Economista ciudadano

Agosto cierra en negro mientras Rajoy se investía

La coincidencia en el tiempo del debate de investidura y el fin del mes de agosto, el peor en términos de destrucción de empleo temporal, muestra el sarcasmo y el abismo que existe entre la realidad del país y los que vegetan en la Carrera de San Jerónimo.

Miles de trabajadores que se quedan en la intemperie no tienen ninguna cobertura social, salvo la pensión de los mayores

La casualidad ha hecho posible que coincida el debate de investidura con la mayor destrucción de empleo en agosto

Para los 359.042 afiliados a la Seguridad Social que han causado baja entre julio y agosto de 2016 habrán asistido, si es que han tenido humor, con gran dosis de rabia el discurso triunfalista del Presidente en funciones sobre los 500.000 empleos que se han creado en el último año y las excelentes perspectivas del mercado laboral español, siempre que siga gobernando él. Lo más delirante, y mezquino a la vez, de dicho discurso que gran parte de esos miles de trabajadores que se quedan en la intemperie no tienen ninguna cobertura social, salvo la pensión de los mayores, para poder encarar el año completo hasta la próxima temporada de verano. Como declaraba el otro día en televisión la dueña de un chiringuito en una playa de Castellón, con el fin de la temporada “ha tirado” a 19 trabajadores, la mayoría mujeres de edad ya madura, con cargas familiares e hipoteca.

El discurso triunfalista de Rajoy se desmiente con el balance neto del verano a nivel laboral

Esta realidad, que afecta a un volumen ingente de trabajadores, implica que muchos de ellos/as se irán al desempleo sin prestación, otros tendrán algún empleo en la recogida de la fruta o almacenes, como declaraban las trabajadoras “tiradas” del chiringuito en Castellón. Este tipo de vida, sin capacidad de planificación y con graves carencias a lo largo del año, es la realidad de millones de trabajadores que sufren la temporalidad y la estacionalidad de nuestra economía, especialmente en las costas, las islas y gran parte de Andalucía o Extremadura. Temporeros que vagan por las plazas buscando faena, mendigando jornales o siendo llevados en furgonetas a trabajar en la construcción, en muchos casos sin contrato, ni cobertura legal.

La temporalidad es uno de los mayores problemas de nuestra economía productiva, y no va a cambiar porque no hay voluntad para ello

El fin de la temporada aboca a miles de trabajadores al paro sin prestación o empleos esporádicos hasta el año que viene

La temporalidad es, por tanto, uno de los mayores problemas de nuestra economía productiva, y no va a cambiar porque no hay voluntad para ello. Por eso, resulta llamativo quienes, desde posiciones neoconservadores, lo achacan todo a la existencia de un número excesivo de contratos, y que un contrato único acabaría con la temporalidad, algo tan falso, como ilusorio. Este año 2016 se han batido todos los récords en temporalidad y en contratación, debido a una excelente temporada de turismo low cost.

En concreto, entre julio y agosto se han firmado más de tres millones de contratos, cifra que no se alcanzaba desde 1995. Esta cifra ha permitido sacar pecho a la Ministra del ramo y al candidato a Presidente que, según iba desgranando su absurdo discurso, prácticamente todo ese empleo creando de iba destruyendo. Pero las cifras esconden un gran abuso en la contratación temporal y precaria. Así, el índice de rotación (número de contratos por trabajador) ha sido de 1,36 la más alta de toda la última década. La consecuencia inmediata es que los 3 millones de contratos solo han deparado 2,2 millones de empleos. En 2007, este índice fue de 1,21, con más empleos creados en comparación con los contratos firmados. Por el contrario, el flujo de empleo indefinido sigue por debajo del que se generó en 2007, a las puertas de la crisis. Entonces, en verano se crearon 308.282 empleos, sin la Reforma Laboral actual, mientras que entre julio y agosto de 2016 se han creado 242.519, una gran parte de ellos a tiempo parcial.

En 2016 se ha batido el récord de contratos y el de índice de rotación desde 2006

Gran parte de este empleo creado, y destruido después, se condensa en el sector servicios, hostelería y turismo, pero también educación. Esto sigue demostrando que en España la gran parte del empleo se crea en los sectores tradicionales: hostelería, agricultura, turismo y muy poco en sectores punteros, a pesar de que nuestro sector exportador ha crecido muchos durante la crisis, pero es un sector con una intensidad de mano de obra baja y muy alta en capital.

A pesar del peso exportador de España, el modelo productivo que crea empleo no cambia

Con esta estructura, quien más sufre es la Seguridad Social. Por un lado, esta varianza tan brusca de altas y bajas no permite estimar con precisión su evolución futura, especialmente sus ingresos. Y, por otro lado, la preponderancia de este tipo de empleo está mal pagado, y aún peor después de la Reforma Laboral, por lo que el déficit que este año ya acumula más de 5.000 mill€, se ha hecho estructural, y no es previsible que se elimine al menos hasta dentro de cinco años. Con todo, el empleo creado entre mayo y julio, 183.152 la mayoría ligado al turismo y hostelería, con el fin de agosto se ha destruido el 80% del mismo, y el resto lo hará en septiembre. Es por ello, que el mes de agosto ha cerrado con un descenso de 144.997 cotizantes, quedando el número de cotizantes en 17.699.995 trabajadores, prácticamente los mismos que antes d empezar la campaña de verano.

El mercado laboral español no tiene un problema de tipos de contratos, sino de tipología de actividad, tipo de empresa y conciencia empresarial

La Seguridad Social es la que más sufre de bajos salarios y altísima rotación

En resumen, durante los ocho primeros meses del año el número de contratos ha batido un récord: 12,76 millones de contratos, cifra más alta del periodo 2006/2016, cifra solo parecida a la que se produjo en 2007, con 12, 2 millones. Entonces la tasa de temporalidad era del 88%, mientras que la de este año es del 91%, lo que da idea de lo que tenemos es un gran mercado precario, mal pagado, en el que se abusa de las horas extras sin pagar y donde las condiciones de trabajo son cada vez peores. Por todo ello, sorprende e indigna que el discurso económico oficial sea tan optimista con estas cifras objetivas. El mercado laboral español no tiene un problema de tipos de contratos, sino de tipología de actividad, tipo de empresa y conciencia empresarial. Pero además de todo, nuestro nivel de inversión sigue siendo tan bajo, que no hay empleo para todos los parados que se mantienen todavía activos, no por supuesto para los más de 12 millones de inactivos que ni siquiera buscan empleo.

La tasa de temporalidad en 2016 (enero-agosto) es del 91%, frente al 88% en 2007.

Si todavía tienen ganas, en Navidad pueden seguir votando a quienes nos han llevado hasta aquí, que, por supuesto no es solo el PP, aunque este partido ha empeorado significativamente las condiciones laborales y salariales de este país. Atentos.


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