Economista ciudadano

Electoralismo barato con el IRPF

La desesperación política del Presidente Rajoy le está costando romper todos los moldes lógicos de lo que debería hace un gobierno sensato ante el inminente fin de la legislatura. No es sensato, ni ético que tome decisiones que van a condicionar la política económica del nuevo ejecutivo, si es que fuese diferente al que rige, de forma muy negativa, los designios del país.

En el anuncio de esta rebaja fiscal no se advierte a los ciudadanos de que el IRPF está parcialmente cedido a las CCAA, por lo que la cuantía total de la bajada dependerá de las decisiones de los nuevos Presidentes de las CCAA

Un Rajoy desesperado anuncia una bajada e impuestos antes de vacaciones

La última ocurrencia de Rajoy ha sido la de anunciar, con gran sorpresa por parte del Ministro Montoro, una rebaja fiscal a mitad de año, con una gran complejidad técnica, anunciada a bombo y platillo, cuando aparentemente estaba prevista a principios de 2016.

El anuncio de esta rebaja fiscal, evaluada en 1.500 millones, no advierte a los ciudadanos que el IRPF está parcialmente cedido a las CCAA, un 50%, por lo que la cuantía total de esta bajada dependerá de las decisiones de los nuevos Presidentes y Presidentas de las CCAA. Por tanto, se trataría de un anuncio trampa, sin transparencia y con condiciones que no dependen del propio ejecutivo, algo que debería saber el propio Rajoy.

La medida apenas tendrá impacto si no la corroboran las CCAA

Lo más sorprendente de esta rebaja de impuestos, que por cierto llevan en su programa tanto el PP, como el PSOE y Ciudadanos, es que este momento del ciclo en el que incumplimos los preceptos sobre deuda, déficit y especialmente en materia de bienestar social, parece una medida esencialmente electoral y tendente a contentar a aquellos electores que han abandonado al PP.

Es una medida eminentemente política, poco meditada y de difícil implementación práctica, como todo lo que hecho Rajoy en esta triste y perdida legislatura

Si miramos el impacto medio de esta medida, que supondrá reducir el tramo mínimo del 20% al 19%, y del 47% al 45%, siempre pensando en los tramos estatales, generaría un ahorro de 4€ para un ingreso bruto de 15.000€, 8€ para 20.000€ y 11€ en el caso de 25.000€. Por el lado de las rentas más altas, las que algunos siguen creyendo que han sido los grandes castigados por la subida de la fiscalidad a principios de la legislatura, reciben un regalo equivalente a 685€ si los ingresos son de 500.000€, o 114€ si son de 100.000€. Por tanto, a priori, esta medida no parece destinada a aumentar el consumo, ya que la propensión al consumo es inversamente proporcional a los ingresos recibidos, algo que debería saber el Presidente Rajoy, o si no él, alguno de los escasos asesores que trabajan junto a él. Es por tanto una medida eminentemente política, poco meditada y de difícil implementación práctica, como todo lo que ha hecho Rajoy en esta triste y perdida legislatura.

La bajada es ridícula para rentas bajas y más alta para rentas altas

Pero además, esta medida ahondará la heterogeneidad fiscal entre territorios. No hay que olvidar que Asturias, Andalucía o Cataluña son las CCAA con los tipos marginales de la renta más alto, frente a Madrid y las dos Castillas con los tipos más bajos. Por tanto, ahora tras este recorte de retenciones, los ciudadanos seguirán siendo discriminados en función de dónde habiten, generándose una distorsión en la asignación de recursos y en las decisiones de ahorro e inversión. Con el fin del monopolio del partido único que regía en España hasta 2015, en el que las CCAA eran meras invitadas de cristal a las decisiones del departamento de Montoro, ahora el Ministro tendrá que aparcar la soberbia y la mala educación y tendrá que reunirse con los nuevos Consejeros y negociar para que las CCAA ajusten sus tipos nominales a los estatales y así poder implementar esta reforma electoral.

Los problemas técnicos de incorporar esta ocurrencia a mitad de año va a traducirse en multitud de problemas para empresas, que tienen que retener, y a los ciudadanos que tendrán que hacer su declaración en 2016 con incertidumbre sobre cómo computar gastos e ingresos antes y después de la bajada de retenciones, así como problemas de coordinación y también del cálculo de deducciones.

Esta bajada de impuestos sin duda va a ser la antesala de nuevos ajustes en gasto social en la próxima legislatura de seguir Rajoy de presidente

La implementación técnica será muy complicada por hacerla a mitad de año

Por último, esta bajada de impuestos, a pesar de una mejoría transitoria de los ingresos públicos, en un contexto de fuerte reducción de derechos sociales, con la implantación de copagos en medicinas, en dependencia, ambulancias y prótesis, sin duda va a ser la antesala de nuevos ajustes en gasto social en la próxima legislatura si Rajoy continua gobernado. Por el contrario, nada ha dicho de reducir el IVA, un impuesto que grava el consumo y es profundamente injusto, generando una sociedad cada vez menos inequitativa, verdadero drama de esta maltrecha España.

La inequidad se acrecentará con este regalo electoral

En suma, Rajoy ha anunciado una bajada de impuestos que difícilmente se podrá implementar desde un punto de vista técnico, condicionará el gasto social, supondrá mayor desigualdad entre territorios y cuyas cifras mejoran más la situación de las rentas más altas, curiosamente los electores que más han abandonado al PP, como se ha visto en Madrid. Todo ello, sin que la Comisión se haya pronunciado, después de haber mandado un programa de estabilidad que optaba por un esfuerzo superior de consolidación fiscal. Esperemos que los ciudadanos se den cuenta de que el PP trata de hacer electoralismo anunciando esta medida justo antes de las vacaciones de verano y con la vista puesta en las elecciones generales de noviembre. Qué tristeza de país.


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