Economista ciudadano

Destrozado el consumo, ahora van a por el ahorro

Uno de los argumentos que utilizan los economistas de oferta con más vehemencia es que la política de ajuste y austeridad a la larga tienen éxito porque los agentes dejan de consumir, ahorran y finalmente vuelven a consumir.

La argumentación se basa en el carácter racional de los agentes, tanto individuos, como empresas, que anticipan los cambios de ciclo y por tanto ajustan sus decisiones de gasto e inversión con precisión, teniendo siempre la información sobre rentas futuras disponible y con certeza cuasi perfecta. Esta elucubración tiene una serie de lagunas de fundamento y cuya demostración empírica está muy lejos de ser fiable.

Los neoclásicos siguen abogando que el ajuste de gasto llevará a un aumento del ahorro y a un consumo futuro: falso

La realidad española es que, tras una década de fuerte incremento del consumo y caída del ahorro, la crisis abrió un serio gap en la demanda interna y tanto el consumo, como la inversión privada y pública se desplomaron, fruto del ciclo, pero también de una política fiscal procíclica, tan negativa, como estéril.

Esta política, seguida de forma milimétrica por la UE, ha desencadenado un incremento del desempleo brutal que ha alcanzado el 11% en la UE, y suma más de 40 millones de desempleados, de los que más de 6 millones son españoles. Junto a esto, la inversión privada y pública ha descendido a niveles anteriores al año 2005, por lo que no se espera un punto de giro en el horizonte inmediato.

Las secuelas de la mezcla de restricción crediticia y reducción de gasto, inversión y rentas, ha llevado a la economía española a una tasa de paro del 26% y una caída estimada del PIB del 2% en 2013, según muchos analistas independientes. La lógica neoclásica es que la tasa de ahorro debería haber aumentado, de forma que el nivel de apalancamiento se podría haber reducido y así acumular fondos suficientes para encarar la fase de recuperación del consumo, tirando del ahorro acumulado.

Las políticas de ahorro y ajuste de gasto han llevado a la economía española al 26% en tasa de paro y caída del PIB del 2% previsto en 2013

La realidad es muy tozuda y muestra que la tasa de ahorro está ya por debajo de los niveles de 2000, y se ha situado en el 8,2% sobre renta disponible a finales de 2012. La hucha familiar se redujo en un 2,8% y sólo en el último trimestre se contrajo un 3,5% respecto al año anterior. Las causas son claras, la renta disponible cayó un 4,2%, gracias a la política de rentas instaurada por el gobierno actual, lo que llevó a los salarios a menguar un 8,5% en el mismo periodo. Únicamente algunas ganancias en activos financieros, rentas de la propiedad y la reducción de cotizaciones sociales explican la diferencia entre la evolución de la renta disponible y los salarios.

La política de reducción de rentas ha provocado el desplome de la tasa de ahorro: 8,2% en 2012

Con estas cifras es materialmente imposible salir de una recesión, aunque cuesta hacérselo entender a los directores de la política económica actual. Las bases para dicha recuperación, tienen que venir por parte de la recuperación de las rentas salariales y disponibles, ya que sin ello el consumo y la inversión privada seguirá deprimida.

El choque de escuelas de pensamiento que, en otros tiempos, hubiera ya explotado, se mantiene en un estado mortecino porque no hay grandes diferencias entre los economistas de oferta y los de demanda, al menos en lo que se traduce en acciones de gobierno. Los anuncios de nuevas políticas restrictivas, ante el incumplimiento del déficit en 2012 y 2013, harán que se sigan congelando, cuando no reduciendo, los salarios y la renta disponible. La última llamada de la CEOE va en esta dirección, congelación nominal y reducción real, para poder rehacer los márgenes, algo que ya está ocurriendo en aquellas empresas que no dependen directamente del consumo o la exportación.

La ausencia de alternativas plausibles a la política actual de rentas seguirán provocando el incremento del paro

En suma, el fracaso de la doctrina neoclásica es plausible y choca por la realidad. Los agentes no son racionales y si no tienen rentas presentes, y las futuras pueden seguir cayendo, simplemente dejan de consumir y ahorrar.    


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