Crisis de deuda soberana

Alarma en el Ibex 35: "Estamos siendo tratados como bono basura por culpa del deterioro de España"

Las grandes corporaciones, muy temorosas de que lleguen más bajadas de rating al país. 

“Si España cae a bono basura, cosa nada descartable, estaremos en una situación muy pero que muy complicada”, decía un presidente de una empresa energética del Ibex recientemente en una ejecutiva, aunque usando una expresión más contundente que "complicada". “Las refinanciaciones se nos van encarecer muchísimo en un futuro que está a la vuelta de la esquina en cientos o incluso miles de millones de euros”. Eso, suponiendo que el mercado no se colapse indefinidamente. El deterioro de la marca España ha penalizado a las grandes corporaciones y hace la vida cada día más difícil a sus compañías de referencia. El recorte de sus calificaciones crediticias se ha debido en gran parte al ‘estigma España’. Por si fuera poco, el Tesoro pinchó en la subasta de deuda ayer. 

Sin ir más lejos, sólo Santander, BBVA y Caixabank mantienen el investment grade entre los bancos, mientras que en los otros grandes emisores las situaciones son impactantes. Telefónica, por ejemplo, tiene sólo una triple B por parte de Standard & Poor´s, a pesar de contar con una estimación de caja para el año que viene de 11.600 millones de euros, equivalente a 2,3 veces el importe de sus vencimientos previstos para ese ejercicio. Todo ello, por no hablar del castigo en Bolsa. Una situación que va más allá de fundamentales y es puro 'maltrato país'. 

La operadora, “tiene refinanciados todos los vencimientos de este año y el 40% de los de 2013, que ascienden a 7.600 millones de euros”, indican desde el departamento de análisis de Banco Sabadell. “Cuenta con posición de caja neta y líneas de crédito  de 10.100 millones de euros a diciembre 11”. Por su lado, Iberdrola dispone de líneas de liquidez  de 2.100 millones de euros y líneas de crédito no dispuestas de 7.580 millones de euros que cubren los vencimientos de los próximos 24 meses. Repsol tiene liquidez suficiente para afrontar los vencimientos hasta julio 2013. "Pero nos tratan como a un bono basura, o casi", indican desde una de estas entidades. El Tesoro no puede presumir de nada de esto, por desgracia y sale a los mercados cada mes con auténtico temor, como atestiguan las declaraciones de Cristóbal Montoro, advirtiendo que no hay dinero para las nóminas de los funcionarios.

Hay tiempo, pero...

Los plazos que afrontan las compañías no son inminentes, pero han movilizado a los gestores de las grandes empresas, que temen que nuevas bajadas de rating provoquen que muchos fondos tengan que liquidar sus bonos en cartera, con la consiguiente restricción del mercado y encarecimiento de costes financieros. Una calificación más baja significará que habrá menos inversores autorizados a comprar. Y los que compren, querrán tipos mucho más altos, de high yield o bono basura. 

El Gobierno no quiere que la crisis bancaria contagie a la deuda pública, pero las empresas desean todavía menos que los ataques soberanos afecten a su corporate. Y lo cierto es que España sufre un duro bloqueo en los mercado: la subasta de deuda del Tesoro fue técnicamente fallida o, al menos, se resolvió con tipos de interés que el propio Mariano Rajoy considera “insostenibles”.

Un desastre total, que hace tiempo que tiene a las compañías en pie de guerra. De hecho, esta semana se reunieron los principales ejecutivos con el Gobierno para pedirle soluciones concretas a este asunto. Aunque no parecen fáciles. Los síntomas no animan a que los inversores recuperen rápidamente la confianza en el país. 

Según datos de HSBC, hay 66.000 millones de euros de deuda española de empresas que ponderan en el iBoxx Corporate Index de la Eurozona, con un rating superior al soberano. Es decir, el país está claramente peor que las empresas, un dato que indica “síntomas de país intervenido o incluso bananero”, comentaba un gestor de renta fija privada. Lo normal, evidentemente, es que ocurra justo lo contrario. 

¿A qué países les ocurre esto? De acuerdo al análisis de HSBC, sólo a Grecia y Portugal. Las emisiones españolas en cuestión tienen un promedio de 0,58 escalones por encima del rating soberano, mientras que Italia está prácticamente a la par. Incluso Irlanda tiene la media de calificación corporativa algo por debajo de la soberana.

En el lado contrario, evidentemente, Alemania es quien marca la mayor distancia a favor del rating país frente a sus emisores privados, con ¡6! Escalones de distancia. El país es el auténtico techo crediticio, como debería ser una economía sólida. El país que comanda la canciller Ángela Merkel mantiene la triple A, junto a Finlandia y Holanda. Francia y Bélgica la disfrutan según Moody´s y Fitch, pero S&P ya les ha retirado la corona.

Default, aun no

HSBC comenta que los CDS (Credit Default Swap) sobre España están a punto de descontar el default. Todavía no lo hacen, pero si no hay un cambio de sesgo claro, en pocos días lo harán. Eso implicaría, sin duda, nuevas bajadas de calificación al Reino, que arrastrarían a la baja de manera automática a los grandes colosos del Ibex. Ese es el gran temor y el que hace que, por otro lado, las compañías estén buscando líneas de financiación alternativas a los mercados, así como intensificar el desapalancamiento todo lo que puedan. 

Si España sufriera nuevos ataques de deuda soberana, el  acceso a la financiación de los emisores privados se complicaría aun más, y eso que tanto los gestores de fondos como las agencias de rating intentan levantar la presión sobre el corporate. Los primeros, suavizando los criterios de tenencia en cartera. Muchísimos fondos tenían permitido en su folleto invertir sólo en activos Triple A o con altos ratings. Los recortes han provocado que literalmente escaseen estos bonos, debiendo rebajar el listón. Pero los recortes de calificación van más rápidos que esta flexibilidad. 

Las agencias, a su vez, aplican cada vez más los criterios cualitativos a la hora de calificar. A diferencia de los cuantitativos, contienen elementos subjetivos que facilitan una mayor estabilidad de ratings. “Si se aplicara la rigidez cuantitativa de 2005 (cifras, ratios; números en definitiva), casi todo el Ibex estaría ahora por debajo del investment grade”, comentaba un gestor, “ya que las caídas de los flujos de caja han sido más intensas que la reducción de deuda, que ha sido muy moderada en estos años”.

De momento, los vencimientos de 2012 parecen solventados, entre otras cosas porque no son muy excesivos, como puede verse en la tabla adjunta arriba, al contrario de lo que le ocurre al Tesoro, que tiene este mes de julio y, sobre todo, el de octubre, demoledores.

Pero la liquidez escasea cada día más y las empresas no financieras no gozan de un banco central que les suministre a discreción. El acceso a los mercados se complica por momentos y las grandes empresas intensificarán su presión al Ejecutivo para evitar males mayores. Desde el Consejo Empresarial de la Competitividad y desde donde puedan. 


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