Economista ciudadano

Apuesta por la desigualdad y deflación salarial

La gran apuesta del Gobierno surgido de las urnas en 2011 en España era lograr romper el poder de negociación sindical y entregar dicho poder en su totalidad a las fuerzas empresariales. Esta vieja aspiración de la CEOE y otros núcleos de poder adyacente, como FAES o FEDEA, consistía en desmantelar el sistema de negociación colectiva sectorial o regional, y trasladar todo el peso de la negociación al seno de la empresa. Dada la estructura empresarial en España, casi un 90% son empresas pequeñas o muy pequeñas, la realidad es que al carecer estas empresas de comités de empresa o similar, es la dirección la que termina decidiendo unilateralmente los salarios y las condiciones laborales.

El Gobierno, apoyado por la CEOE y otros lobbys cercanos, ha apostado por entregar todo el poder de negociación laboral a las empresas

Hay que tener en cuenta que en España tenemos un sistema de negociación colectiva denominado continental, o también llamado “open shop system” , en el que los resultados de la negociación se extiende a todos los trabajadores, independientemente de si están afiliados o no a alguno de los sindicatos que participan en los acuerdos tomados. Esta variante contrasta con el modelo anglosajón en el que sólo los trabajadores afiliados pueden beneficiarse de las ventajas del convenio colectivo. El resto deberá negociar de forma unilateral con la dirección de la empresa su salario y sus condiciones laborales.

Los resultados empíricos para la economía española son concluyentes. Con el modelo anterior a la Reforma Laboral, los convenios de empresa arrojaban un salario superior a los convenios de sector, que suponía un suelo legal, ya que se suponía que los convenios de empresa implicaba un mayor poder de negociación por parte de los sindicatos. Esta deriva salarial se dejaba notar en la cotización en bolsa, pues suponía que la mayor extracción de rentas por parte de los trabajadores acabaría minando los beneficios respecto a las empresas que firmaban convenios de sector. Esta investigación formó parte de mi tesis doctoral.

Los resultados empíricos en España son claros: la existencia de convenios de sector actúa como regulador salarial

Con la Reforma Laboral este panorama ha cambiado drásticamente. La norma permite a las empresas decidir unilateralmente el salario y las condiciones de trabajo, eliminando la referencia del acuerdo de los sectores que deja de ser un suelo legal por debajo del cual no se pueden fijar retribuciones en ninguna empresa. Además, las clausulas de descuelgue se generalizan lo que prácticamente deja de facto sin derecho de negociación a millones de trabajadores, incumpliendo un precepto constitucional a  través de una reforma laboral ideológica que se ensaña con las rentas más bajas, generando una gran sima entre las rentas más altas y más bajas.

Los grandes beneficiados de esta reforma son, sin duda, las empresas que ahora tienen manga ancha para cambiar de forma unilateral, y súbita, las condiciones laborales, los salarios, el horario, sin que ninguna instancia pueda defender los derechos de los trabajadores, salvo que se recurra a los tribunales. Con la implantación de la Ley de Tasas se exprime aún más a las rentas más bajas y se les despoja, vía restricción económica, de otro derecho añadido como es la tutela judicial efectiva.

Con todo esto, las cifras que se van conociendo apuntan a que los verdaderos efectos de la Reforma Laboral han sido la reducción de la cobertura de la negociación colectiva  y la bajada salarial en términos reales, como ya ha publicado el INE en la Encuesta Trimestral de Coste Laboral. El registro oficial de convenios apunta a que en 2013 la masa salarial subió un 0,57%, por debajo del incremento del IPC, 1,4%. Estos datos, en cualquier caso, no son del todo fiables, porque el Ministerio de Empleo no incorpora a los datos de retribución la cantidad de convenios que se incumplen. Si se incorporasen estos datos, que en 2013 han afectado a 159,550 trabajadores y 2.512 empresas, el incremento de salarios hubiese sido menor.

El crecimiento salarial pactado e convenio en 2013 se situó en el 0,57%, frente al 1,4% del IPC

Estas cifras se calculan sobre los escasos 5 millones de trabajadores que tenían un convenio firmado a finales de 2013, frente a los más de 12 millones de trabajadores que cotizaban a la Seguridad Social a finales de 2013. Esta ratio de cobertura, por debajo del 50%, es de las más bajas que se conocen en la serie histórica, con tendencia a reducirse aún más en 2014. Desgranando las cifras, nos encontramos que en más de un 40% de los convenios firmados o renovados, los salarios no crecen o caen, afectando a más de un 32% de los trabajadores. Esto prueba los verdaderos efectos de la norma y que ha venido acompañada por una destrucción de empleo que en 2013 se aproximará a los 600.000.

La tasa de cobertura de la negociación colectiva se ha reducido por debajo del 50% en 2013

En 2014, las condiciones laborales y salariales se podrán endurecer, pues este año vence el acuerdo tácito que firmaron empresarios y trabajadores para renegociar los convenios que habían vencido en julio de 2013 y que decaían si no se renovaban en un año, como dicta la nueva redacción de la Reforma Laboral. Si el poder adquisitivo perdido se ha situado en el 9% desde 2010, a finales de 2014, podríamos irnos al 11%, ya que este año de irán descolgando muchas más empresas de la negociación colectiva, reduciéndose la tasa de cobertura a niveles del 30%-35%, acercándonos más a un modelo anglosajón, que a los países de nuestro entorno.

En 2014, podríamos ver mayores caídas salariales, más desigualdad y menor cobertura de negociación colectiva

Junto a esto, la distribución salarial, nos arroja un resultado demoledor. La mayor caída salarial se centra en los percentiles más bajos de renta, lo que sin duda está repercutiendo en el consumo privado, pero también en la entrada en una situación de pobreza de estos colectivos, que se están multiplicando.

En resumen, las condiciones laborales y salariales están en manos de las empresas y se han eliminado los derechos de negociación colectiva a millones de trabajadores. Esto está provocando una revolución en las relaciones laborales alejándonos del modelo de relaciones laborales continental y nos acerca a la jungla que supone el modelo anglosajón. Los resultados son claros: pobreza y desigualdad salarial.


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