Economista ciudadano

Cáritas y el INE desestabilizan España

La palabra pobreza no sienta bien a los responsables políticos en España. En un país donde abundan los nuevos ricos, especialmente los que han vivido cerca del poder institucional en los últimos años, pero también entre los que se beneficiaron de la burbuja inmobiliaria, las pruebas de pobreza ahuyentan el turismo y la inversión extranjera.

Durante los últimos años, a raíz de la crisis financiera de 2008, las estimaciones de Cáritas, primero, y ahora las del INE, han sido puestas en entredicho, por diversos miembros del ejecutivo español que, normalmente, no van transitan por las calles españolas.

Cáritas y el INE coinciden en las cifras de pobreza

Para homogeneizar las estimaciones, y no entrar en guerra absurda de cifras, el umbral de pobreza según Eurostat se sitúa en el 60% de la mediana de ingresos por unidad de consumo de las personas. Por tanto, a medida que aumenta o disminuyen los ingresos de los hogares, la mediana, aumentará o disminuirá el umbral de la pobreza. Con esto, y según el INE, en 2012 (último dato disponible), los ingresos medios por hogar se situaron en 26.775€, cifra que claramente esconde una desigualdad plausible y constatable, por lo que hay que analizarlo con mucho cuidado. Esta cifra supuso un descenso respecto al año anterior del 3,5%, lo que revela la intensidad del descenso de salarios, pensiones y los aumentos de impuestos.

Con ello, el umbral de pobreza para hogares formados por una persona se situó en 8.114€ y 17.040€ para hogar tipo de dos adultos y dos hijos de 14 años. En ambos casos, el umbral se ha venido reduciendo en los últimos años, desde 2009, fruto del descenso intenso de ingresos medios, aunque si se analizase por percentiles de renta, se vería que el efecto es manifiestamente más intenso en los percentiles bajos de renta, que en los altos. Una de las características de esta crisis, como otras en el pasado, es que favorecen de forma nítida a los percentiles de renta más alta, gracias al fraude fiscal, y la ausencia de políticas redistributivas, tan odiadas y denostadas por la nueva casta de economistas libertarios.

La población por debajo del umbral de la pobreza se ha situado en el 20,4% de la población residente en 2013. Destaca la cifra de menores de 16 años que alcanza el 26,7%

El umbral de pobreza se reduce al reducirse los ingresos medios en España

Con todos estos efectos estadísticos que amortiguan y esconden una realidad infinitamente peor que la que transmiten los números, la población por debajo del umbral de la pobreza se ha situado en el 20,4% de la población residente en 2013. Destaca la cifra de menores de 16 años que alcanza el 26,7%, cifra escandalosa, salvo para el Gobierno actual que se empeña día tras día en desprestigiar las cifras de Caritas, muy similares a las del INE, lo que genera un hastío ciudadano que se ha visto reflejado en las últimas elecciones municipales y autonómicas. Esta pobreza relativa se ve reducida entre los mayores de 65 años al 12,7% del total, fruto, en parte, a que la metodología incorpora la variable vivienda como elemento que amortigua la pobreza. Como entre los mayores de 65 años hay un porcentaje elevado de dueños de vivienda, con ella ya pagada, parece como que se es menos pobre porque no hay gastos de hipoteca. No así entre los mayores que vivan de alquiler.

Lo que no reflejan bien estas cifras, es la llamada pobreza vergonzante, es decir aquellos mayores que por vergüenza no acuden a los servicios sociales, como es el caso del Distrito de Salamanca en Madrid. Aquí pude comprobar cómo hay mayores que cierran las persianas y apenas bajan a la calle en agosto para que los vecinos crean que se han ido de vacaciones, que no pueden hacer las tres comidas al día por falta de liquidez, a pesar de contar con un piso que teóricamente tiene un valor elevado. También aquí existe pobreza energética, no pueden encender la calefacción.

La pobreza vergonzante existe, especialmente en barrios supuestamente ricos

Esta realidad escapa al control estadístico y empeora la situación real de la pobreza en España, lo que sin duda ensombrecerá la propaganda de la arcadia neoliberal y libertaria que algunos se empeñan en incorporar al acervo cultural y económico español. Con todo, y a pesar de las deficiencias estadísticas, el 17% de los hogares en España no llega a fin de mes, un 3,4% más que el año anterior. Con las perspectivas de incremento de salarios de los ocupados, y los salarios de entrada de los nuevos ocupados, es más que probable que este porcentaje se eleve y mantenga su tendencia a medio plazo. En este punto, la arcadia feliz nos bombardea diciendo que un empleo mal pagado es mejor que un no empleo, con el señuelo que esto es solo coyuntural y que en breve los empresarios pagarán salarios dignos, aunque no haya convenio colectivo, por solidaridad y buenismo. En un entorno económico sin crecimiento de la productividad, como es el caso, ¿qué incentivos tienen las empresas para pagar mayores salarios? Por tanto, esta estructura de empleo y salarios ha llegado para quedarse. El resto de indicadores, el porcentaje de hogares que no va de vacaciones o que retrasa pagos básicos, también distorsionado y adulterado, no es más una señal más de la probabilidad, cada más grande, de quiebras individuales, incluso en hogares y personas con empleo. Esos empleos que engordan las estadísticas de paro registrado y afiliación, y que curiosamente no vienen acompañados de nivel salarial y contribución a la Seguridad Social.

El tipo de empleo y los salarios actuales no garantizan la salida de la pobreza

Por CCAA, el panorama replica la situación del desempleo, siendo Andalucía, Murcia, Canarias, Extremadura y Valencia donde se concentran los hogares más pobres, aunque Madrid casi se sitúa en la media de hogares con muchas dificultades para llegar a fin de mes, muy lejos de Navarra, País Vasco; Asturias o Castilla León que presentan las mejores cifras.

En resumen, la pobreza real existe, aunque a veces no se manifieste. Avanza inexorablemente y no se mitiga tanto con el empleo basura, o con la tenencia de vivienda pagada. La cantidad de niños y adolescentes pobres ya debería ser una señal de que algo se está haciendo mal, y no dejarlo todo al fatalismo darwinista que algunos defienden. Si la pobreza es irremediable, y no ponemos solución, habremos fracasado como país y como sociedad. En un contexto de desempleo estructural a partir de los 45 años, donde el número d hogares sin ingresos supera el 1,2 millones, despreciar una fórmula de renta básica es simplemente no entender nada de la dinámica económica y social.


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