Mercados

Calma tensa en los mercados a la espera de las propuestas de Grecia

Los mercados europeos han descontado ya todos los escenarios posibles de las negociaciones con Grecia, de quien esperan sus medidas de reforma para valorar el alcance de su posible salida del euro.

Panorámica de la Bolsa de Fráncfort.
Panorámica de la Bolsa de Fráncfort. Efe

Calma tensa en los mercados. Los últimos acontecimientos de Grecia están dejando la sensación de una cuerda que se ha roto por haberla tensado demasiado tiempo. Unos creen que ya es imposible recomponer el cordel, mientras que otros, más optimistas, estiman que siempre hay una forma de volver a unir las partes deshechas. Éstos últimos siguen confiando en una solución dialogada a los problemas de los griegos, aunque ya se hayan quebrado las reglas del juego, una ruptura que para los más puristas debería de tener consecuencias.

Y para los inversores simplemente parece que ha pasado el tiempo de las cuerdas y esperan a ver cuál es el nuevo juego. Esto explicaría por qué a pesar de la abrumadora mayoría de griegos que votaron 'no' en el referéndum del domingo pasado, los mercados no reaccionaron tremendamente, aunque también ayudó la dimisión de Varoufakis.

Las bolsas europeas abrieron a la baja, con el Ibex 35 situándose en el nivel de febrero, al ceder un 2,2%, en los 10.500 puntos. Las primas de riesgo repuntaron ligeramente y en el mercado de deuda también se dejó notar un incremento de la rentabilidad de los bonos. Pero nada extraordinario para el catastrofismo que se auguraba si los griegos no apoyaban el 'sí'.

Pese a contar con el respaldo formal de la victoria de la consulta a las urnas, Tsipras tiene en su contra el tiempo. Y la nueva fecha límite es el 20 de julio, cuando vence el plazo para devolver al supervisor bancario europeo 3.400 millones de euros

Quizá la explicación es que se han realizado tantos análisis sobre los posibles escenarios que se pueden vivir a partir de ahora en Grecia que los mercados no están sorprendidos. Y quizá el motivo de esta calma tensa se deba a que, una vez descontada la poca importancia para el PIB europeo de la economía helena y valorar la actuación del BCE para limitar los efectos de un contagio para el euro, la sensación de estar experimentando lo que el protagonista de la película 'Atrapado en el tiempo' parece haberse adueñado de los inversores. Pero las consecuencias siguen siendo letales para los griegos.

“La votación no va a cambiar la posición de los acreedores, por lo que es Grecia la que debe mover ficha. Y eso es poco probable dada la fuerza del 'no'. Sin embargo, no se puede descartar un acuerdo de último minuto, ya que estamos muy cerca de la introducción de una moneda paralela”, asegura Léon Cornelissen, economista jefe de Robeco.

Pese a contar con el respaldo formal de la victoria de la consulta a las urnas, Tsipras tiene en su contra el tiempo: ha incumplido el pago al FMI de 1.500 millones de euros, depende de la línea de liquidez del BCE para mantener a flote los bancos griegos, el corralito ha sido ampliado hasta el jueves de momento y debe presentar una serie de reformas creíbles para que los alemanes acepten una reestructuración de la deuda helena. Y la nueva fecha límite es el 20 de julio, cuando vence el plazo para devolver al supervisor bancario europeo 3.400 millones de euros.

Con este panorama tan desolador, algunos analistas consideran que la mejor opción es la salida de Grecia del euro. “Los gobiernos europeos tienen pocos incentivos para mejorar las condiciones ofrecidas, pues la mayoría de las opiniones públicas están en contra de renegociar un acuerdo, mientras una mejora de las condiciones daría alas a los partidos populistas, algo que aterra a todos los dirigentes europeos. Mientras que los daños financieros sean moderados, la necesidad de llegar a un nuevo acuerdo es reducido”, opina Ignacio Méndez, director de Análisis de Mirabaud Securities en España.

“Habrá una nueva negociación y la consecuencia más inmediata será que la economía griega sufrirá muchísimo y esta será la medida de presión que utilizarán las instituciones europeas para llegar a una acuerdo. Grecia aceptará finalmente recortes en las pensiones, subida del IVA y una revisión de su superávit por cuenta corriente si quiere seguir en el euro, para lo que necesita más liquidez”, apunta Ramón Forcada, director de Análisis de Bankinter, para quien “se abre un período complicado para Grecia durante el verano que irá desembocando en un mercado que lo irá interiorizando y mejorando su tono hacia el final del estío, de forma que las bolsas ofrecerán una revalorización neta en Europa entre el 5% y el 10%”.

Paras Anand, responsable de renta variable europea de Fidelity, subraya que cuando se tienen en cuenta los factores que influyen en la cotización de las acciones a largo plazo, es importante recordar que los factores macroeconómicos tienen una influencia muy pequeña en comparación con los datos fundamentales de las empresas”. 


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