Fondos

Casi la mitad de las sicav se encuentran por debajo de los cinco millones de euros

Los asesores financieros aseguran que a partir de los 2,4 millones de euros que marca la ley ya es rentable la creación de una sicav, pero 1.521 sociedades de inversión se encuentran por debajo de los cinco millones de euros.

Alicia Koplowitz tiene la segunda mayor sicav por volumen patrimonial, Morinvest
Alicia Koplowitz tiene la segunda mayor sicav por volumen patrimonial, Morinvest VZP

El auge de las sociedades de inversión de capital variable (sicav) está siendo imparable durante los últimos años, gracias al retorno de capitales que se regularizaron por la ‘amnistía fiscal’ de 2012 y las mejores perspectivas de la economía española. A finales del año pasado eran 3.223 las sociedades registradas, según los datos recopilados por Morningstar. Y en los primeros meses de 2015 se han añadido 24 firmas más.

Una cifra récord que está fomentando la competencia entre las firmas de banca privada por atraer nuevos clientes y, sobre todo, por convencer a los de otras entidades de las bondades de su gestión, en un momento en que la gestión patrimonial se ha convertido en un segmento de negocio prioritario. Hay en juego 32.357 millones de euros de activos bajo gestión.

Pero ¿hasta qué punto es rentable para un millonario la creación de una sicav? La ley establece que una sociedad de este tipo necesita un capital mínimo de 2,4 millones de euros y cien accionistas para su constitución. Las ventajas que obtienen este tipo de sociedades al funcionar como sicav están más relacionadas con el hecho de ser consideradas inversores institucionales que con la tributación, que es similar a la de cualquier institución de inversión colectiva, como los fondos Y esto tiene consecuencias muy importantes para los gastos de mantenimiento de la sicav.

El inversor debe pagar anualmente unos costes recurrentes de la sicav, como la auditoría de la sociedad o los anuncios de convocatoria de juntas de accionistas

De entrada, el inversor debe pagar cerca de 10.000 euros en gastos de constitución de la sociedad, como las escrituras notariales, la inscripción de la sociedad en el registro mercantil y en la CNMV. Anualmente deberá soportar unos costes recurrentes para afrontar la auditoría de la sociedad, el libro de registro de acciones, la publicación de valores liquidativos o los anuncios de convocatoria de juntas de accionistas, que le pueden salir por otros 10.000 euros aproximadamente. Además, están los costes de liquidación, intermediación y custodia de las operaciones que realice la sicav.

Al ser considerado como inversor institucional, la sicav puede acceder a la clase preferente de los fondos de inversión y puede acordar comisiones más ajustadas en la gestión, intermediación y depositaria de los valores, ahorrándose una parte importante de dinero. Normalmente, las firmas de banca privada establecen acuerdos con firmas especializadas en estas operativas del mismo grupo matriz.

En una sociedad de inversión en la que se puede realizar una estrategia mediante la inversión directa en bonos y acciones, disponer de unas comisiones ajustadas es fundamental para no incrementar los costes de mantenimiento.

Constituir una sicav no puede resultar tan atractivo si el inversor quiere pasar desapercibido, ya que toda la información sobre la sociedad se publica periódicamente

Los asesores financieros consultados aseguran que a partir de los 2,4 millones de euros que marca la ley como límite para constituir una sicav ya es rentable para un inversor su creación. Cuanto mayor sea el volumen de la sociedad, mayor poder negociador obtendrá con los intermediarios y mayor posibilidad de diversificar sus activos tendrá.

De las 3.247 sicav registradas, 95 sociedades de este tipo cuentan con un patrimonio inferior a los 2,5 millones de euros, según los últimos datos de Morningstar, y 51 sociedades están por debajo del mínimo legal, aunque la normativa establece una serie de plazos para regular su situación. Del total de sicav, 1.521 sociedades se encuentran por debajo de los cinco millones de euros de activos bajo gestión.

Pero constituir una sicav no puede resultar tan atractivo si el inversor quiere pasar desapercibido, ya que toda la información sobre la sociedad se publica periódicamente y cualquiera tiene acceso a ella. Algunas entidades vinculan a los inversores casi de por vida mediante la concesión de un crédito para crear la sicav, como ocurrió durante el ‘boom’ de la construcción. Y a la hora de disolver una sicav, los trámites burocráticos pueden ser muy engorrosos, hasta el punto de que puede ser más rápido su venta que su liquidación. Y si el inversor necesita liquidez para realizar otras operaciones fuera de la sicav, tendrá implicaciones fiscales que quizá no haya previsto.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba