El Gobierno no logra recursos para amortizar deuda y reducir las emisiones del Tesoro

Las duras condiciones de mercado impiden al Estado hacer caja con las privatizaciones

El fin de año está a la vuelta de la esquina sin que el Estado haya podido avanzar mucho en el ambicioso plan de privatizaciones que pretendía impulsar este año. El Gobierno se queda así sin hacer caja para amortizar deuda y reducir las emisiones del Tesoro de cara a 2013. 

Las duras condiciones de mercado impiden al Estado hacer caja con las privatizaciones
Las duras condiciones de mercado impiden al Estado hacer caja con las privatizaciones

La difícil situación económica y las duras condiciones del mercado han impedido al Estado hacer caja este ejercicio con las privatizaciones. Un año después de su llegada al poder, el Gobierno del PP, apenas ha avanzado en este terreno y al no querer malvender algunas joyas de la corona se encuentra sin recursos adicionales con los que afrontar las elevadas necesidades de financiación del próximo ejercicio.

 “Un año después el PP no ha estructurado ningún proyecto nuevo. El plan de privatización de AENA del anterior gobierno es lo único que realmente hay sobre la mesa. La administración quiere obtener rentabilidades de 2006 y no entiende los precios que está dispuesto a pagar el mercado por invertir en un país que está a punto de perder el grado de inversión”, reconoce un inversor que ha mostrado interés por algunos de los activos de AENA en Latinoamérica.

El Gobierno del PP ya dejó caer en su programa electoral que embarcaría en procesos de privatización de empresas públicas y que fomentaría la gestión privada de ciertos servicios pero la crudeza de la crisis ha impedido que se produzcan importantes avances en este terreno. Se esperaba que el Ejecutivo presentara un plan ambicioso antes del verano con el que recaudar entre 20.000 y 30.000 millones de euros en los próximos años pero el anuncio formal nunca ha llegado. “Ya sabemos como está el mercado”, reconocen fuentes cercanas al Gobierno.

El Gobierno socialista ya intentó poner en venta AENA y Loterías, operaciones con las que esperaba obtener 15.000 millones de euros pero que no fructificaron bajo su mandato. La salida a bolsa de Loterías, de hecho, se tuvo que suspender cuando ya había arrancado el proceso para no vender a precio de saldo.

La crudeza de la crisis ha obligado al Estado a centrarse en el recorte de gastos para equilibrar las cuentas públicas y de momento la venta de activos públicos apenas ha fructificado. La privatización de AENA, puesta en marcha por el anterior Ejecutivo, es quizá la operación más avanzada a día de hoy pese a que el PP paralizó su venta a principios de año por la mala coyuntura económica.  

La ministra de Fomento, Ana Pastor, ha reconocido recientemente que ahora existen mejores perspectivas y prevé privatizar la red de AENA en 2013 sin trocear la empresa. En concreto, contempla la entrada de capital privado directamente en AENA como operador global y no a través de concesiones. En un principio el Ejecutivo llegó a plantear un sistema por el que sacaría a concesión la gestión y explotación de los principales aeropuertos, al tiempo que pretendía sacar a Bolsa una parte de la empresa. De ahí que el ministerio trabaje con intensidad para tener listo el modelo por el cual dará entrada al capital privado.

AENA trabaja duro en mejorar la solvencia de la compañía y ha puesto en marcha un plan de racionalización del gasto, además de un ERE para poner “en valor” la compañía y conseguir una mejora de los resultados. En 2011 tuvo un resultado antes de impuestos de -220,3 millones de euros.

La mala situación el mercado también ha impedido que se produzcan desinversiones de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) en empresas como IAG, Ebro Foods o Red Eléctrica.  La reestructuración accionarial en EADS en diciembre, empresa en la que la SEPI controlaba el 5,45% del capital, se ha reducido al 4% tras la salida de los accionistas privados Daimler y Lagardère y la entrada de Alemania a través de KfW. Una operación que le puede reportar unos 365 millones de euros cuando se formalice la venta, algo que todavía no se ha producido y que se procurará hacer cuando las condiciones de mercado sean los más favorable posible, según fuentes cercanas a la empresa.

El futuro de la red de Paradores es otra incógnita y de momento no hay tampoco un proyecto claro sobre el futuro de la empresa. El ministro de Industria, José Manuel Soria, ha comentado que la prioridad del Ejecutivo es mantener la red existente pero ante la delicada situación financiera de la compañía no se descarta una privatización parcial de la gestión. Muchos paradores están ubicados en edificios que no son propiedad del Estado y que complicarían su venta. Paradores tiene en marcha un ERE que supondrá el despido de 644 trabajadores si sale adelante. Un recorte que se debe a la delicada situación financiera de la empresa. Tiene unas pérdidas acumuladas de 77 millones hasta 2011 y para este año se prevé que sufra unos números rojos adicionales de 30 millones más.

En cuanto al futuro de Renfe, Adif o Feve, la reforma ferroviaria aprobada por el Gobierno el pasado verano abre la puerta a la privatización ya que tiene como objetivo abrir la competencia del transporte de viajeros en tren en julio de 2013.  


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