Economista ciudadano

Autogestión en el sector financiero

La crisis financiera se ha llevado por delante buena parte de las entidades financieras que antaño servían de pulmón para la mayoría de pequeñas empresas y autónomos que iniciaban o consolidaban su negocio. Fueron años en los que todavía se escuchaba a los emprendedores y gestores de empresas y se les ayudaba en su devenir empresarial.

Pero la llegada del señor ladrillo y toda su corte de pelotaris y advenedizos fueron copando las oficinas viejas y nuevas de las entidades financieras, fundamentalmente Cajas de Ahorro, quienes se plegaron a los cantos de sirena y los suculentos sobres que se estuvieron cobrando por el impulso desproporcionado del sector de la construcción residencial.

Las PYMES y autónomos han sido los grandes perjudicador por el sesgo ladrillista del sector bancario

La desviación de objetivos del propio sector financiero, la pérdida de valores y especialmente el abandono de la actividad tan loable como necesaria de la intermediación financiera y la financiación del mundo empresarial, han hecho que la confianza entre oferentes y demandantes de crédito se haya roto. Esta ruptura ha acarreado que ahora el sistema bancario tenga serias dificultades para retomar la actividad crediticia hacia el sector productivo, e incluso se haya olvidado de forma consciente cómo se valora una empresa sin garantías hipotecarias. Esta, y no solo la sequía de los mercados mayoristas de crédito y los problemas de solvencia y la cuantía de la prima de riesgo, es la principal razón por la las entidades bancarias han dejado de satisfacer la demanda de crédito, en muchos casos solvente. 

La falta de hábito ha dejado al sector bancario sin capacidad para poder valorar y retomar el crédito productivo

Las soluciones planteadas desde diferentes ámbitos están señalando continuamente a que el flujo de crédito surgirá de forma autónoma, con la misma tipología de personal y dirección de riesgos de la mayoría de entidades bancarias. Países socios de la Unión Europea ha demostrado una fortaleza de sus instituciones financieras y bancarias, no sólo por la gestión de personas que ejercen la figura de banquero, sino porque las personas ya sean física o jurídica tienen un conocimiento de la actividad bancaria tradicional y una parte menor conocimiento y especialización sobre la actividad bancaria especulativa.

De forma resumida se puede afirmar la doctrina elemental que toda gestión de cualquier unidad económica debe procurar el equilibrio de estas tres finalidades:

Procurar la efectividad de sus activos, esto es, sostener el grado de solvencia frente a los acreedores.

– Mantener las disponibilidades necesarias para atender puntualmente los pagos derivados del negocio, esto es, asegurar la liquidez de la empresa.

– Obtener la rentabilidad precisa, a fin de que puedan ser oportunamente remunerados los fondos empleados.

 Para suplir las carencias de financiación de empresas y autónomos, está surgiendo un nuevo modelo de cooperativa de crédito autogestionada en la Comunidad Valenciana. Este nuevo banco no tiene previsto hacerle competencia a la banca tradicional, ya que se centrará en la banca minorista y de empresas, fundamentalmente. La idea matriz es la de excluir todos los productos complejos o tóxicos, es decir, que los estatutos de esta cooperativa limitarán ya originariamente la comercialización, por ejemplo, de swaps, clips o participaciones preferentes, lo cual implica que la financiación del crédito se hará exclusivamente con depósitos o captación de pasivo que pudiera igualar los riesgos temporales del activo. Este proyecto incluye también la incorporación de la Sociedad de Garantía Recíproca de la Comunidad Valenciana (SGR). Esta idea además, está dirigida por los propios empresarios de la región, quienes han entendido que el gran fracaso colectivo del pull bancario regional, alimentado y consentido por los gestores políticos de la región y el Banco de España, han emprendido la única forma que se tiene en este momento de que el crédito fluya: la autogestión.

En la Comunidad Valenciana está a punto de surgir una cooperativa de crédito gestionada por profesionales y empresarios sin activos tóxicos

Este tipo de iniciativas, si se hacen con profesionalidad, rigor y solvencia, puede ser el futuro de un nuevo sistema crediticio especializado, muy volcado hacia el sector más bancarizado, como es el de las PYMES, quienes son los que realmente conocen el sector y la valoración de sus propias empresas, sin tener que depender del personal bancario surgido de la burbuja inmobiliaria y que, muy menguado, continua ocupando los departamentos de riesgos de las instituciones bancarias. La labor de las autoridades políticas será apoyar, no torpedear y no dejarse embaucar, una vez más, por el lobby bancario y por supuesto sin imponer una titulación a sus gestores, a pesar de su capacidad demostrada. La titulitis es mala consejera para este sector, especialmente si miramos hacia el Sr. Rato.   


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