Economista ciudadano

Campañas electorales y quiebra de la Seguridad Social

A falta de debates sensatos y rigurosos, los diferentes partidos y líderes, salvo el Presidente del Gobierno, se han lanzado a bailar, montar en globo, contestar preguntas amañadas en programas del sábado noche y el Presiente a dar collejas a sus hijos comentando fútbol en la cadena de los obispos, conocida por su homofobia y machismo más casposo.

Con este panorama avanza la precampaña electoral, y lo único que se deja filtrar por parte de la mayor parte de los partidos políticos, es esquilmar la Seguridad Social y la Hacienda Pública sobre la base de bonificaciones en las cotizaciones, cuanto no reducciones, y rebaja de impuestos, eso sí siempre en diferido. La cantidad de medidas tendentes a reducir los ingresos de la Seguridad Social son ingentes. Desde “regalar” años de pensión por hijo, extender el permiso de paternidad y maternidad, algo que es imprescindible por otra parte, bonificar nuevos contratos, extender en el tiempo las bonificaciones ya existentes, son algunos de los ejemplos de la falta de imaginación y rigor que muestran los diferentes partidos, siempre sin explicar cómo lo van a financiar y si el sistema aguanta o no este dispendio.

Frente a Francia, que tiene una varianza en sus ingresos tributarios muy baja, en España la oscilación es máxima

Todas las propuestas políticas se resumen en esquilmar la Seguridad Social y la Hacienda Pública

La realidad fiscal en España es tozuda. Tenemos unos ingresos tributarios sobre PIB muy inferiores a la media de la UE, andamos por el 36%-38%, frente a países como Alemania con el 45% o Francia con el 53%. Pero además de todo eso, la volatilidad de los ingresos es muy significativa, lo que claramente condiciona las políticas fiscales y de gasto, algo que ignoran los aguerridos y poco solventes candidatos. Frente a Francia, que tiene una varianza en sus ingresos tributarios muy baja, en España la oscilación es máxima, fruto de nuestra dependencia de las diferentes burbujas que han posibilitado los picos de recaudación que por ejemplo tuvimos en 2007, y que hoy todavía necesitaríamos algo más de 20.000 millones € para alcanzar dicho nivel.

España sigue muy por debajo de la media de ingresos tributarios sobre PIB en la UE

Con todo, la ecuación es sencilla. Por un lado, nos faltan 20.000 millones de ingresos y por otro lado, el exceso de gasto nos obliga a ajustar entre 10.000 y 15.000 millones € para cumplir la absurda regla fiscal que nos impone Bruselas, por lo que tenemos un serio problema cuantificado en 30.000-35.000 millones€. Parte de este problema se llama Seguridad Social, cuyo desajuste presupuestario, ignorado sistemáticamente por Montoro en esta legislatura, puede suponer más de 1,5% del PIB, sin que exista ninguna medida en concreto que a corto plazo pueda mejorar el sistema.

La Reforma Laboral explica una parte del desplome de los ingresos de la Seguridad Social, ya que a pesar de que hay 500.000 nuevos afiliados, la recaudación apenas aumenta un 1,5%. Esto, de facto, es una rebaja de cotizaciones encubierta dadas las facilidades otorgadas a la empresa para emplear mano de obra más barata que, supuestamente, solo trabaja a tiempo parcial, pero que acaba trabajando a tiempo completo. Aquí hemos pasado desde el lema: derogaré un poco la Reforma Laboral que balbuceó Pedro Sánchez cuando salía de reunirse con la patronal, a venirse arriba y cantar que la derogaré completamente. También hemos escuchado la cantinela del contrato único como Bálsamo de Fierabrás, que supuestamente acabaría con la dualidad del mercado laboral y elevaría los ingresos hasta acabar con el déficit. Pero quien realmente tiene la llave, y eso casi todo el mundo lo sabe, es el mundo empresarial. La patronal, quien diseñó la reforma de 2012, ahora quiere seguir apretando a los principales partidos, aquellos que pueden gobernar, para que en la próxima legislatura se alivie aún más la supuesta carga del coste de la Seguridad Social.

Tenemos un déficit de ingresos en Seguridad Social y Hacienda que ronda el 4%

Por el lado de los impuestos, la mayor parte de candidatos, con más o menos ingenio, proponen bajadas de impuestos, aunque todavía queda un margen para recuperar la carga fiscal de 2007, si es que esto fuese lo óptimo. Rajoy ha subido impuestos en esta legislatura por valor de más de 17.000 millones de euros, y ahora tímidamente ha empezado a deshacer el camino. Promete una rebaja adicional del IRPF para finales de la legislatura que viene por valor de 5.000 millones, sin que nadie sepa como casa eso con el mantenimiento de lo servicios públicos que tanto denigra y desprecia, algo que se suele mamar cuando uno pisa FAES. Pero lo más curioso es que sólo se habla de impuestos, y no de tasas o copagos que ha instaurado el Ministro Montoro, el mismo que nadie quiere llevar en sus listas. Por lo visto, los pensionistas seguirán copagando medicamentos y prótesis y también el traslado en ambulancias. Pero también los universitarios seguirán teniendo que dejar, en un porcentaje no desdeñable, el acceso a la Universidad y por supuesto los que siguen pagando el impuesto revolucionario a los colegios concertados seguirán diciendo que la enseñanza obligatoria púbica es gratuita.

El Fondo de Reserva se agotará en menos de tres años y si no hay un cambio en las fuentes de financiación del sistema, entrará en quiebra técnica

Rajoy no deshará los copagos y promete bajar el IRPF a final de la legislatura

En este contexto, solo cabe una duda. ¿Qué nuevos servicios serán privatizados total o parcialmente en la próxima legislatura? Hay grandes empresas, del estilo de gestión de Abengoa, que esperan impacientes a que se denigre tanto el servicio o se quiebre el sistema público, para entrar silenciosamente. Yo apostaría porque parte de la sanidad y también el sistema de pensiones pueden sufrir modificaciones de calado, que a este paso, entrará en una dinámica irreversible si no se le pone freno.

Se avecinan nuevas privatizaciones de servicios públicos

De momento, el Fondo de Reserva se agotará en menos de tres años y si no hay un cambio en las fuentes de financiación del sistema, entrará en quiebra técnica. En este punto, no veo ninguna propuesta de cambio de financiación y si el uso indebido de los fondos para intentar crear empleo o facilitar la conciliación. Nada de esto se solucionará si no hay un cambio en el patrón de crecimiento, modelos de contratación y eliminación de todas las bonificaciones y reducciones que en nada mejoran los problemas estructurales el sistema, así como la financiación mixta: cotizaciones e impuestos finalistas, como en Francia. Por supuesto, alcanzar el pleno empleo y lograr una tasa de natalidad como la francesa nos llevaría al éxtasis, pero eso nadie lo contempla,


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