Economista ciudadano

Estanflación y desigualdad es lo que toca

La euforia del Gobierno y los grandes conglomerados financieros responde al triunfo de las tesis más radicales en materia socioeconómica. La economía española ya ha dejado atrás, supuestamente, la recesión técnica, algo imprescindible para presumir, pero se encamina hacia un largo periodo de estanflación e inequidad.

Después de un duro ajuste de gasto en transferencias y servicios públicos, no así en gasto corriente, los sectores más débiles de la sociedad están hoy completamente desmantelados, habiéndoles despojados de los derechos más básicos, como el derecho a una justicia gratuita, acceso a la educación en igualdad de oportunidades y a una sanidad universal y gratuita. Esto, junto al mantenimiento de forma consciente de un ejército de reserva de mano de obra barata, ha aligerado los costes laborales para las grandes y medianas compañías, lo que se ha dejado notar en las cuentas de resultados de estas grandes empresas.

El ajuste brusco en gasto social y derechos sociales ha desmantelado a la sociedad

El objetivo fundamental  era desmantelar los sectores con mayor peso sindical, la industria y el sector público, y por ello, de ahí la inquina en la destrucción de empleo, a pesar de no presentar excesos de capacidad significativa respecto a nuestros socios comunitarios. Así la producción industrial ha perdido un 30% de sus capacidad desde el 2007, lo que se ha traducido en más de 1,5 millones de empleos expulsados, mientras que el sector público ha descendido en algo más de 600.000 empleados desde el inicio de la crisis. Con estas prácticas, al margen de deteriorar la calidad de los servicios públicos, se busca minar la capacidad organizativa de la sociedad que ve cómo cada vez es más complejo la acción conjunta, aunque las últimas movilizaciones sociales podrían estar reviviendo parte de la colectivización de las demandas, aunque se hacen al margen de las grandes organizaciones políticas y sindicales.

El objetivo fundamental era desarmar a los sectores económicos con más peso sindical: sector público e industria generando estancamiento económico

Este primer envite, saldado con éxito, buscaba redimir a los grandes causantes de esta crisis, el sector financiero, cuyos flujos de capital ocioso y especulativo estaban expectantes y recluidos tras la indignación social por las numerosas estafas. Por ello, ante los primeros síntomas de vuelta del canal de financiación hacia actividades inocuas para las economías en crisis, como son los mercados bursátiles, financiación de operaciones inmobiliarias o compras masivas de deuda pública por parte de la banca nacional, se ha desatado la euforia y se ha dado por finalizada la crisis por parte de los gestores financieros.

Estos supuestos brotes verdes están generados por la acción irresponsable de los bancos centrales que generan un circuito cerrado de difusión monetaria  entre el banco central, la banca comercial y la deuda pública, sin que ello suponga ninguna mejora en las condiciones de financiación de la economía. Además, esto está provocando como ya se puede medir objetivamente, en un incremento de las desigualdades sociales. No hay que olvidar que tasa de paro se sitúa casi en el 26%, la renta de las familias sigue menguando en el segundo trimestre del 2013 hasta los niveles más bajos de la crisis tras caer los salarios un 5% y la tasa de personas en extrema pobreza se ha duplicado desde 2007m según las estadísticas de Cáritas. Numéricamente, en EEUU y según Stephen Roach, el 10% de los más ricos era el más beneficiado de la inyección masiva de liquidez de la Fed y sus nulos efectos de transmisión hacia el resto. De hecho, el 95% de los ingresos de la recuperación económca desde 2009 están en manos del 1% más rico. En España, esto se deja notar en el Índice de Gini, que al finalizar el año 2012 nos situaba en segundo lugar de máxima desigualdad tras el gran ejemplo que suelen poner los liberales: Letonia. 

Los flujos financieros vuelven a ser los que lideran la actividad generando un progresivo deterioro en las cifras de igualdad

Estamos pues ante un doble fenómeno altamente peligroso a nivel social. Por un lado, la economía financiera, lejos de perder hegemonía, a pesar de ser una de las palancas de propagación de la crisis actual, ha recuperado su esplendor y sale reforzada, sin ningún cambio en la legislación, ni en la regulación y con los niveles de opacidad intactos. Por otro, la sociedad civil muestra en España, y en general en Occidente, con excepciones, unos niveles de inequidad y pobreza que van a ser muy complicados de enderezar por un poder político en franca connivencia con el capital financiero. El escaso crecimiento que se vislumbra en al menos una década, va a cronificar el problema del desempleo en España puesto que las condiciones para un resurgir económico son nulas. A la destrucción de la industria y el sector público, se unen los niveles de endeudamiento tan significativos, tanto en el sector público, como en el privado. El sector financiero ha dejado de dar crédito, en parte por la propia situación de endeudamiento, pero también porque el carry trade de la deuda pública, endeudarse al 0,5% en el BCE y comprar deuda pública al 4%, es muy golosa y no genera costes.

La economía financiera no ha perdido ningún privilegio y sale reforzada de esta crisis, curiosamente provocada por ella

Pero también en la facilidad de crédito hay desigualdad. Las grandes empresas se financian a un precio muy bajo, 2,7 pb. menos en los préstamos de más de un millón de euros, a lo que hay que sumar el volumen de préstamos del ICO que sustenta a muchas de las grandes compañías del IBEX 35. Estas mismas empresas, además, han podido reabrir su financiación mediante la emisión de bonos con tipos de interés por debajo del de la deuda pública, lo que sin duda no pueden hacer las empresas de menor tamaño.

En suma, el dinero de esta supuesta recuperación en los mercados financieros se está moviendo en un circuito muy cerrado que va de los bancos centrales a los comerciales y de ahí a la deuda pública o a la Bolsa, lo que no significa que la recuperación de la actividad real vaya a producirse a corto o medio plazo. De hecho, la Bolsa ya no es un indicador adelantado de la actividad económica, si es que alguna vez lo fue. Las cifras de este año de producción industrial, consumo de mercancías o inversión en bienes de equipo, así lo demuestran. Si a esto añadimos, que en el tercer trimestre del este año, el sector exterior ha dado muestras de fatiga, podemos completar el círculo de estanflación, caída de precios y máxima desigualdad. Sigamos así y ya veremos lo que nos encontramos.


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