Desde 1976 el S&P 500 ha ganado un 10% en los doce meses posteriores a los comicios

Wall Street no entiende de colores políticos a largo plazo

Wall Street no hace distinciones políticas a largo plazo. Históricamente el S&P 500 ha ganado un 10% en los doces meses posteriores a la celebración de las elecciones, independientemente del partido que ocupe la Casa Blanca. 

Wall Street reaccionará hoy al resultado de las elecciones en EE UU y está por ver si se cumplen las quinielas de los expertos. La mayoría de inversores auguraba hace días que un triunfo republicano dejaría ganancias más jugosas para la Bolsa que una victoria demócrata. Las estadísticas, sin embargo, revelan que más allá de las lecturas iniciales, el color político del inquilino de la Casa Blanca apenas incide en la evolución del mercado a largo plazo.

Desde mediados de los setenta los mercados se han mostrado indiferentes a los resultados electorales y los retornos medios de la Bolsa estadounidense han resultado similares un año después de los comicios, al margen de que se produjera una victoria republicana o demócrata.

Desde 1976 el S&P 500 ha ofrecido un rendimiento aproximado del 10% en los 12 meses posteriores a la celebración de las elecciones, independientemente del partido que ganara, según un análisis de Goldman Sachs. Incluso a tres o seis meses de los comicios los rendimientos obtenidos con políticos de un u otro color tampoco han diferido en exceso.

Históricamente a los tres meses de un triunfo republicano las ganancias en Wall Street han rondado el 6% frente al 4% en caso de victoria demócrata, mientras que a los seis meses las ganancias acumuladas con una victoria republicana han rondado el 4% frente al 2% bajo presidencias demócratas.

“Es la economía más que las respuesta de los inversores a los cambios políticos lo que realmente mueve a los mercados en el medio plazo”, explica la firma.

Impacto por sectores

En términos sectoriales, sin embargo, las diferencias de comportamiento dependiendo del color político del presidente de EE UU se perciben más. En los últimos 35 años los mandatos demócratas han estado asociados a un mejor comportamiento de los valores cíclicos, mientras que los defensivos han brillado más con presidentes republicanos. En concreto, al año de mandato de un presidente republicano el consumo, la sanidad y el sector financiero se han comportado tradicionalmente mejor que el índice, mientras que los materiales o la tecnología lo han hecho peor. Por contra, tras victorias demócratas, las tecnologías de la información y las telecomunicaciones han liderado las ganancias del mercado mientras que los materias y la sanidad se han quedado relegados a los peores puestos en términos de rentabilidad.

En los últimos cuatro años, no obstante, estas tendencias no se han cumplido a rajatabla. Y desde la victoria de Obama en 2008 el sector financiero, las energía y los servicios públicos (utilities) se han comportado peor que el mercado al verse impactados por temas regulatorios. Por el contrario las tecnologías de la información y la sanidad lo han hecho mucho mejor.

“Mirando hacia adelante las áreas del mercado que probablemente se verán impactadas por el resultado de las elecciones serán la energía, el sector financiero y la sanidad dada las incertidumbres regulatorias”, añaden desde Goldman Sachs.

La manera de afrontar el agotamiento del techo de endeudamiento, en el que hay en juego 600.000 millones de dólares en subidas de impuestos y recortes de gastos, el gran reto que afronta el próximo presidente de EE UU, será determinante. 


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