Economista ciudadano

Hasta el Banco de España no se cree los PGE

En el colmo de la incompetencia, todo el arco de analistas y organismos multilaterales han emitido su diagnóstico sobre las previsiones económicas del Gobierno para 2013, rechazando todo el cuadro macroeconómico que se inventó el Gobierno a finales de 2012.

El último en hacerlo público ha sido el Banco de España que ha publicado su cuadro de previsiones para 2013 y 2014. Para 2013, el supervisor apunta a una caída del PIB del 1,5%, lo que llevaría a la producción española a niveles de 2005, ya por debajo del billón de euros. Con ello, la tasa de paro se iría hasta el 27%, muy por encima de las ridículas cifras presentadas en los Presupuestos Generales del Estado y que la ministra Bañez se empeña en minimizar, provocando la ira de tantos parados y paradas que se sienten menospreciados cuando se banaliza los efectos de la reforma laboral.   

El Banco de España ha invalidado todo el cuadro macroeconómico del Gobierno para 2013, destacando la tasa de paro del 27%

Este ataque de realismo del Banco de España sorprende después de la propaganda que destilaba la institución en 2012, cuando incluso antes de presentarse los PGE, apostaba por el cumplimiento del primer objetivo de déficit para dicho ejercicio, en el 4,5%. La realidad ha superado al Gobierno y a su correa de transmisión ideológica neoclásica, y ahora toca rehacer todo el presupuesto, y por ende recalcular las necesidades de ingresos para cubrir unos gastos crecientes, ante el previsible incremento del coste del desempleo.

Esta profunda recesión, cuya intensidad se intensificó a finales de año, es el resultado de las medidas que han puesto en marcha al unísono el ejecutivo y el supervisor, especialmente en materia laboral y salarial. Las reducciones de salarios, el abaratamiento del despido y la obligación de repagar diversos servicios públicos, han reducido la renta disponible y por tanto el consumo privado, pero también público, por lo que no sorprende la dosis de realismo, dada la inercia que acumula el consumo privado.

Con estas cifras, y el cierre del déficit en 2012 ya en el 7%, un nuevo engaño al Parlamento en el debate del estado de la nación, todo esto sin ayudas a la banca. Si la Comisión revisa al alza el objetivo del déficit hasta el 5,5%, teniendo en cuenta la previsión del Gobierno, el ajuste estático del presupuesto se acercaría a 16.000 millones de euros. Si sumamos la desviación de ingresos fiscales y el incremento de prestaciones, el gasto deberá reducirse en casi 30.000 millones de euos, es decir casi un 3% del PIB. Lo triste es que esta realidad no se explica a los agentes sociales y económicos y se miente sistemáticamente en sede parlamentaria.

El error de previsión del déficit  y crecimiento motivará un ajuste extra de gasto de 30.000 millones de euros

Con el multiplicador del gasto cercano a 1, la reducción del PIB superaría el 2%. Por ello, lo que sí parece un juicio de valor muy optimista, la posibilidad de que en 2014 haya crecimiento positivo y menos aún creación de empleo neto, en un contexto de sobreendeudamiento del sector privado.

Siendo relativamente acertado el diagnóstico del Banco de España, lo más doloso es que las recetas que recomiendan siguen apostando por la devaluación interna, en línea con la corriente que define la crisis como de oferta, sin haber estudiado corrientes como la de salarios de eficiencia o el principio de demanda efectiva.

Las recetas de bajadas adicionales de salarios solo buscan mejorar la cuenta de resultados de las empresas

Deprimir aún más los salarios, con un significativo aumento de la productividad aparente del factor trabajo, solo persigue mejorar las cuentas de resultados de las empresas, ahogando los balances de las familias, que están ya en una situación de bancarrota en un porcentaje no desdeñable. El consumo privado, única variable que permitirá remontar la situación de recesión actual, no se podrá recuperar si se siguen reduciendo las rentas salariales, a lo que hay que unir el flujo de despidos que seguirá activo en muchos sectores que tienen previsto aprovechar la supuesta reforma laboral.

En conclusión, no hay ningún síntoma de recuperación económica, pero lo peor es que las recetas que preconizan el Gobierno y el Banco de España únicamente se asientan en la reducción salarial y gasto público. El drama del desempleo, la pobreza y la pérdida de capital humano y productivo encaminan a España a una larga travesía hacia el abismo, sin que sean capaces de cambiar el rumbo.


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