la cruzada sobre salarios se cebe en las clases bajas y medias, las que sostienen el consumo, y mientras el ejecutivo se empeñe en hacer pagar la crisis de ingresos públicos a los mismos percentiles de renta, la economía seguirá en recesión.

Las empresas no invertirán hasta que la sangría de rentas de clases medias y bajas no se supere

En resumen, el FMI ha hecho suyo un discurso lógico e intuitivo. Si el ajuste fiscal necesario en los próximos años es de casi cuatro puntos porcentuales y las rentas de los hogares siguen descendiendo al ritmo actual, aplicando los nuevos multiplicadores descubiertos, la demanda interna podría declinar todavía casi un 4% nominal en los dos próximos años. Solo un descenso del deflator del PIB, como en Japón, o un fuerte avance de las exportaciones, podrán hacer que crezcamos en los dos próximos ejercicios. Por supuesto, de creación de empleo ni hablamos.  


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