Economista ciudadano

En España no hay trabajo para todos

En España cualquiera que analice la situación económica, y en particular el mercado laboral, llega a la conclusión que los dirigentes políticos actuales, y los anteriores, les resbala la situación del desempleo. Da igual que hablemos del PP o del PSOE, se dedican únicamente a restregar la propaganda cuando los ciclos alcistas las cifras del desempleo mejoran, y se resignan a culpar a la herencia recibida, cuando los ciclos son bajistas.

El drama del desempleo no preocupa de verdad a los políticos en España

El gran problema es que nadie habla claro a la ciudadanía, tampoco los economistas que, algunos, siguen apostando por el pleno empleo en España si se cumpliesen las máximas del modelo neoclásico del mercado laboral: es decir bajar el salario hasta que la oferta iguale a la demanda de empleo. Otros abundan en el factor institucional: si no existiese negociación colectiva la flexibilidad y eficiencia alcanzarían el punto máximo y la contratación sería inmediata.

Con un único contrato, la gran mayoría seriamos trabajadores indefinidos con un incremento de las indemnizaciones por despido, respecto a la situación actual

También se ha puesto de moda el mal llamado Contrato Único. Según sus partidarios el gran problema del mercado laboral, al menos el de la precariedad, es que existen demasiados tipos de contratos temporales y eso es un gran incentivo para los empresarios a contratar de forma temporal. Con un único contrato, la gran mayoría seriamos trabajadores indefinidos con un incremento de las indemnizaciones por despido, respecto a la situación actual. Por último, los alérgicos a los impuestos, propugnan reducir hasta el mínimo los impuestos o cotizaciones sobre el factor trabajo, solo con eso, en un ejercicio inaudito, aseguran que el problema del desempleo prácticamente se solucionaría.  

Las recetas liberales y neoclásicas no acabarán con las tasas de empleo y actividad tan bajas

Pero todos los gurús que bendicen esta panoplia de medidas, que incluyen conservadores, liberales y socialdemócratas, apenas dedican tiempo a estudiar la realidad más tozuda del mercado laboral español. Que no hay trabajo para todos, dada la matriz de producción que tenemos, el nivel formativo de los hogares, la propensión a contratar que tienen las empresas en España y los colectivos que más difícil tienen el acceso al mercado laboral.

Para ello les recomiendo que lean y consulten el magnífico resumen que la Revista Alternativas Económicas ha hecho en dos volúmenes con los 83 gráficos para entender la crisis y sus efectos. Ahí podrían saber que la tasa de empleo en España, ratio casi más importante que el desempleo, es del 54%, es decir apenas la mitad de la población activa está ocupada, otra cosa es que en qué condiciones. La media de la zona euro se sitúa en el 63%. Pero más preocupante es que en las mejores épocas de creación de empleo en España, años 2004, o 2005, dicha tasa de empleo apenas superaba el 60%, lo que da idea de las dificultades de España para alcanzar tasas de empleo compatibles con el pleno empleo. Alemania, Dinamarca, Reino Unido o Países Bajos alcanzan tasas de empleo superiores al 70%.

Otro factor que abunda en la gravedad del mercado laboral, ignorado por políticos y muchos economistas, es la población activa

Otro factor que abunda en la gravedad del mercado laboral, ignorado por políticos y muchos economistas, es la población activa. Para un político en España, del PP o del PSOE, esta variable juega a su favor siempre en los últimos años. Se alcanzó un máximo en 2007, con 20,7 millones de personas y ahora se sitúa en 17,5. Ha sido una bendición porque así, los distintos gobiernos han podido reducir la tasa de paro sin tener que crear empleo. Pero de nuevo, incluso en las mejores épocas de la burbuja inmobiliaria, la tasa de actividad apenas superó el 65%, también muy lejos de las tasas de actividad de los países nórdicos.

¿Dónde se encuentra la gran diferencia con los países más avanzados?. Pues en colectivos concretos. Por un lado, la gran bolsa de trabajadores sin cualificación, parados de larga duración, jóvenes, mujeres y mayores de 45 años. En materia de parados de larga duración, España colidera la UE con Grecia (18,4% en Grecia y 13,1% en España. Esta situación es particularmente grave en mayores de 45 años, más de 1,7 millones de desempleados, con una probabilidad de encontrar empleo que tiende a cero. En el grupo de 50 a 59 años, el 62% de mujeres y 59% de hombres eran parados de larga duración.

Mujeres, jóvenes, mayores de 45 años y trabajadores poco cualificados son los abocados a la exclusión social

En lo que respecta a la formación. En España el 35% del desempleo corresponde a trabajadores de baja cualificación, lo que ahonda el riesgo de pobreza absoluta entre dichos trabajadores. En cifras, más de 10 millones de desempleados en la UE tenían una formación inferior a la educación secundaria. Los jóvenes apuntan todavía a una peor situación. Casi el 70% de los jóvenes de 16 a 19 años estaba en paro al finalizar el año 2014, el 50% entre 20 y 24 años y el 32% de 25 a 29 años.

Todas estas cifras, y otras más cualitativas, configuran un panorama tenebroso en el mercado laboral español. Solo con construcción o servicios de bajo nivel añadido, donde se crea el poco y malo empleo que se genera, no es posible absorber todo el stock de trabajadores. Pero yendo más allá, ya no solo hay que recuperar el empleo perdido, es que habría que crear unos 3 o 4 millones adicionales para que la tasa de empleo y actividad llegasen al 70%.

No hay empleo suficiente para alcanzar tasas de empleo y actividad razonables

En resumen, no hay que mentir a los ciudadanos. España no creará suficiente empleo para alcanzar tasas de empleo y actividad homologables a los países nórdicos y centroeuropeos. Este problema no es únicamente español. EEUU ha alcanzado una tasa de paro del 5,5% con una tasa de actividad del 63%, la mínima desde hace muchos años. Las soluciones están claras. Para la gente joven más preparada, la emigración. El resto, subsistir con subsidios, trabajo en negro o precario, tirar de la familia y el abismo de la exclusión social. Ni siquiera creciendo al 3% alcanzaremos esas cifras, por lo que solo cabe no engañar y cambiar la matriz de producción.


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