Economista ciudadano

Ana Botella baja impuestos con dinero público

El reciente anuncio de la Alcaldesa no electa de Madrid de una bajada de impuestos en Madrid, tras el fiasco de los Juegos Olímpicos, resulta grotesco y políticamente un insulto a la inteligencia. La realidad económica de la capital de España, intervenida por Hacienda hasta el año 2013, dista mucho de ser compatible con una merma de ingresos que plantea Ana Botella, salvo que ello se financie con ingresos adicionales por parte del Estado.

La ciudad de Madrid está intervenida por Hacienda hasta el año 2023 y ahora anuncia una bajada de impuestos

No hay que olvidar que uno de cada cuatro euros del presupuesto municipal se los come la deuda por las inversiones de Gallardón. En 2013, sumando amortización e intereses, se ha pagado a los bancos 1.285 millones. Entre 2014 y 2015 serán otros 1.917 millones. Los intereses de una deuda que, a 31 de diciembre, alcanzará los 7.074 millones, sumarán entre 2014 y 2023 en total 2.913 millones de euros.

El montante de la deuda alcanza más de 7.000mill€, habiendo pagado ya en intereses 1.285mill€.

Además, los empleados públicos también sufrieron un tijeretazo de 43,4 millones en 2012 y 2013. Tampoco recuperarán ese dinero durante este mandato. Su salario permanecerá congelado hasta 2017. Los beneficios sociales que perdieron en 2012 no los recuperarán hasta 2016. El gasto en servicios para los ciudadanos se mantendrá prácticamente congelado en los próximos 10 años, tras sufrir un recorte de 164 millones en 2012 que será aún mayor este año. Peor suerte correrá la inversión en infraestructuras. Entre 2004 y 2011, con Alberto Ruiz-Gallardón en la alcaldía, la media fue de 782 millones al año en obras. En 2014, serán 194 millones, es decir, la mitad de lo que el ahora ministro de Justicia considera como nivel mínimo para mantener la ciudad en buen estado.

El gasto público congelado, los sueldos de los funcionarios cayendo y las inversiones convergiendo a cero en una ciudad abandonada, no parece la mejor opción bajar impuestos

Con estas cifras, ¿cómo es posible anunciar una bajada de impuestos? La respuesta está en los ingresos adicionales que prevé el Ayuntamiento. En este sentido, calcula que ingresará 2.363 millones más de los que había previsto del Estado en los próximos 10 años. Pero no los usará para mejorar servicios municipales. Ni para deshacer recortes de los últimos años. La alcaldesa, Ana Botella, ha prometido meter gran parte de ese dinero en los bolsillos de los madrileños, como le gusta decir, mediante una rebaja fiscal de 1.563 millones.

La bajada de impuestos planteada por Ana Botella la pagaremos todos los españoles

Esta ecuación es muy fácil de implementar. Si mi déficit corriente sigue aumentando, y dada mi situación de institución intervenida, y no puedo contenerlo, solo la inyección de fondos adicionales por parte del Estado me permitirá equilibrar el presupuesto. Pero estos fondos adicionales no los utilizaré en mejorar los servicios municipales, en una ciudad completamente abandonada en algunos barrios y distritos, sino en devolver a los ciudadanos un dinero que sufragará el resto de los españoles.

Esta forma de actuar, todo muy liberal, ha sido la que le ha estado funcionando al PP durante el reinado de Gallardón. Disparar con pólvora ajena diseñando una ciudad en la que los desequilibrios crecían exponencialmente y en donde solo brillaba el Rey Sol y su dama de honor Alicia Moreno, que se encargaba de los fastos más progres.

Una vez arruinada la ciudad, el Rey Sol se trasladó a Justicia, dejando a su heredera al mando de la nave sin liquidez para invertir y con la única bala en la recámara de las Olimpiadas. Tras el fracaso, del que el propio Rey Sol se ha librado, solo queda introducir dosis de propaganda para recuperar a una buena parte del electorado del centro o moderado que huyó en las últimas elecciones, fruto del fuerte incremento de presión fiscal implementado por el Rey Sol. Este electorado ahora duda en volver a votar de nuevo al PP, pero solo lo hará si se le rebaja la presión fiscal y la nueva alcaldesa no electa, lo ha prometido, siempre que se lo paguemos entre todos.

Con la bajada de impuestos financiada por el Estad, se busca recuperar parte del electorado de centro

Como se puede comprobar, la política municipal en Madrid está llena de contradicciones y malas praxis, pero hasta ahora la democracia formal lo ha convalidado. Espero que la propaganda y las nuevas medidas propuestas sean sufragadas por los electores que lo vayan a sufrir y no extiendan su mala gestión al resto de los españoles, como les gusta hacer a los malos políticos de todo signo político.


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