Mercados

BBVA se olvida ahora de sus advertencias y entra en la guerra de las hipotecas

La entidad presidida por Francisco González lanza una de las hipotecas con mejor gancho del mercado y olvida el temor a que se profundice una guerra por los créditos hipotecarios.

Francisco González, presidente de BBVA.
Francisco González, presidente de BBVA. G3

A pesar de las advertencias que hace menos de tres semanas realizaban sus máximos ejecutivos sobre las consecuencias de incidir en una guerra por el crédito, en BBVA han decidido entrar de lleno en la lucha por la captación de hipotecas. Su oferta del 1,25% de diferencial sobre el euribor se convierte en uno de los mejores reclamos en un momento en que otras entidades financieras han apostado también por este segmento de negocio para atraer clientes.

La crisis financiera significó una lucha sin cuartel entre los bancos por la captación de pasivo mediante una creciente remuneración de los depósitos, que empezó a desinflarse cuando los tipos de interés llegaron prácticamente a cero. Pasada la etapa de turbulencias para el sector financiero, las entidades se centraron en la concesión de créditos a pymes y en préstamos de financiación al consumo. Pero los márgenes operativos son tan estrechos que no permiten generar grandes ingresos. Con los créditos hipotecarios, sin embargo, queda aún algo más de espacio para la competencia.

Todas las entidades son conscientes de que se ha abierto una nueva vía de captación de clientes que permite fidelizarlos, además, mediante la vinculación a otros productos financieros, como seguros de vida y planes de pensiones. Y todas las firmas recuerdan las consecuencias que tuvo para la rentabilidad del sector la lucha por el pasivo.

“Lo que estamos viendo es similar a lo que pasó en 2010 cuando se empezaron a lanzar campañas para la guerra de los depósitos, que supusieron pérdidas para la industria financiera y que fueron muy negativas para la rentabilidad del sistema financiero”, advertía en la última presentación de resultados Ángel Cano, hasta hace poco el consejero delegado de BBVA. El presidente de la entidad, Francisco González, ya había alertado de que algunas entidades podrían estar concediendo créditos a empresas por debajo de su coste y relajando su política de riesgos.

Con el euribor a un año en el 0,180, el nivel más bajo de su registro histórico, la lucha por la concesión de hipotecas variando el diferencial se convierte en toda una tentación para atraer clientes con cierto poder adquisitivo. El número de hipotecas sobre viviendas ha ido creciendo hasta febrero durante los nueve meses anteriores, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y el euribor sigue siendo la referencia para el 90 por ciento de los contratos que utilizan tipos variables, que de media se sitúan en el 3,35 por ciento

Entidades como ING Direct, que ha reducido el diferencial al 1,29 por ciento; Liberbank, con uno del 1,34 por ciento; o Kutxabank, con uno de uno por ciento, también han entrado en esta senda de concesión de hipotecas buscando un perfil de cliente de cierto nivel económico que quede vinculado con numerosos productos, de los que cobrará la correspondiente comisión también. La hipoteca de BBVA exige domiciliar la nómina, que debe oscilar entre los 1.500 y los 2.000 euros, la contratación de un seguro de hogar y otro de vida, una tarjeta de crédito y un plan de pensiones con una aportación mínima de 600 euros anuales..


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