Economista ciudadano

Bañez falsea la Reforma Laboral

La Ministra de empleo, formando parte del coro celestial de la recuperación a la española, con un 26% de desempleo y 50% de tasa de empleo, desgranó en el Congreso los efectos de la reforma laboral faltando al rigor.

Esta reforma habría frenado la destrucción de más de 200.000 empleos, sin aportar un sólo documento empírico (una vulgar regresión estadística o algo similar) que verificase tal afirmación. Ha negado sistemáticamente que la mal llamada reforma del mercado laboral hubiese propiciado la aceleración en el ritmo de destrucción de empleo, o que fuese la causante de la deflación salarial galopante que asola a la economía española.

El Banco de España desmiente la afirmación del Gobierno de que la reforma laboral ha evitado una mayor destrucción de empleo

Lo que debería saber la Ministra, que para eso es la máxima responsable del mercado laboral, es que una reforma de este calado no se puede resumir ni analizar con poco más de un año de vida. El texto ha introducido modificaciones de corte estructural que necesitarán una muestra de al menos 4 o 5 años para poder estimar los efectos coyunturales y estructurales, si no hay nadie que la modifica y deroga, como así lo espero.

Para contradecir los excesos verbales de una Ministra ajena al conocimiento más elemental sobre economía laboral, el Banco de España, cuyos técnicos sí saben de esto, aunque su cúpula haya sido cómplice de muchos de los desaguisados en la reciente burbuja inmobiliaria y financiera, ha llevado a cabo un tímido y humilde ejercicio de análisis sobre los efectos a corto plazo de esta reforma.

La reforma, en esencia, ha modificado casi por completo la negociación colectiva. En materia de negociación colectiva, y con el objetivo de incrementar el grado de descentralización del sistema, se estableció la prioridad aplicativa de los convenios de empresa en un amplio conjunto de materias (salario base, complementos, remuneración de horas extraordinarias o distribución del tiempo de trabajo), sin posibilidad de acuerdos en contra en convenios de ámbito superior. A su vez, con el fin de aumentar la flexibilidad interna de las empresas se ampliaron las posibilidades para la inaplicación (o descuelgue) de las condiciones pactadas en el convenio vigente, así como para modificar unilateralmente las condiciones de trabajo que estuvieran por encima de los mínimos establecidos en el convenio colectivo. Finalmente, para incentivar una renegociación más ágil, la reforma estableció un límite máximo de un año a la vigencia de un convenio tras su finalización.

La reforma ha modificado de forma estructural las relaciones laborales y favorece el dumping salarial

En materia de costes y procedimientos de despido, se tomaron un conjunto de medidas. Por una parte, se redefinieron las causas económicas del despido, objetivando las condiciones que dan lugar a la procedencia de la rescisión del contrato. En concreto, se determinó que este sería el caso si la empresa presentara pérdidas (o las esperara) o se enfrentara a tres trimestres consecutivos de caídas interanuales de ventas o ingresos ordinarios.

Por otra, se redujo el importe de las indemnizaciones en el caso de improcedencia, quedando fijado tanto para los despidos objetivos como para los disciplinarios en 33 días por año trabajado y un máximo de 24 mensualidades (frente a los 45 días y un máximo de 42 mensualidades previamente vigente). En cuanto a los procedimientos de despido, se suprimió la necesidad de autorización administrativa de los despidos colectivos y la obligación por parte de la empresa del pago de los salarios de tramitación entre el momento de notificación del despido y su resolución judicial. Por último, en relación con las modalidades de contratación, se introdujo un nuevo tipo de contrato indefinido, denominado "contrato de emprendedores", para las empresas menores de 50 trabajadores con un período de prueba extendido a un año y diferentes bonificaciones fiscales. Asimismo, se flexibilizaron algunas de las condiciones del contrato de formación y aprendizaje y las relativas a la contratación a tiempo parcial.

Por último, aunque no se trata de un cambio legislativo, conviene recordar que los agentes sociales firmaron a principios de 2012 el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC‑2012) que incluía recomendaciones para la evolución salarial de unos incrementos del 0,5% en 2012, 0,6% en 2013 y entre el 0,6% y el 1,5% en 2014.

Sin que la reforma estuviese aprobada, los agentes sociales ya habían pactado una gran moderación salarial

Los resultados más llamativos, sin duda han sido los referentes a la destrucción de empleo, pérdida de derecho a la negociación colectiva y reducción selectiva de salarios, afectando claramente a los salarios medianos y de los percentiles más bajos de renta, no afectando a los salarios de directivos o directores de grandes corporaciones.

En los últimos trimestres se ha intensificado el proceso de moderación salarial, registrándose un descenso interanual de la remuneración por asalariado a principios de este año, según la CNTR. La información proporcionada por la ETCL muestra una moderación salarial algo más acusada desde el segundo trimestre de 2012. Dada la evolución reciente de la inflación, ambos indicadores coinciden en reflejar descensos de los salarios en términos reales en los últimos trimestres.

En la estimación de la ecuación de salarios estimada por el Banco de España se ha podido aislar el efecto coyuntural de la recesión, de los factores legislativos. A partir de 2012, sin embargo, se observa una clara reducción en el incremento medio de las tarifas salariales, que se situaron en el 1,3% en 2012, tasa más de un punto porcentual inferior a la inflación de diciembre del año anterior, referencia habitual en los procesos de negociación colectiva. Con los datos disponibles de 2013 las tarifas medias hasta agosto avanzaron a una tasa del 0,6%, a pesar del repunte de la inflación a finales de 2012.

La ecuación de salarios estimada por el Banco de España revela un cambio estructural antes y después de la Reforma Laboral

En relación al empleo, no hay ninguna evidencia sobre los efectos supuestamente positivos de la reforma laboral, más allá de la deflación salarial y la reducción de trabajadores cubiertos por la negociación colectiva. Finalmente, no se observan avances apreciables en términos de la composición de los flujos de empleo que siguen dominados por los asalariados con contrato temporal.


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